domingo, 22 de mayo de 2011

...tener de todo no nos hace más felices ¿por qué?

"No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo".

                                                                            Albert Einstein


El anhelo de la vida sencilla

Nos pasamos gran parte de nuestra vida deseando, anhelando que todo aquello que nos rodea nos resulte más sencillo.  Pero cuando tenemos más posibilidad de acceder a aquello que nos facilita lo cotidiano, más nos acabamos complicando la existencia. Y no lo expongo como una crítica al género humano. Todo lo contrario. Somos extraños, impredecibles en ocasiones, deseamos con absoluta vehemencia algo y con la misma intensidad añoramos todo lo contrario. Es el encanto de sentirnos útiles, que nos permite percatarnos de que seguimos vivos, más allá del perfecto funcionamiento de nuestros órganos vitales.

A nivel individual, cuando tenemos una rutina estable, deseamos romperla para demostrarnos en cierta forma a nosotros mismos que también seríamos capaces de mantener una vida diferente a la que llevamos. Que nuestra organización cotidiana no nos domina, sino que se da a la inversa. Pero esto no significa que deseemos perder del todo esa rutina, esos quehaceres diarios. Al fin y al cabo, las rutinas no son tan malas, no es un elemento tan negativo como a veces se habla. Todo lo contrario:  nos aportan estabilidad. Si hay alguien que sienta que su vida carece de actos rutinarios (por el motivo que sea, por ejemplo, porque sea incapaz de imponérselas), no va a ser en esencia más feliz que el que sí los posee. De hecho, un aspecto curioso es que cada uno idealiza lo que cree que el otro posee. Y digo bien, "lo que cree", ve aquello que desea ver, anhela aquello de lo que carece. ¿Es o no es una extraordinaria manera de complicación? Y ES MARAVILLOSO. No pasará nada, salvo que no dé por olvidar que nuestra rutina, nuestra forma de ser, nuestro entorno, nuestro, nuestro,...es precisamente eso: nuestro; y si bien somos capaces de admirar lo que los demás tienen y a veces incluso nos aportan (porque nosotros carecemos de ello), eso no implica que no sepamos admirar e impulsar "lo nuestro".

Curiosas paradojas del "mundo moderno"

Lo que sí que habría que reconocer, es que si bien a nivel individual, la incesante búsqueda de lo complejo puede resultar motivante, también lo es que a nivel más social, hay ciertos aspectos que pueden resultar un tanto desconcertantes y que además podrían acarrearnos algún que otro problema si no nos empeñamos en emplear adecuadamente, al menos a mi entender, el espíritu crítico, e incluso, por qué no decirlo, el propio sentido común.
El tiempo pasado no ha sido mejor en todo, ni peor en todo. Sólo ha sido diferente. Y la realidad cambia, a pesar que se tienda a decir que hay ciertos acontecimientos que se dan con una cierta periodicidad, cíclicamente, aunque se puedan establecer ciertas analogías históricamente hablando, cada periodo va a tener sus propias particularidades. Y lo cierto es que al menos en lo referente al tema de nuestra salud, entendida tal y como es definida por la OMS ("bienestar bio-psico-social"), hemos mejorado. La ciencia médica y farmacológica ha avanzado a pasos agigantados a través del pasado siglo XX, y continúa haciéndolo. He ahí el planteamiento que pretendo exponer: tenemos en nuestro momento histórico y nuestro país la posibilidad del acceso a un sistema de salud muy bueno y bastante completo (aunque desde luego, siempre mejorable), pero nos empeñamos en buscar fantasmas, espectros que nos acechan y por eso no podemos estar desprevenidos... hay que desconfiar en todo momento...de todo, de todos... En fin, obviamente no me dedico a escribir relatos de terror (eso mejor para un tal Stephen King), sino sobre temas que me preocupan, y en ocasiones con más tino que en otras. Entonces, como decía, podemos encontrarnos dos aspectos diferentes en cuanto a la interpretación que queramos darle al tema de la "búsqueda de la complejidad":
1- Una versión extrema, casi radical.
2- Una forma de desconfianza, basada en alguna "teoría de la conspiración".

En ningún momento quisiera presentar la apariencia con mis palabras de que lo que pretendo es frivolizar acerca de este tema. Todo lo contrario: me preocupa, y en el primer caso, de manera especial, ya que al centrarse en un interpretación extrema de algunos consejos que pueden ser dados por los profesionales de la salud, lejos de mejorar nuestra calidad de vida, se puede caer en un serio problema de salud física (bio), psicológica (psico) y social. No siempre la información dada sirve para el uso que se pretendía originariamente. Por ejemplo, el día que un médico hizo público el beneficio de tomarse un vaso de vino entre las comidas, ese mismo día, muchos empezaron a justificar no sólo el uso, sino también desgraciadamente el abuso del alcohol...en fin, lo dijo un médico.
Pero de manera más concreta, me estoy refiriendo a ciertos trastornos de la alimentación, no sólo anorexia o bulimia nerviosas, sino además, la ortorexia, que a grandes rasgos, podemos definir como una excesiva preocupación por la alimentación sana y el culto al cuerpo. Y es que los hábitos saludables han de ser útiles para llevar una óptima calidad de vida, no para que nuestra vida gire entorno a estos hábitos.
No pensemos sin embargo que se trata de un problema moderno (he ahí el motivo por el que esta palabra estaba entrecomillada en el título de este apartado). La obsesión (que no preocupación) por la estética corporal no es un invento del siglo pasado: recordemos esos pesados miriñaques para que las prendas lucieran más voluminosas, esas costillas rotas de tanto apretar el corset para mantener una cintura fina y esbelta, esa tez tan pálida, que no sólo era maquillada con polvos de arroz, sino que para conseguirlo "de manera natural", se ingerían cantidades industriales de vinagre (digamos que "come" glóbulos rojos).

En el caso de la segunda interpretación anteriormente mencionada, quisiera mantener todos mis respetos a las decisiones al respecto que cada uno desee tomar acerca de su propia salud, por supuesto se trata de un derecho universal. Obviamente, yo también tengo derecho a tener mi opinión, que es lo que voy a hacer con esta exposición. Me refiero a una cuestión acerca de la cual cada vez más pediatras alertan, y es la opción que algunas familiar toman de no vacunar a sus hijos. Incluso existe un movimiento que promueve esta cuestión (la Liga para la Libertad de Vacunación). Yo no voy a extenderme en cuestiones técnicas de tipo médico que no me competen, sólo aclarar que a mi entender, puede suponer un peligro: el de la reaparición de enfermedades que estaban prácticamente controladas (sarampión, rubeola y paperas) y que vuelven a estar desgraciadamente de actualidad. http://www.elcomercio.es/v/20110517/asturias/detectan-tres-primeros-casos-20110517.html
El promotor de esta corriente se llama A. Wakefield, gastroenterólogo que ha vinculado en un artículo publicado en The Lancet la vacuna triple vírica que se pone en varias dosis a los niños, con la aparición del autismo, así como con inflamación intestinal debida a la existencia de genes de sarampión en el intestino. Pues bien, a pesar de que ha quedado demostrado que dicho material genético encontrado no tenía nada que ver con el sarampión (en el caso de esta enfermedad, se trataría de ARN, no de ADN, que fue lo que se encontró), a pesar de que un ayudante de laboratorio suyo confesara que ocultó datos como que los síntomas de los que hablaba Wakefield eran incluso anteriores a la vacunación, a pesar de su retractación de nuevo en The lancet, a pesar de que se descubrió la relación económica que dicho personaje poseía con ciertos bufetes de abogados (que eran los que llevaban los casos que los padres denunciaban) y a pesar, finalmente de que se le quitara la licencia para ejercer en el Reino Unido, como digo, a pesar de todo esto, el mensaje que más ha calado (y aún sigue calando) fue el primero. Para más información al respecto, y más completa, recomiendo el siguiente enlace:
 http://www.minusval2000.com/literatura/articulos/los_hijos_perdidos_del_autismo.html
Todo...¿de todo?

Quisiera terminar esta reflexión con otra de índole similar, especialmente porque no me gustaría dar pie a "segundas interpretaciones" o malos entendidos con respecto al tema que he deseado tratar en esta ocasión. No pretendo dar la imagen de que nos quejamos entonces "de vicio", porque lo tenemos todo, nos aburrimos, y por eso, nos da por incordiar complicándonos la vida, complicándosela incluso a los demás. El que afirme esto, desgraciadamente no ha sabido aprovechar adecuadamente su experiencia. Puede que haya pasado por muchos acontecimientos (obviamente negativos o muy negativos), pero no ha podido integrarlos dentro de su saber, de su sabiduría correctamente, para acabar llegando a la conclusión de que en realidad, cada época tiene sus difiicultades.

A veces se oye que la juventud de hoy en día, tiene de todo, y eso ha hecho que se hayan convertido en unos comodones y unos aprovechados. Si es que tenemos de todo, y a lo GRANDE:
- GRANDES casas (de 40 metros cuadrados), que conllevan GRANDES hipotecas.
- GRANDES coches (de segunda mano), que hemos adquirido a través de GRANDES créditos
- Y este creo que es mi preferido: gracias al plan Bolonia, todo el mundo va a poder acceder a la enseñanza universitaria pública, ya nadie podrá decir que no ha estudiado una carrera por no poder pagarla, porque va a existir la GRAN posibilidad de estudiar gracias a los GRANDES préstamos bancarios que les van a prestar "encantados" ese dinero para que comodamente, vayan pagando sus estudios a lo largo de los años. Lástima que luego tener unos estudios ya no sólo no supondrá una garantía de trabajo, y además sea tan complicado acceder a un mercado laboral estable, que tendrán que acabar pagando los padres. A ver si así, va desapareciendo por fin este sistema tan injusto de las becas. No, ese dinero es a fondo perdido y para una juventud que no se lo merece. Al fin y al cabo, no son más que unos "ni-nis".
Vaya, esto sí que resulta extraño, ¿eso es tener de todo? Debo de poseer una mente muy obtusa, porque la sensación que tengo es que si hay alguien que tiene de todo, esos, serán los bancos. Y a lo GRANDE...¿no?

4 comentarios:

  1. Hola Sonia, acabo de descubrir tu blog, me gustaría ponerme en contacto contigo, pero no encuentro ningún contacto, perdona que utilice este medio.
    Un saludo

    ramón

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  2. Hola Ramón. Para ponerte en contacto conmigo, tengo dos páginas en facebook:
    -Sonia M. Blanco Rivas
    -Hablando en Confianza

    Un saludo!

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  3. De nuevo una maravilla de artículo, Sonia,clarificador y que da pie a la reflexión. Por cierto, aterrador el movimiento anti-vacunas, lo desconocía. Cada uno tiene su opinión, y dios me libre de hacer apología de las sangrantes farmacéuticas (a mi modo de ver al mismo nivel que los bancos), pero el avance en las vacunas infantiles frente a las terribles enfermedades que se padecían en el pasado es algo tan obvio que lo otro me parece ridículo y peligrosísimo. Más si cabe con la gran injusticia que en aquellos países a los que no pueden acceder a ellas estén muriendo niños por enfermedades erradicadas en occidente. Me parece, como mínimo, irresponsable y terrible.

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  4. Ahí le has dao, Raquel! Una cosa es la especulación q se hace, por parte de las grandes compañías farmacéuticas, con el acceso al derecho a la salud, y otra muy diferente q también neguemos ese dderecho a nuestros hijos.

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