lunes, 29 de agosto de 2011

ESCUELA INCLUSIVA ¿UTOPÍA O REALIDAD?

De forma cada vez más frecuente (y afortunadamente se da así) se habla más de la necesidad de un cambio educativo. Aunque sí que cabe recordar que no pugnamos por un cambio a peor (podría parecer una cuestión obvia, pero parece que a ciert@s polític@s, aún no han llegado a este nivel de comprensión). Se necesita una inyección urgente de educación. De buena educación. No entendida sólo en términos de "modales" o "comportamientos" (aunque de esto también), sino también bajo conceptos más amplios... el cambio de paradigma, de base, de cimiento para empezar a construir un sistema educativo válido para todos y para todas. Sin buscar que sean niños y niñas los que se adapten a lo que les ofrece, sino indagar qué es lo que cada un@ necesita, en función de su cultura, género o condición sexual, de su religión (o no religión), de sus habilidades y sus propias capacidades. Que nadie tenga que sufrir ser diferente a la pauta marcada, en lugar de disfrutar la diversidad.

No creo que perseguir un objetivo donde se pueda convivir entre las diferencias sea una utopía. Por eso hemos de esforzarnos por pensar en lo nuestro, sin abandonar la idea de que el que vive al lado, también posee un "nuestro" particular y probablemente independiente de lo que a nosotros nos compete. Pero no es mejor ni peor, porque el "nuestro" de los vecinos sea simplemente diferentes de lo nuestro. Y es que a veces, en la pugna por la defensa de nuestros derechos nos encanta recordarles a todo el que sea distinto que somos mayoría y que por eso deberían ADAPTARSE. Y nos olvidamos de un aspecto fundamental a la hora de concebir la convivencia, y es aquello que nosotr@s también tenemos la obligación de aportar: la HOSPITALIDAD. Sería triste que para alcanzar este concepto, tenga que llegar el momento en el que dejemos de pertenecer a esa "mayoría normativa" para llegar a comprender qué se siente cuando no eres aceptad@ por una mera cuestión de identidad o de capacidad personal que se sale de lo estipulado como "normal". Y aquí incluyamos a todas las personas que no entran dentro de esta curva de normalidad, bien por la derecha, bien por la izquierda de la misma. Es decir, porque no posean las habilidades que se suponen que les permitiría entrar dentro de esa "normalidad", o porque sus capacidades resulten notablemente superiores a las de la media.

En todo caso, después de haber estado utilizando tanto unos términos que aborrezco tan profundamente como "normal", "normalidad" o "media", creo que necesito un descanso cognitivo :-). Así que voy a dejaos con una lectura que además de amena, entretenida e interesante, resulta muy instructiva. Puede que hayáis leído ya la "Fabula del Pato", pero en todo caso, no está de más rememorarla de vez en cuando para que no caiga en el olvido.


EL PATO EN LA ESCUELA

La escuela es el lugar donde deberíamos aprender a ser nosotros mismos y a respetar a todos los demás. Estar en la escuela, vivir la escuela ha de ser el camino para llegar conocer, a querer y a desarrollar nuestra persona y, al mismo tiempo, a tener en cuenta que hay otras que merecen nuestro respeto, nuestra ayuda y nuestro afecto.

Cuando hablo de diversidad no sólo me refiero al alumnado. También hay diferencias que debemos respetar en los profesores y en las profesoras. Dice Steiner que la relación maestro-alumno es “una alegoría del amor desinteresado”. Ir cada día a la escuela. ¿A sentirnos cada uno como somos o a encajarnos en un engranaje de rutinas despersonalizadoras? ¿A obedecer de forma tediosa lo que prescribe, en palabras de Helmutt Becker, la “escuela administrada” o a recrear el conocimiento y la convivencia? ¿A ser cada uno más él mismo o a meternos en un molde único?

Cierta vez, los animales del bosque decidieron hacer algo para afrontar los problemas del mundo nuevo y organizaron una escuela. Adoptaron un currículo de actividades consistente en correr, trepar, nadar y volar y, para que fuera más fácil enseñarlo, todos los animales se inscribieron en todas las asignaturas. El pato era estudiante sobresaliente en la asignatura natación. De hecho, superior a su maestro. Obtuvo un suficiente en vuelo, pero en carrera resultó deficiente. Como era de aprendizaje lento en carrera tuvo que quedarse en la escuela después de hora y abandonar la natación para practicar la carrera. Estas ejercitaciones continuaron hasta que sus pies membranosos se desgastaron, y entonces pasó a ser un alumno apenas mediano en natación. Pero la medianía se aceptaba en la escuela, de manera que a nadie le preocupó lo sucedido salvo, como es natural, al pato. La liebre comenzó el curso como el alumno más distinguido en carrera pero sufrió un colapso nervioso por exceso de trabajo en natación. La ardilla era sobresaliente en trepa, hasta que manifestó un síndrome de frustración en la clase de vuelo, donde su maestro le hacía comenzar desde el suelo, en vez de hacerlo desde la cima del árbol. Por último enfermó de calambres por exceso de esfuerzo, y entonces, la calificaron con 6 en trepa y con 1 en carrera.

El águila era un alumno problema y recibió malas notas en conducta. En el curso de trepa superaba a todos los demás en el ejercicio de subir hasta la copa del árbol, pero se obstinaba en hacerlo a su manera. Al terminar el año, una anguila anormal, que podía nadar de forma sobresaliente y también correr y trepar y volar un poco, obtuvo el promedio superior y la medalla al mejor alumno.

Esta fábula nos ayuda a reflexionar sobre la diversidad de alumnos y de alumnas en una escuela que tiene en la homogeneización su camino y su meta. El “niño tipo” es el varón, de raza blanca, que habla el lenguaje hegemónico, que es católico, payo, sano, vidente... En una palabra, normal. A él va dirigido el discurso y él es propuesto como modelo para todos (y, curiosamente, para todas). Se ha vivido la diferencia como una lacra, no como un valor. Se ha buscado la homogeneidad como una meta y, al mismo tiempo, como un camino.

Los mismos contenidos para todos, las mismas explicaciones para todos, las mismas evaluaciones para todos, las mismas normas para todos. Curiosamente, se buscaba en la justicia el fundamento de esa uniformidad. Sin caer en la cuenta de que no hay mayor injusticia que exigir lo mismo a quienes son tan diferentes. No es justo exigir que recorran el mismo trayecto, en tiempos exactos, un cojo y una persona en perfecto uso de las dos piernas. La injusticia es todavía mayor cuando las diferencias están cultivadas, buscadas e impuestas.

Volviendo al ejemplo de la carrera: ¿sería razonable exigir un recorrido igual a quien puede avanzar sin obstáculos que a aquél a quien se ha atado al pie una enorme bola de hierro? La "bola de hierro" de ser mujer, de ser pobre, de ser gitano, de ser inmigrante...

La diferencia es consustancial al ser humano. Somos únicos, irrepetibles, en constante evolución. Si un centímetro cuadrado de piel (las huellas digitales) nos hacen diferentes a miles de millones de individuos, ¿qué será todo el pellejo? ¿Qué sucederá con nuestro interior, lleno de emociones, dudas, creencias, valores, conflictos...? He dicho alguna vez que hay dos tipos de niños: los inclasificables y los de difícil clasificación. ¿Cómo es posible que tratemos a todos por igual?

Nos diferencian las actitudes, las capacidades, las emociones, la cultura, la religión, la raza, el sexo (y el género), el dinero... No todas las diferencias son del mismo tipo y no con todas ellas hay que proceder de la misma forma. Ante algunas diferencias hay que poner en marcha actuaciones de redistribución.

Si hay pobres y ricos, lo que se debería buscar es distribuir los bienes de manera que las diferencias desaparecieran. Hay diferencias que exigen otra actuación política y educativa. Si uno es homosexual y otro heterosexual, la actuación pertinente no es igualarlos sino respetarlos. Si uno es católico, otro mormón y otro agnóstico, lo que hay que hacer es valorar cada opción, respetar a cada persona.
Quizá por ese motivo, cabe reflexionar acerca de por qué no debería de impartirse la asignatura de "religión" (porque además parte de una generalización en su propia denominación: se imparte catplicismos, no otras religiones). Al menos no en la escuela pública, laica y multicultural, cuna de riqueza de la inclusividad en el ámbito educativo.


Esas actuaciones son de reconocimiento. En algunas ocasiones hay que combinar las políticas de redistribución con las de reconocimiento. Por ejemplo, las mujeres tienen que recibir un política de reconocimientos (igual dignidad, iguales derechos, igual valor...), pero como al ser mujeres tienen menores sueldos y menor riqueza, han de ser objeto de políticas de redistribución.

La intervención diferenciadora es ética ya que no hay nada más injusto que tratar igual a los que son radicalmente desiguales. Lo cual supone un conocimiento de cómo es cada uno, de cómo es su contexto y su historia. Lo cual exige una actuación metodológica y evaluadora que se adapte a las características de cada uno. Cuando se ha calificado a algunos alumnos de “subnormales”, ¿qué hemos querido decir? Que no tenían las mismas potencialidades que los otros, que no reaccionaban como los otros, que no hablaban como los otros. Los otros eran los normales, el prototipo. De esta forma la “etiqueta” pesaba sobre ellos como una losa. Menos expectativas, menos estímulos, menos éxitos, menos felicitaciones, menos... ¡Qué error! ¡Qué horror!

La diferencia es una fortuna que a todos nos enriquece. Todos podemos alcanzar el máximo desarrollo dentro de las posibilidades de cada uno. Por eso resulta imprescindible cambiar de concepción, romper la tendencia uniformadora. Resulta necesario conocer al otro, aceptar al otro, amar al otro como es, no como nos gustaría que fuese.

La escuela de las diferencias nos humaniza, nos hace mejores. La escuela de las diferencias hace posible que todos podamos sentirnos bien en ella, que todos podamos aprender. Por contra, la escuela homogeneizadora acrecienta y multiplica las víctimas. El pato se amarga en la escuela. Se desnaturaliza. Acaba nadando peor. Se compara con los que trepan y vuelan y se siente desgraciado. Incluso aprende a ridiculizar a quienes nadan peor que él. En definitiva, se convierte en una víctima. ¿Es posible conseguir una escuela donde todos los niños y niñas aprendan, se respeten, se quieran? ¿Es posible hacer de la escuela un trasunto de lo que debería ser una sociedad para todos en la que la justicia, la solidaridad y el respeto fuesen las leyes de la convivencia? A eso vamos. En eso estamos. No corren tiempos fáciles. En una sociedad en la que prima el individualismo exacerbado, la obsesión por la eficacia, la competitividad extrema, el conformismo social y el relativismo moral..., no es fácil tener en cuenta que la competición está trucada.

La aspiración máxima no es saber quién llega primero sino cómo podemos llegar todos a donde cada uno puede llegar. La pretensión de una sociedad justa será la de ayudar a aquéllos que necesitan una especial atención porque parten de situaciones de inferioridad. La atención a la diversidad es, pues, la causa de la justicia. Cuando los desfavorecidos, al pasar por el sistema educativo, se encuentran de nuevo discriminados y perjudicados, estamos convirtiendo a la escuela en un mecanismo de iniquidad. Precisamente la institución que debería corregir las desigualdades, se convierte en un elemento que las incrementa y las potencia.

Como digo en mi libro “La escuela que aprende” (Santos Guerra, 2000), es necesario que la institución educativa se abra al aprendizaje, que se haga preguntas, que sea sensible a la crítica, que analice sus prácticas. De lo contrario estará condenada a la rutina, al individualismo y al fracaso. La escuela no tiene sólo la tarea de enseñar. Para poder hacerlo adecuadamente, tiene que aprender. Las instituciones inteligentes aprenden siempre. Las otras, tratan de enseñar con excesiva frecuencia. Desde aquí hago votos por todos los educadores y educadoras que se ocupan con amor por cada niño, por cada niña, con las palabras de Miguel Hernández: “Volveremos a brindar por todo lo que se pierde y se encuentra: la libertad, la alegría y ese cariño que nos arrastra a través de toda la tierra”.



Autor
Miguel Ángel Santos GuerraDoctor en Ciencias de la Educación. Diplomado en Psicología. Catedrático de Didáctica y Organización Escolar.
Autor y Director de libros, colecciones, revistas y publicaciones de libros sobre educación.
Miembro de la Comisión Asesora para la evaluación del sistema educativo de la
Junta de Andalucía.

jueves, 18 de agosto de 2011

LA ADQUISICIÓN TEMPRANA DE LA LECTURA EN LA ALTA CAPACIDAD INTELECTUAL

Uno de los aspectos más llamativos cuando hablamos de las AACC es la temprana adquisición de la lectura. Y más concretamente, la manera en la que es adquirida. Me parece tremendamente llamativo y quisiera reflexionar acerca de este tema, haciendo un recorrido de manera breve y resumida por la forma no sólo en la que se adquiere, o cómo se adquiere, sino más bien por cómo se desempeña y desarrolla conforme se va
consolidando la "técnica".

Voy a centrarme de manera exclusiva en la lectura, ya que la capacidad de escritura implica otro tipo de habilidades diferentes, si bien el desarrollo de ambas es de suma importancia.
Leer es importante. Una afirmación sencilla, breve y bien cierta. Y no sólo desde el punto de vista académico, sino desde el de la educación más informal. No voy a volver a incidir sobre la importancia y beneficios de la lectura, de hecho ya he dedicado un post al respecto. Mi pretensión es la de que hemos de tomar consciencia de hasta qué punto media en nuestras vidas poseer la capacidad de "saber leer". Quizá es una de esas habilidades adquiridas acerca de la cual no nos paramos a reflexionar con detenimiento, lo cual puede hacernos caer en el gravísimo error de su menosprecio, aunque no sea de manera voluntaria, sólo por abandono.
La lectura es comunicación, pero también es pensamiento, es adquisición e intercambio de sabiduría. Por eso hay un antes y un después marcado por el momento en el que se va adquiriendo cada vez con mayor soltura.

No es una habilidad banal y sencilla en absoluto. Desde nuestra perspectiva de "expertos" adultos que hemos aprendido a leer hace ya unos cuantos años, podemos caer en el error de creer que no hay nada más sencillo que conjugar, unir una "m" con una "a", pronunciar "ma"...y ya está ¡lectura adquirida! No podemos imaginarnos la complejidad que esto entraña a nivel cognitivo, porque se trata no sólo de leer la sílaba "ma", sino de entender lo leído y comprender qué y para qué ha sido leído... es más: se trata de descifrar un código compuesto por letras, que a su vez se combinan para ir formando otras unidades de complejidad creciente (sílabas, palabras, oraciones, etc).

COORDINACIÓN DEL SISTEMA PERCEPTIVO
No es entendible el procesamiento de la información leída de forma ajena a la coordinación del sistema perceptivo implicado hasta llegar al reconocimiento de la palabra. Tal y como describe F. Valle, antiguo profesor, hemos de considerar:

1) Los movimientos oculares (tanto movimientos sacádicos o "saltos", fijaciones en el estímulo, como los movimientos regresivos o "vuelta atrás")
2) La amplitud del campo visual
3) Características temporales
4) Características físicas de los estímulos (mayúsculas/minúsculas, letras/números, el tamaño de la palabra, etc.)

Y esto sólo es el comienzo... ;-)
 

FORMAS DE LECTURA

¿Cómo leemos? Anteriormente mencionaba el ejemplo de m + a = ma... Esta es sólo una forma y de hecho sólo válida para nuestro idioma. ¿Qué ocurre entonces con aquellos idiomas que no se rigen por esta regla de "fonema a fonema"? Me refiero a palabras, llamémoslo, irregulares. La manera de adquirir la lectura de las mismas pasa por el reconocimiento de la palabra completa, como si de un dibujo se tratara, similar al sistema chino.

1) Lectura LÉXICA. Sigue una "ruta visual". Hay idiomas, como el nuestro, cuyo aprendizaje de la lectura (al menos en situaciones escolares habitualmente) se inicia con el reconocimiento en primera instancia de cada letra por separado, bien en mayúscula, bien en minúscula (no ambas a la vez). Continúa con la combinación entre letras y la pronunciación de sílabas, para a continuación pasar a palabras, y posteriormente a frases. Afortunadamente cada vez más se utilizan metodologías gracias a las cuales esto que acabo de describir no se lleva a cabo de manera aislada, sino dentro de un contexto y asociado a alguna acción o dibujo pertinente.

2) Lectura no LÉXICA. Sigue una "ruta fonológica". Otras lenguas poseen palabras cuya pronunciación no se rige por esa lectura de "fonema a fonema", sino que, como decía, hay que conocer la palabra completa y saber pronunciarla. Sería como si nos enseñaran el dibujo de un tomate, y al verlo dijéramos "tomate".  Este sería el sistema chino.

3) Lectura MIXTA . Hay palabras que se pueden leer por la "ruta visual", y otras por la "fonológica". Es el caso del inglés, por ejemplo. Se puede leer "banana" por la ruta visual. Pero "laugh" requiere otro tipo de vía.

Centrémonos en nuestro idioma. Lo que me resulta más llamativo en todo caso, es que en la nuestra, si bien es cierto que el inicio de la lectura puede comenzarse a los 3 años desde el punto de vista anteriormente expuesto, ¿por qué entonces se dice que el niño o la niña no tiene capacidad para aprender a leer hasta los 6 años? La respuesta podemos encontrarla en que a los 3 años la mayoría de los niños pueden tener la capacidad de lectura entendida sólo desde el punto de vista la pronunciación, no de la comprensión lectora. Es decir, un niño de 4 años puede leer "el gato bonito", pero no entender el significado de lo que está leyendo, porque no tiene por qué poseer la capacidad cognitiva necesaria para integrar toda esta cantidad de información compleja.

Conforme vamos adquiriendo mayor destreza lectora, parece ser que nuestro sistema cambia de una ruta meramente visual, o dicho de otro modo, letra a letra, a una ruta más global. Es decir: no leemos R-E-S-T-A-U-R-A-N-T-E, sino "RESTAURANTE", porque conocemos la palabra, su significado, y la entendemos como un todo, no por partes.
La ventaja fundamental de este tipo de lectura viene a ser que cuando se nos presenta una palabra cualquiera, seremos capaces de leerla correctamente, independientemente de que la conozcamos o no. Y mediante el contexto de lectura deducir su significado.
¿La desventaja? Puede parecer que no hay.... pero ¿qué ocurre cuando un niño de 4 años de edad ya posee la capacidad para leer por la segunda ruta? Existe una mayor probabilidad de cometer ciertos errores porque su experiencia con las palabras, obviamente es más limitada. Esto significa, que si no ha tenido nunca contacto en la lectura con la palabra "RESTANTE", y sí con la palabra "RESTAURANTE", lea lo segundo en lugar de "RESTANTE"... y hay que considerar este hecho, especialmente para evitar diagnósticos erróneos (desgraciadamente demasiado comunes), lo cual desembocaría en medidas adoptadas no adecuadas para apoyar su desarrollo lector.

Y nadie tiene derecho a frenar el conocimiento. Ni a menospreciar un don. Tan sólo hay que esforzarse por comprenderlo más allá de la a veces excesivamente ponderada "sabiduría popular".

sábado, 9 de julio de 2011

RACIONALIDAD VS. EMOTIVIDAD

En mi incansable recorrido por seguir demostrando la imposibilidad de separar ambas características de todo ser humano (racionalidad y emotividad), a veces sin quererlo me llego a topar con algunos artículos realmente interesantes, al menos a mi entender. La toma de decisiones más razonables, al menos en apariencia, se hallan profundamente cargadas de sentido netamente emocional, especialmente aquellas en las que nos hemos de plantear la elección entre varias posibilidades.
Pesa enormemente por un lado la sensación de estar siendo justo en relación a una consecuencia futura, y por otro lado, el papel de mediador que el lenguaje puede estar aportando ante la capacidad de sopesar entre varias posibilidades y la toma de decisión de la que creemos más correcta. Se entenderá mejor con la siguiente lectura que voy a proponer:

Este artículo concretamente pertenece a la revista "DESCUBRIENDO El Cerebro y La Mente" (nº 2 Septiembre 2005).

 "EN LA TOMA FINAL DE DECISIONES, LA RACIONALIDAD NO ES NUESTRO PRINCIPAL ALIADO"
Las personas basan su ‘conducta racional’ en esquemas mentales, que no son más que ejemplos hipotéticos de acción, obtenidos a partir de las experiencias pasadas en sus vidas, sean reales o imaginadas. Los seres humanos, para resolver los problemas de la vida diaria, nos basamos, entonces, más en conjeturas aprendidas, con una fuerte carga emocional, que en los reales principios de la lógica formal.
ImageMuy a menudo, nuestros comportamientos están determinados por elementos aparentemente secundarios e insignificantes, creadores de auténticas trampas mentales en las que caemos con suma frecuencia y facilidad. Estos módulos mentales se activan, tanto por la forma en que nos planteamos el problema, como por la percepción del riesgo que se corre. De las investigaciones en este campo, ha nacido la psicología de la incertidumbre, una disciplina que explica los aspectos más oscuros y desconocidos de las tomas de decisiones humanas.
Si bien la mayoría de los individuos que conforman la sociedad moderna, creen actuar siempre de un modo racional, la realidad es que, cuando se profundiza un poco en el origen de sus acciones, se ve con toda claridad que estas no lo son en absoluto.
Veamos dos ejemplos que contribuyen a confirmar esta afirmación:
Un general está acorralado por un ejército enemigo y es informado por uno de sus subalternos de que si no huyen cuanto antes caerán en una emboscada en la que probablemente fallezcan toda su tropa compuesta de 1.200 soldados.
El general tiene dos opciones a su disposición. Si toma la primera, 400 soldados se salvarán con seguridad, si toma la segunda, hay un tercio de posibilidad de que se salven todos y dos tercios de que no se salve ninguno. ¿Cuál es el camino que elegiría Ud. si fuera el general, primera o la segunda opción?.
Ahora veamos otra situación parecida. Otro general, que dispone de igual número de fuerzas, pasa por una experiencia similar. Debe elegir entre dos rutas de huída y si escoge la primera ruta, sabe que morirán unos 800 soldados, pero si toma por el segundo camino, hay un tercio de posibilidades de que no muera ninguno y dos tercios de que mueran los 1.200 soldados. ¿Qué  criterio, piensa usted, debería seleccionar según la lógica?
ImageCuando se plantearon estas dos preguntas a muchas personas, se observó que en el primer problema, la mayoría de los encuestados eligió la primera opción, que permitía salvar 400 vidas. Pero con respecto al segundo problema, la mayoría eligió la segunda opción, pues consideraron que es mejor jugarse a la suerte la vida de 1.200, antes de aceptar una pérdida segura de 800 personas.
Fue muy sorprendente, ya que se trataba del mismo problema, expresado de dos formas diferentes y eso hizo que las mismas personas llegaran a dos conclusiones opuestas. La crucial diferencia que condujo a conseguir este resultado, fue que el primer problema había sido planteado en términos de vidas salvadas y el segundo, en vidas perdidas.
Esto demuestra que incluso, ante situaciones que nos permiten hacer uso de un cálculo frío y lógico, las conclusiones a las que llegamos están fuertemente influidas por las palabras que se utilizan para plantear el problema, pues éstas nunca son emocionalmente neutras, e inconscientemente, guiarán nuestros razonamientos lógicos por los senderos invisibles que ellas seleccionan.

miércoles, 6 de julio de 2011

UNA CUESTIÓN DE ETIQUETADO

Nos estamos convirtiendo en consumidores natos. Consumidores de marcas, no de productos. La publicidad se encarga de recordarnos la importancia de no comprar sin ton ni son, o lo que es lo mismo, de no "conformarnos" con las denominadas marcas blancas, que a todas luces son de calidad muy inferior a otras marcas de renombre...al menos, inferior en cuanto al precio se refiere.
Pero menos mal que existen las campañas publicitarias para que no caiga en el olvido no sólo la importancia de decidirnos por una etiqueta determinada en detrimento de otras, sino además, que como sociedad "civilizada" y "avanzada" que somos, no podemos conformarnos con las necesidades básicas de todo ser humano. Hemos de ir más allá y ampliar horizontes...así como el abanico de necesidades. De esta forma, cuando una tiene la oportunidad de visitar algunos países, que no siguen esta dinámica de funcionamiento consumista, nos echamos las manos a la cabeza porque "los pobres no tienen ni grandes superficies en las que ir a pasar el fin de semana y gastarse los pesos" (¿¿??).

Pero no quisiera continuar en esta línea. Por un lado, estoy siendo consciente de la connotación irónica y casi políticamente incorrecta que está tomando. Por otro lado, mi pretensión no va encaminada en ese sentido. Pretendía tan sólo poner un ejemplo acerca de cómo estamos asimilando la necesidad de colocar a todo una etiqueta, y lo que es aún peor: que determinadas etiquetas son peores que otras.

SER O ENTENDER

Me preocupa el desinterés que en ocasiones nos invade acerca del conocimiento del porqué de las cosas que nos rodean. ¿Qué tiene más relevancia? ¿SER de una manera (en el sentido de actuación) o ENTENDER por qué hemos llegado a donde estamos (y somos)?
Desde mi punto de vista, la respuesta podría resultar una obviedad: ENTENDER, por supuesto. Fomentar la comprensión para poder ser partícipes del cambio de aquello que no nos gusta, tomando un rol activo frente a aquellas situaciones de la vida que nos competen y nos interesan. Se trataría de olvidarnos del "dejar que me hagan" y fomentar el "me apetece hacer", tomar las riendas de la vida, trabajar nuestra propia responsabilidad. No delegar en una pastilla lo que en realidad es asunto nuestro.

Pero este cambio tengo la  impresión de que va a requerir un tiempo, más o menos largo.... pero largo al fin y al cabo.

Cada vez que impartía un curso de "Control de la Ansiedad", acaba saliendo este tema especialmente porque comprobaba cómo diversas etiquetas estaban haciendo mella en las personas que las "padecían" sobre sus hombros (y en todo su ser). ¡¿Cómo poder tomar responsabilidad sobre uno mismo si resulta que soy "Vago",  "Nervioso",  "Depresiva", "Débil", ..."Enferm@"?!

Una etiqueta colocada en algún momento de nuestra vida (curiosamente, a veces incluso antes de nacer: "ya era inquieto hasta en la barriga") desde ámbitos informales, como la propia familia, o más formales, como la escuela o el trabajo, es un lastre que pesa. Y puede acompañarnos a lo largo de toda nuestra existencia si no ponemos remedio para deshacernos de él.
Y la forma más adecuada para deshacernos de este lastre es precisamente realizar un análisis introspectivo acerca de hasta qué punto tiene razón de ser seguir manteniendo esa condición como parte de nuestro carácter inamovible, o más bien se trata del resultado de focalizar la atención sobre aquello que hacemos y que tiende a confirmar dicha etiqueta. Por ejemplo, ¿a quién no le apetecería estar un día entero tirado en el sofá? Pues si lo hace un "Vago", interpretamos que lo hace porque es su condición. Si lo hace un "Trabajador", es porque lo necesita...¡pobrecito!. Sin embargo, es un deseo que puede tener todo ser humano en algún momento (y si no es así...debería de serlo ;-))

¿SOY UN ENFERMO O TENGO UNA ENFERMEDAD?

Este trabajo de etiquetado no sólo es impuesto, sino que además suele ser solicitado por la propia persona, como si se hiciese necesario poseer una definición externa de lo que somos para llegar a conocernos mejor a nosotros mismos. Quizá sea el resultado de una educación poco basada en fomentar la autonomía y el autoconocimiento. Hacer ver que te conozco mejor que nadie y actuar en consecuencia a esta creencia, más que preguntarte qué necesitas, qué te gusta, qué expectativas tienes, qué te desagrada, ...cómo sientes.

En la clínica no me gustaba decir el "nombre oficial" que podía ser concluído tras el proceso de evaluación (salvo petición de informe oficialmente). Prefería explicar qué pasaba, ejercitar la reflexión junto con la persona en cuestión los motivos por los que había llegado ahí (para deshacerse de lastre autoinculpatorio en muchas ocasiones) y de manera especial, trabajar lo único que sí que podemos manejar: nuestro presente. Esto se vuelve complicado, especialmente cuando ya viene con una etiqueta debidamente colocada por otro profesional (normalmente médico de familia), y más difícil aún si a esa etiqueta le van colocados apellidos tales como "crónico", "medicable" o "hereditario". Aún así, algunos que no habían sido previamente etiquetados, lo solicitaban voluntariamente. Y el problema no es tanto que soliciten "dime qué tengo", lo cual puede resultar lógico, sino que una vez dicho "eso que tienen", empiecen a comportarse conforme a lo que se supone que es una persona con dichas características.

No quiere decir esto que si no poseemos un nombre a lo que nos sucede, el problema deja de existir. Lo que sí puede resultar significativo es el cambio de actitud que se puede experimentar. Me explico. Yo tengo una enfermedad (con apellido "crónica"): asma. Pero no soy asmática. Sé que debo llevar conmigo el salbutamol por si acaso, pues lo suelo necesitar prácticamente a diario, que hay ejercicios de cierta intensidad que no me convienen y que más me vale no volver a retomar el hábito de fumar (abandonado ya hace casi 6 años). Pero esto no altera en realidad mi vida, porque no me comporto como una persona enferma, sino como una persona que tiene una enfermedad y actúa en consecuencia. He conocido a personas que con menos afectación física de esta enfermedad se comportan como auténticos mártires del sufrimiento. Y no merece la pena...la vida es para vivirla, no para sufrirla.


viernes, 1 de julio de 2011

BENEFICIOS DE LA LECTURA

HABLANDO EN CONFIANZA
Temporada 2010/2011
ÚLTIMO PROGRAMA


En el último programa de "Hablando en Confianza" de esta temporada, emitido ayer, me apetecía tratar este tema, especialmente por si ahora que empieza el verano, a modo de un nuevo propósito cara al buen tiempo, y aprovechando que hay más horas de luz, nace el intento de adquirir el hábito de la lectura para aquellos que aún no se hayan decidido. La lectura no es patrimonio exclusivo del intelectual o del "estudiado", como decía mi abuela. Es un bien común del que podemos disfrutar afortunadamente todos los mortales.

Y es que un día, leyendo un artículo a propósito de este tema en la revista "Mente y Cerebro", se me iluminó la bombilla (que aunque a veces parezca que tiene pocos watios, de vez en cuando se sigue encendiendo).

Parece de sentido común que la lectura como hábito, o como hobbie, nos reporta ciertos beneficios. Pero ¿cuáles? Da la sensación a veces de que se realiza la afirmación de que "es bueno leer", pero de la misma manera que se dice "hay que comer verdura" o "fumar es malo". Con esto se puede caer en el error de pensar que son frases hechas sin otro criterio más que el de utilizarlas para los niños y así que vayan adquiriendo hábitos beneficiosos para su salud. En cambio, como gran parte de las creencias que pululan alrededor nuestro a lo largo de la vida, si no les encontramos un fundamento, el porqué se hace necesario ingerir esas "5 raciones" de verdura o fruta al día (y por favor, si alguien entiende la cantidad o proporción que supone "una ración", que me lo explique) o leer de manera habitual (no sólo de vez en cuando, a modo de recordatorio, no vaya a ser que se nos olvide, como hablar un idioma), se corre el riesgo de llegar a creer que tan sólo es una leyenda urbana.

La lectura no sólo sirve para aprender más o saber mucho acerca de algo, tener mayor cantidad de información acerca de un tema o nutrir nuestro intelecto. Es un instrumento útil en nuestro desarrollo cerebral, y por lo tanto, vital.

Favorece el desarrollo cognitivo

Gracias a la lectura se favorece la estimulación de ciertas capacidades, como la percepción, la concentración e incluso la empatía. Cuando leemos un libro y nos adentramos en una historia en la que acontecen una serie de hechos y situaciones dispares, nuestro cerebro se activa de manera similar a cuando lo vivimos en la realidad y en primera persona. Así parece haber quedado patente en un estudio realizado en el año 2009 por la psicóloga Nicole Speer, de la Comisión Interestatal para la Educación Superior en Boulder. Cada individuo se introducía en el "tubo" del escáner, donde debían leer una historia (similar para todos ellos) y a la par se realizaba una RMN (resonancia magnética) gracias a la cual se obtenía el resultado de su actividad cerebral durante la lectura. Las conclusiones extraídas iban en el sentido anteriormente apuntado: la actividad cerebral era tan intensa como si dichos acontecimientos estuviesen sido vividos en la realidad.

Además, cuando leemos ciertas acciones descritas mediante oraciones complejas, su comprensión requiere cierta capacidad de representación. Es decir, hay muchos datos que no son descritos ni puntual, ni literalmente, así que hemos de complementar dichos detalles mediante nuestra experiencia e imaginación. Va más a allá de la deducción lógica e incluso de ese intento por adivinar lo que va a suceder en un futuro inmediato en base a unos datos o "pistas".
De hecho, el ser humano necesita poseer en su mente la información completa acerca de los acontecimientos que le son descritos, por eso se complementa todo aquello que falta, de lo que no dispone de manera inmediata, con información de propia cosecha. Ayer mismo, estando en el estudio de radio, explicaba cómo algunos oyentes me han dicho cuando me conocen en persona que no tengo "la cara que le corresponde a mi voz", porque tengo voz de chiquita joven, pero luego se nota que no lo soy tanto (¡menos mal que no soy mal-tomada!). Yeso probablemente se da porque al limitarse a oir mi voz por la radio, necesitan ponerle cara, complementarla con datos visuales para que tenga sentido.

Leer agudiza la astucia

Intentaremos exponer al menos 3 motivos para realizar tal afirmación, pero probablemente existan muchos más.

1) Descifrar palabras activa numerosas áreas cerebrales sobre todo en el hemisferio izquierdo. Al leer, el cerebro estimula las escenas ficticias en las que actúan los personajes.
Es decir, tal y como ya comenté en otro post de este mismo blog, aunque en referencia a otro tema (procesamiento en ACI), mediante la lectura, creamos una historia rica en contenido y significados, a la que aportamos gran cantidad de imaginación: datos visuales, auditivos, emociones, sentimientos... Por eso suele ser tan decepcionante ver una película basada en un libro que previamente hemos leído (a veces incluso del cual nos hemos empapado, absorvido). No sólo porque en ocasiones el guión puede llegar a cambiar el sentido original de la historia, sino además porque va a ser tremendamente difícil que emule y satisfaga nuestra riqueza imaginativa.

2) El entrenamiento en la lectura mejora la eficacia lectora (de niños y adultos), además de estimular el intercambio de información entre las distintas regiones encefálicas.
Retomemos el tema de la plasticidad neuronal (o cerebral). Con el ejercicio, se producirán un mayor número de sinapsis (conexiones interneuronales) y por lo tanto, poseeremos una mayor capacidad de desarrollo en determinadas áreas encefálicas.
Ahora bien, la lectura habría que seguir manteniéndola como un hábito. Cabe recordar que dichas conexiones, así como el incremento en el desarrollo de ciertas áreas, no se mantendrían estables: de desaparecer el hábito, volverían a niveles basales adaptándose a la nueva situación de inactividad.
Entendamos, por tanto, si se me permite el símil, que el ejercicio mental es al cerebro lo que el ejercicio físico a la musculatura. Se establece una relación en términos de proporción: a mayor ejercicio, mayor desarrollo; y a menor ejercicio, mayor "atrofia" (si no, que se lo digan al señor "negro negro" o Schwarzenegger para los amigos).

3) Las personas mayores que leen con mayor asiduidad, mantienen el intelecto en forma durante más tiempo, y también presentan menos síntomas de demencias.
Y de presentar algún tipo de demencia, ésta cursa de manera significativamente diferente, permitiendo una mejor calidad de vida.

Iniciarse en la lectura

Recomendaría ciertas cuestiones a todo aquel que le apetezca adquirir (o retomar) el hábito lector:
1) Indagar acerca de qué tipo de lectura es la que más le puede gustar. No vale cualquiera para iniciarse, sólo de manera especial aquel género que sea del agrado personal (sea el que sea). Quizá este punto es el que más se falla en ocasiones a nivel educativo.
2) No vale la obligación por imposición, sino por aceptación. O lo que es lo mismo, percatarse de que quizá requiera al principio algo de fuerza de voluntad, como la adquisición de la mayoría de los hábitos a los que no estamos acostumbrados, pero no es una obligación, sino porque realmente apetece hacerlo. De lo contrario, puede acabar generando más rechazo que placer.
3) Empezar poquito a poquito (centímetro a centímetro ;-)). Todos tenemos algún día "espeso". De esos que leemos un párrafo 10 veces pero no somos capaces de quedarnos con el contenido....pues no pasa nada. Mejor cerrar el libro e intentarlo otro día que forzar una situación y llegar a la errónea conclusión de que "uno no ha nacido para eso de la lectura".

Por lo demás, que disfrutéis del verano, de la playa o de la piscina para hacer desaparecer esos calores veraniegos....pero a la sombrita, y con un buen libro.

...y si a alguien aún le queda alguna duda de la importancia de la lectura (de libros impresos), le recomiendo este enlace enviado por mi amiga Laura Martínez: LEER NOS CAMBIA EL CEREBRO...MÁS DE LO QUE CREEMOS

miércoles, 15 de junio de 2011

PADRES Y ESCUELA ¿PROBLEMA DE COMUNICACIÓN?

Es curioso. Los años pasan, la tecnología se renueva, las personas progresan, el mundo "evoluciona".... y el ser humano sigue estancado en un problema tan común como casi  me atrevería a decir que ancestral: el de la comunicación. Y no creo que sea por falta de empeño para solucionar el problema, sino más bien por un sentimiento de incapacidad para lograrlo. ¿Será que  no sabemos expresarnos adecuadamente? ¿Será que no sabemos escuchar? ¿Una combinación de ambas?... Habrá que reflexionar al respecto, al menos en mi opinión.


Una queja muy común es la del sentimiento de soledad, o de aislamiento del resto. Viene acompañada de la sensación de "no encajar" allá donde sí crees que deberías, además de un sentimiento de confusión... si estoy rodeado de gente, ¿por que me siento solo? Esta pregunta la he oído en numerosas ocasiones, lo cual puede resultar chocante o paradójico si tenemos en cuenta que vivimos en una era informatizada que facilita la comunicación, incluso a miles de kilómetros.


Podría llegarse a pensar que la base del problema nace en la falta de acuerdos, o ausencia de intereses comunes. En cambio, no creo que vayan por ahí los tiros... ¿Y cuando tenemos intereses comunes y aún así no hay acuerdo? En parte ese el motivo por el que en esta ocasión me apetecía tocar este tema. Cuando los niños comienzan su andadura en la escuela, honestamente, no creo que la intención del personal docente sea someterlos a su sistema. Quizá porque recuerdo en alguna ocasión en la que personalmente me he encontrado con algún que otro antiguo profesor, y se interesaba realmente por mí: "¿qué tal te va?" "estudiaste una carrera ¿verdad?" "¡psicología! ¡me alegro!"...y creo que era un sentimiento honesto y sincero. Entonces...¿qué sucede? ¿hablamos padres y profesores idiomas diferentes? Si no somos dos bandos opuestos y los intereses son de índole similar ¿cómo acercar posturas?

Y más concretamente, y refiriéndome a la reflexión de mi amiga Lourdes Madueño (Estimulación Precoz) ¿por qué se hace tanto hincapié en no poner freno al conocimiento, en fomentar la importancia de la estimulación temprana, incluso en la etapa de bebé, pero luego nos encontramos que ante las altas capacidades intelectuales, no se da la respuesta adecuada a sus necesidades?
Pienso que algo tiene que estar pasando, si se da el caso de que hay tantos padres y madres de niños con altas capacidades intelectuales que tienen una queja tan acusada en lo que respecta a la escuela o a ciertos profesionales que desempeñan su labor en este sitio.
¡Quién sabe! Puede suceder que todos necesitemos llevar a cabo un ejercicio de autocrítica...


POSIBLES CAUSAS DEL PROBLEMA CON LA COMUNICACIÓN


No es la primera vez que tratamos este tema en los programas de radio. Intento aportar distintos puntos de vista, enfocar el tema adoptando diversas posturas. Pero acabo incluyendo las 3 reglas para mantener una buena comunicación, que a mi entender tendríamos que trabajar. Cuando una persona decide comunicarse de manera voluntaria, tiende a enfocar sus ideas planeando qué es lo que desea decir y cómo ha de decirlo para que se entienda su mensaje. Es correcto, aunque hay que ir más allá:


1- Planear qué y cómo decir las cosas.
2- Pensar y meditar acerca de aquello que NO se debe decir.
3- Estar dispuesto a escuchar lo que el otro desee aportar (y cuando digo escuchar, no estoy diciendo meramente "oír", sino que me refiero a una ESCUCHA ACTIVA).


Al leer estas 3 propuestas, uno puede considerar que se trata de cuestiones de Perogrullo.... pero, ¿las ejercitamos en la práctica? Realmente pienso que el punto 2- y el 3- son los que más fallan.
En lo referente al 2-... me imagino que para un maestro, tiene que ser duro estar escuchando las propuestas, sugerencias, exigencias de todos los padres y madres con los que se entreviste... o mejor dicho...de ALGUN@S PADRES Y MADRES. Por poner un ejemplo, si tú no has fomentado que tu hij@ sea una persona autónoma desde casa (que coma, se vista, se asee...sol@), quizás no es...digamos..justo, que vayas con esa exigencia a la escuela, poniendo en tela de juicio la capacidad docente del maestro o maestra en cuestión (y es un ejemplo real, no figurado). Y a la inversa, cuando un padre o una madre va a hablar con el profesor, éste tendrá que sopesar como si en una balanza pudiera colocarse, los aspectos positivos y negativos del niño, sin ponderar o despreciar unos sobre otros, desatendiendo la opinión paternal y especialmente en aquellos casos en los que se ha reconocido ignorante. No olvidemos que es muy frecuente (si bien no podemos afirmar que inevitable) que si uno se siente atacado, responderá defendiéndose del ataque...


En cuanto a la escucha activa... ¡qué difícil resulta a veces sentirse escuchado, ¿verdad?! Escuchar activamente hace referencia a atender a lo que el otro está aportando, evitando por tanto cortarle, asintiendo mediante comunicación no verbal y hacer un ejercicio importante de empatía, en lugar de hacer alarde de nuestra capacidad para leer el pensamiento. ¿Alguien ha oído en alguna ocasión aquello de "si ya sé lo que vas a decir.." o "como te conozco, sé por dónde vas? A eso me refiero con la lectura del pensamiento. Resulta tremendamente molesto sentirse no escuchado, rompiéndose así la oportunidad de seguir comunicándose.
He de reconocer que personalmente he escuchado en más de una ocasión eso de "no...si es que yo tengo mucha psicología...sé calar a la gente". Ante esto, procuro tragar saliva y pensar que no se pretende decir la barbaridad que se está diciendo. Y si hay confianza, puedo contestar: "¡vaya! ¡qué suerte! Fíjate, que yo tuve que estudiar varios años, como no nací con el don de tener psicología...". La ironía puede venir bien de vez en cuando...


Las buenas intenciones


Hay un dicho que afirma que "el camino al infierno está sembrado de buenas intenciones". Cierto es que una buena intención al menos es algo... pero no basta si lo que deseamos es llegar a un buen entendimiento. Pongamos el ejemplo de regalar algo a alguien. Si ese regalo deseamos que sea algo más que un mero acto de cortesía y nos interesa que la persona que lo recibe se dé cuenta de que la apreciamos de corazón, tendríamos que  esforzarnos por indagar acerca de los gustos reales que esa persona posee. Y sin hacer alarde de lo mucho que conocemos sus gustos, atender a lo que nos dice, a lo que expresa mediante comunicación verbal o no verbal. Incluso pienso que es preferible preguntarle abiertamente por sus gustos, antes que meter la pata con un regalo que tenga repetido, o que nos acepte por compromiso.


El motivo por el que he empezado exponiendo este ejemplo es porque desearía tocar un tema que a lo largo de estos días he venido meditando (con la inestimable aportación de amigos, por supuesto). Me refiero a la sensación que a veces he tenido de que, con toda la buena intención del mundo, nos regimos por el principio de la "caridad", más que en atender a las necesidades reales de las personas que nos rodean.
En mi opinión, nos falla el ejercicio de realizar preguntas para conocer a los demás, para llegar a sus verdaderos intereses y descubrir qué necesidades pueden llegar a tener. Nos dejamos guiar por contra (y en demasía) por prejuicios y tópicos, como la necesidad de ayudar al "débil", sin percatarnos de que la sensación de debilidad puede ser altamente subjetiva. Recuerdo en una ocasión, cuando vivía en Gijón, una situación que me resultó un tanto curiosa: había una chica que era invidente e intentaba cruzar la calle ella sola. No era la primera vez que lo hacía, probablemente haciendo ejercicio de su capacidad auditiva. Cuando alguien intentaba ayudarla, rechazaba tal ayuda... y se ganó la fama de "persona desagradecida y maleducada". ¿Por qué? Curioso. En cambio, comprendo lo que esa mujer podía sentir. Quizás porque soy mujer y conduzco...y aparco. Y aunque no se me da mal (digo yo que más de 17 años de carnet, servirán para algo :-)), no sé en cuántas ocasiones habré recibido la inestimable ayuda, dotada eso sí, de buena intención de algún que otro señor caballeroso que se empeña en darme instrucciones para maniobrar correctamente.


Quizás este principio de "caridad" (o egocentrismo, según se mire), es el que nos hace sentir mejores personas, nos dota de buenos sentimientos hacia el prójimo, se tranquilizan nuestras conciencias y se puede dormir tranquilamente por la noche con la sensación del deber cumplido. Pero es una ilusión. Sólo es una sensación subjetiva. Si obviamos la reciprocidad, nuestras buenas intenciones carecen de sentido, al menos de sentido social. ¿Cómo se sienten los demás cuando  actuamos sobre algo que les incumbe? Esa quizá es la pregunta clave que toda persona que haya elegido dedicarse a un trabajo con, por y para las personas (maestros, psicólogos, médicos,...y padres) ha de hacerse cada mañana antes de irse a trabajar.


Resulta relativamente sencillo caer en este error. Es cierto, tal y como afirma mi amigo José Luis Sánchez: "[..] si alguien no sabe nada de un determinado tema y le preguntan que a quién apoyaría, si a una persona que tiene "más" de algo o a otra que tiene "menos" de ese algo, la respuesta más común sería: por lógica, a la que tiene "menos", precisamente porque son los que MÁS necesitan de ayuda". Una gran verdad. Quizás porque partimos del prejuicio de que aquél que tiene más de algo... tiene de todo. Es decir, se tiende a aplicar injustamente un pensamiento en términos absolutistas, obviando lo realmente importante en todo ser humano: la necesidad de sentirse comprendido por los demás para dejar de tener esa sensación de soledad.


Por este motivo creo que es tan importante llevar a cabo y desarrollar activamente la empatía cuando tratemos temas de diversa índole, pero más aún cuando hablamos de alguien que nos interesa y preocupa tanto como sucede con nuestr@s niñ@s. Maestros y padres nos preocupamos por ellos. Eso implica que debemos de dejar de hacer alarde de cuánto les conocemos, rivalizando incluso en algunas ocasiones por ver quién les conoce más. Practiquemos la escucha activa, consideremos distintas posibilidades de una misma cosa, sigamos informándonos y aprendiendo a lo largo de toda nuestra trayectoria vital, especialmente cuando se nos plantean nuevos retos de los que ni teníamos conocimiento...  pero no se nos debe olvidar pedir la opinión del niño o de la niña, preguntarle cómo se siente... y si no sabe expresarse con palabras, ayudémosle a hacerlo observando lo que nos está diciendo con su mirada, con sus gestos, con su comportamiento....

Aunque no sepamos nada acerca del tema de las altas capacidades intelectuales, y la única información que poseamos probablemente esté basada más en tópicos que en realidades... no pasa nada. Puede parecer una obviedad, pero no podemos entender de todo, ni el más erudito en diversos temas. Pero cuando nos encontremos de frente con el reto, trabajemos juntos, en el mismo sentido, busquemos información veraz, estudiemos.... no sólo por seguir haciendo correctamente nuestro trabajo de maestros, o psicólogos,... o padres. No sólo por eso. Es que las personas por las que hacemos ese esfuerzo, nuestr@s niñ@s, no se merecen conformarse con menos.

jueves, 9 de junio de 2011

OBSERVAR. SIMPLEMENTE....OBSERVAR

Quisiera comenzar en esta ocasión con un "pequeño plagio" de un post extraído del blog de ASA Málaga (http://asamalaga.blogspot.com/). Se trata de un cuento breve...pero intenso.

CUENTO PARA EDUCAR EDUCADORES
"Una vez hubo un niño que cumplía 3 años y empezó el colegio. Tenía muchas ganas, porque su mamá le había contado todo lo que se hacía allí y le parecía que era muy chulo. Llegó el primer día y la maestra dijo "Hoy vamos a hacer un dibujo". El niño pensó "¡Qué bien, me encanta dibujar, voy a dibujar peces, soles, estrellas, una casa, un árbol,...." Pero la maestra dijo "¡Esperad, no empecéis todavía, primero os tengo que decir lo que vamos a dibujar. Hoy tenéis que dibujar una flor". Entonces el niño pensó "¡Qué bien me encantan las flores, voy a dibujarlas moradas, rosas, azules, amarillas, grandes, pequeñas, en manceta, en un jardín,...." Pero la maestra dijo "¡Esperad, todavía no empéceis, tenéis que dibujar la flor como la que he dibujado en la pizarra". Era una flor roja, con un tallo verde y entonces el niño dibujó una flor roja con un tallo verde.

Otro día la maestra dijo "Hoy vamos a jugar con la plastilina" y el niño pensó "Me encanta la plastilina, puedo hacer muchas cosas con ella, voy a hacer un puente, o mejor una muralla, o...." Pero la maestra dijo "Esperad, no empecéis todavía, tenéis que hacer un plato azul como éste". Entonces el niño hizo el plato azul.

Cuando pasó a primaria el niño cambió de maestra. Un día la maestra nueva dijo "Hoy vamos a hacer un dibujo". El niño se quedó quieto, esperando mientras los demás comenzaron a dibujar, la maestra al verlo parado le preguntó "¿Por qué no dibujas?", " ¿Estoy esperando a qué me diga lo que tengo que hacer?", dijo el niño. "Puedes hacer lo que quieras", dijo la maestra. Si todos hiciérais lo mismo ¿cómo sabría distinguir lo que ha hecho cada uno? Entonces el niño, se puso a pensar un poco y al final decidió dibujar una flor roja con un tallo verde."

Y como bien añaden en uno de los comentarios al post, se confirma que la escuela mata la creatividad (al menos algunas). Aunque cabe la posibilidad de que no sea la escuela en sí, sino la mentalidad que impera entre los miembros, profesionales, que la componen.
La persona no se desarrolla cognitivamente por ósmosis. No basta con acercarse a otro que sabe mucho, tocarle y descubrir mágicamente que en ese preciso instante, sus conocimientos son compartidos en maravilloso equilibrio entre su cerebro y el tuyo. Necesita de un contacto sí, pero también de una autonomía en el ejercicio de su desarrollo. Por ejemplo, con 4 años... ¿importa realmente tanto que pinte una cebolla de color crema y marrón, ya que así son las cebollas? Pues hoy mi hijo trajo una cebolla pintada como dice él "de fantasía", con más colorinos que las banderas del Día del Orgullo Gay.

De hecho, cada persona necesita de una estimulación adecuada para desarrollarse según sus capacidades y posibilidades. Y para eso hace falta observación. Palabra clave: OBSERVACIÓN. Y gracias a ella, lograremos descubrir cuáles son sus necesidades (me gusta más esta palabra...al menos, más que "carencias"), así como sus potencialidades. Aquí empezará el trabajo de verdad, en serio... y bajo el prisma de respeto del derecho que todos tenemos a que se nos trate individualmente, sin exceso de generalidades grupales. Que voluntariamente o por imposición pertenezcamos a un determinado grupo social (familia, compañeros de clase o de trabajo, amigos, 15-M....) no implica que no merezcamos que se nos pregunte antes de afirmar con rotundidad que se conocen nuestras respuestas.

Por eso cuando un educador, bien sea o no docente, afirma con rotundidad que un niño "es repetitivo" porque tiende a jugar con las mismas actividades, debería primero escuchar, atender a lo que los padres también tengan que decir al respecto, ya que cabe la posibilidad de que en casa no repita esta misma pauta. Y a la par, debería OBSERVAR a ese niño. Caben distintas posibilidades: que no disponga de otros juguetes que le interesen o simplemente que perfecciona su método para llega a obtener un resultado similar, o indaga acerca de las diversas posibilidades de las que dispone para ejecutar esa tarea....y creedme, ¡nunca pensé que un puzle diera tanto de sí! Y habría permanecido puede que toda mi vida en la ignorancia si no me hubiese esforzado en aprender de un niño, observándole e interactuando con él, mientras me dice: "ánimo mamá, tú también puedes colocar esa pieza...¡venga, que yo confío en ti!".

Otro paso importante sería romper prejuicios (no me cansaré de decirlo). Cuando un bebé llora....¿está "mal acostumbrado" porque quiere que le cojas en brazos? Desde luego, es una manera un tanto extraña y desapegada de describir los mimos y el cariño... O cuando un niño pisa un charco (este no fue ninguno de mis hijos, pero me gusta...OBSERVAR), ¿es un maleducado que desafía las normas de buena conducta? ...extraña forma de manifestar el olvido selectivo...¿acaso no somos capaces de recordar lo divertido que eso resultaba?.
De todas formas, si se peca de mala memoria, es tan sencillo como.....sí, de nuevo, la palabra del día.....OBSERVAR la carita que ponen cuando se ponen pingando por botar en el agua. ¡Bastante les importa a ell@s si las manchas no se van del vestido, o el catarro que pueden coger en pleno invierno!
A ver, que no quiere decir que no deben existir normas, o que puedan hacer en todo momento lo que les apetezca. Sólo que no es lo mismo decir que ese niño es un desobediente, que fijarse un poquito más detenidamente en los motivos que puede tener para hacer lo que hace. Seguro que haberlos, haylos.

Las normas son importantes para el buen funcionamiento social. Pero de manera casi paralela al concepto de "norma", tiene que ir otro de importancia similar: "flexibilidad". La rigidez a parte provoca más rechazo en su cumplimiento. Obviamente me refiero a una mejora en la convivencia... no hablo de "leyes".

Y si nos dedicamos a OBSERVARLES, nuestra vida va a ser más rica, vamos a tener la capacidad de aprender de ellos y sus experiencias.... ponernos en su piel, entender su lógica, que a veces es más aplastante que la nuestra. Si no, que le pregunten a Álex, hace unos meses, cuando después de estar dándole todo un recital con la armoniosa voz que me caracteriza, entonando el "que llueva, que llueva, la virgen de la cueva", cuando llegué a la parte de "las nubes se levantan"...me paró en seco para recordarme que: "mamá, ¿pero no ves que las nubes ya están arriba del todo? ¡cómo se van a levantar más!".
Lo dicho, que tiene más razón que un santo. Sólo espero que esta chispa que tiene, pueda seguir con ella a partir de septiembre, cuando empiece al cole...

miércoles, 8 de junio de 2011

... Y MAÑANA SERÁ OTRO DÍA

No todos los días son buenos. Creo que ya lo he expresado en otra ocasión. Pienso que hacia lo que debemos tender es a la búsqueda óptima de la estabilidad emocional, teniendo en cuenta por supuesto que habrá días mejores y otros peores. En fin... digamos que el día de hoy no es "de los mejores". Curioso... cada vez que voy a hablar con la maestra de mi hijo mayor, el resto del día se me cae encima.
Da igual la teoría que sepa, el control que intente tener sobre mis sentimientos...es un hecho. Este tipo de diálogos acerca de "las carencias de mi hijo", me dejan K.O. Por eso creo que necesito desahogarme, sacar fuera lo que siento... y qué mejor sitio que este...

Sé que no es perfecto, ni mi segundo hijo, ni el tercero, ni yo,...ni la maestra,...nadie....¡y ni falta que hace! No espero oir que todo va de maravilla y que se adapta perfectamente, que se relaciona a la perfección con sus compañeros,... pero sí que quisiera que si cada progreso, cada cosa buena que hace, no fuera acompañada de manera sistemática por un "sí.....pero...". Ese "pero" me mata. Literalmente. Me crea un nudo en el estómago, el corazón se parte y no soy capaz de tragar saliva. Y no debería de sorprenderme, ya viví en primera persona (como much@s, me imagino) los desplantes, sorna y desprecios a ciertas aptitudes personales cuando era niña por parte de algún profesor o profesora.... pero no es lo mismo. Con un hijo, nunca será lo mismo.

Y a riesgo de caer en el tópico acerca de los sentimientos que ser madre o ser padre te evoca, nada me resulta más cierto que el sentimiento tan grande que descubres cuando llega una pequeña personita a tu vida (bueno, y en mi caso, ¡luego otra, y luego otra! ;-)). Es precioso. Y duro. Pero en todo caso, enriquecedor. ¡Madre mía! ¡Cuánto aprendes!... por eso te cambia la vida, porque tienes que re-estructurar tantas cosas...
tus horarios, tus prioridades, tus hábitos, tus costumbres.... Y ese aprendizaje si bien es verdad que lo logras tú mism@, también lo es que es esa personita es quien te lo enseña. Desde que nace. Incluso a veces, antes de nacer.

 Hoy por la mañana, después de volver de la radio, y de hablar con la maestra, me detuve a mirar un poco por encima en mi blog, vaya, este blog, en el escritorio. Me aparecen todas las cosinas nuevas que se van publicando en los blogs de los que me he hecho seguidora, y estoy descubriendo que me encanta esta lectura, porque es humana. Me gusta leer libros que tocan diversas áreas de psicología, cuestiones más técnicas....me apasiona, de hecho. Pero la lectura de lo humano, en primera persona, donde uno plasma lo que siente, o lo que le hace sentir una u otra cosa.... creo que ni puedo expresar con palabras lo que me hace sentir (¡y mira qué es difícil que me quede sin palabras!...con el "rollo" que a veces tengo....).

Es precioso, incluso cuando tocan temas en los que he de reconocerme una absoluta ignorante, como mi muy querida amiga Raquel. Esa pasión con la que escribe y describe su trabajo en su blog "El Códice del Eremita", me envuelve y me apasiona.
O como Yolanda, en "ancalayoli"... el no conocerla en persona no es un impedimento para que lo que leo en su blog me evoque emociones intensas...y bonitas. ¡Cuánta razón tiene cuando reflexiona acerca de la Educación, o las altas capacidades!
Todos y todas, aunque estas dos personas concretamente, tienen un don. Un don maravilloso, porque no todo el mundo puede convertir las meras palabras en auténtica poesía para nuestras mentes. Sublime.

Y sí, sé que la perfección no existe, que el ser humano es por naturaleza imperfecto... Sin embargo, me gustaría que cuando describimos a un niño, lo hiciésemos no sólo en términos de lo que observamos con los ojos. Esto es un hadicap, una limitación autoimpuesta. Pienso que no hay descripción más pura que la que se hace con el corazón.
Hay detalles, pequeños, pero grandes...enormes. Como cuando Jon , el mayor, que aún no ha cumplido los 5 años se dedica a hacer cosquillas a Íker, el peque más peque de la casa de 7 meses, o le lee un libro de Bob Esponja. O como cuando Álex, el segundo, de 3 añinos, el otro día jugaba a fingir que el matamoscas  (de esos que tienen en el extremo forma de mano y con el que literalmente "espachurras" a los pobres insectos)... como decía, fingía que era una barita mágica y con ella, tras pronunciar las palabras mágicas "abracadabra", convertía a su padre, el aitatxito, en diversos animales.... hasta que lo convirtió en mosca, y en el mismo preciso momento en el que su padre sufrió la transformación mutante e hizo "bzzzzz"... ¡ZAS! le atizó en todo el cogote al grito de ¡Ajá! ¡TE CACÉ!...

Y voy a finalizar dejando volar mi imaginación, pidiendo un deseo, como hacía prácticamente cada noche cuando era niña: algún día, me gustaría ir al colegio y escuchar que mi hijo es un niño tranquilo, inteligente, sorprendente, curioso, despierto, habilidoso, tímido, soñador, sensible.....sólo porque es la verdad....sin "peros".

Por lo demás....MAÑANA SERÁ OTRO DÍA...Un beso para todos...

domingo, 5 de junio de 2011

EL SISTEMA EDUCATIVO Y LA DEFENSA DEL DERECHO A SER DIFERENTE

Hubo quien dijo en una ocasión que los resultados de la aplicación de un determinado sistema educativo, han de corroborarse a largo plazo. Y por supuesto, esto ha sido subscrito por Inger Enkvist, asesora del Ministerio de Educación Sueco. Países Nórdicos, cuna de la prosperidad, modelo social y educativo y ejemplo utópico de aquello que todos deseáriamos conseguir, pero no alcanzamos porque........¿por qué? Es más, me apetece formular otra pregunta más: ¿para qué?

En realidad, el tema acerca del cual me llevo unos días documentando, me ha suscitado muchas preguntas (¡me encanta!), a las que he intentado dar respuesta documentándome aún más... pero esto desencadena otra serie de interrogantes, así que he llegado a la conclusión de que la única respuesta de la que me tengo que preocupar de manera inmediata (ahora mismo), es la siguiente: ¿cómo conseguir conjugar, resumir, explicar,...todo este contenido para no alargar tanto este artículo y de tal forma conseguir que el lector se sienta atraído e interesado? El resto de preguntas, trataré de responderlas poco a poco, pero también he de reconocer que lo que espero transmitir es un espíritu de cierta contradicción y desarrollo del pensamiento crítico tal, que todo aquél que lea esta reflexión personal, al menos empiece a formularse si no las mismas preguntas, al menos sí algunas de índole similar.

Malas Interpretaciones

Se dice que la Historia (con mayúscula), no puede ser subjetiva. Todo va a depender del bando que relate una batalla, del vencedor o del vencido. Hollywood no hubiese tratado de la misma forma su Guerra de la Independencia entre el Norte y el Sur de su país si hubiese resultado ganador el segundo en lugar del primero... es probable. O España: tantos años negando la existencia de una Historia reciente en pro del hermanamiento entre estas "2 Españas", para al final, en pleno año 2011 acabar con un diccionario biográfico que nos describe al generalísimo (no, no es una errata, lo que pasa es que me niego a escribirlo con mayúscula) como "valeroso y católico" (http://www.insurgente.org/index.php?option=com_content&view=article&id=7429%3Asegun-el-nuevo-diccionario-biografico-espanol-franco-fue-un-general-valeroso-y-catolico&catid=139%3Aestado-espanol&Itemid=557) y en todo caso "autoritario, pero no totalitario" (http://www.publico.es/culturas/378862/autoritario-no-totalitario)... y otras lindeces por el estilo acerca del gobierno aznarino (con perdón del palabro). Todo ello bajo la relativa aprobación de un gobierno presuntamente de izquierdas. Y digo presuntamente, porque últimamente parece más centrado en ser políticamente correcto que en llevar a cabo acciones progresistas y no tan paternalistas.

Sin embargo, tengamos en cuenta que estas distintas formas de entender la Historia, sus personajes y acontecimientos, viene dada precisamente porque no es la única disciplina susceptible de interpretación según conveniencia. La ciencia también lo sufre. Charles Darwin, como sabemos autor de "El Origen de las Especies" entre otras obras, tuvo que aclarar que "la evolución carece de finalidad y es absurdo calificar a un animal superior a otro", tras ver cómo su trabajo era utilizado por parte de Ernst Haekel como herramienta teórica para justificar el racismo, mediante la divulgación en Alemania de que "las razas primitivas estaban más cerca de los monos que de los europeos". De hecho esta idea caló profundamente en las conciencias de muchos contemporáneos, que siguen creyendo que el propio Darwin fue el que afirmó que "el hombre desciende del mono", supuesto que él mismo en su día desmintió...nunca realizó tal afirmación. Sino que el hombre, al igual que el chimpancé, gorila,...y demás primates tenemos un antepasado evolutivo común. No es lo mismo una afirmación que la otra. Y si bien es cierto que Darwin creía que se podían perder beneficios evolutivos como especie si se ayudaba a procrear a aquellos miembros más débiles, también es verdad que advirtió del peligro de extrapolar esta creencia al ser humano, puesto que se ponía en peligro el instinto de solidaridad,...la parte más noble de nuestra naturaleza. Pero de nada sirvió: F. Galton se quedó con la primera parte de la argumentación y desarrolló el concepto de "eugenesia", pugnando por la necesidad de favorecer la reproducción de aquellas razas más puras y posibilitando la reducción del nacimiento de los ineptos, débiles y enfermos.

Dentro de la psicología, tenemos también diversos ejemplos. Concretamente, el de Wilhem Wundt, padre de la psicología experimental, y su discípulo, Edward Titchener, que difundió su propia interpretación de las ideas originales acerca de la introspección. Titchener era reduccionista, y para él, basándose en las sensaciones y aplicando las leyes de asociación llegaríamos al contenido de la consciencia. Voy a intentar poner un ejemplo: el Condicionamiento Clásico. Pavlov, fisiólogo ruso, se hallaba realizando un experimento con perros, para el cual necesitó colocarles unas cánulas en las glándulas salivales, midiendo así la cantidad de saliva segregada por dichos animales. Para no extenderme en el tema, el caso fue que observaba que originalmente, los perros salivaban en presencia de la comida. Pero mediante la repetida experiencia de otro estímulo (inicialmente neutro, es decir, que no provoca la secreción de saliva per se), como el sonido de una campana, dichos animales, comenzaban a salivar ANTES de la presencia de la comida.
Pues bien, no es lo mismo afirmar que este fenómeno se da por asociación de ideas (es decir, los perros "asocian" el estímulo CAMPANA al estímulo COMIDA), y esa es la razón por la que salivan, que afirmar que el motivo de la salivación viene determinado por el hecho de que si llegan a salivar, lo hacen porque la campana SIGNIFICA la llegada de la comida. Es decir, la primera hipótesis explicativa, reduce en demasía el concepto de inteligencia. Espero que se entienda lo que pretendo explicar. Si no es así, por favor, detalládmelo en los comentarios, e intentaré exponerlo más amplia y claramente.

Creación de mitos

Entiéndase que por "mitos" no estoy haciendo referencia al término "prejuicio", sino en el sentido de la necesidad que a veces tenemos de tener héroes. No es necesariamente negativo, sólo si la existencia de ese mito creado entorno a la figura de una persona sobrepasa el plano individual, es compartido por un grupo, y se acaba llegando al fanatismo. Este hecho impide la progresión y ejecución del pensamiento crítico: llega un momento en el que el héroe se convierte en modelo absoluto de perfección (artística, personal, moral, etc). Personalmente, no me gustan los absolutismos. Reconozco que tiendo a desconfiar, casi por sistema, de todo aquello que se manifiesta como perfecto. No creo en la perfección, sólo confío en la consecución de los niveles óptimos para cada uno. Por lo tanto, aquello acerca de lo cual, no encuentro a nadie que emita una sola crítica, no hay un voz disonante que ponga un "pero"....he de reconocer que no me gusta.
Veríamos casi como una aberración que alguien emita una crítica hacia Ghandi, Vicente Ferrer, la madre Teresa de Calcuta...y no seré yo quien lo haga, porque lo cierto es que estas personas concretamente, fueron ellas mismas las que emitieron en vida su propia autocrítica, lo cual me parece tremendamente loable.

Pero...¿qué está ocurriendo con el sistema educativo finlandés? Puedo prometer y prometo (;-)) que he estado buscando por activa y por pasiva alguna crítica o autocrítica emitida...nada. No encuentro nada que analice la aplicación del sistema que vaya más allá de los resultados en el informe PISA. También he estado buscando información acerca del trato educativo que reciben los alumnos con necesidades educativas especiales, y más allá de nombrar "colegios especiales"...sigo sin encontrar nada. Incluso lo he formulado a través del facebook... nada. Por favor, si alguien puede detallarme información, estaré muy agradecida de recibirla. Lo único que hallo es...la excelencia y perfección, el modelo a seguir....mmmm.

La excelencia es la diferencia

Esto me ha llevado a indagar un poquito más. Por favor, vean estos vídeos y opinen antes de seguir leyendo, por favor.
   

¿¿¿Las chicas tienen que trabajar en paz??? ¿¿¿con la segregación por sexos, se disminuye el acoso???
Como ya he mencionado anteriormente, Inger Enkvist es asesora para el Ministerio de Educación sueco. Y a parte de un currículo envidiable, también mantiene claramente una ideología neoliberal, muy en auge (cada vez más en los países nórdicos). Me gustaría que alguien le explicara de todas formas que la existencia de las escuelas privadas no guarda relación alguna con la calidad de enseñanza de las públicas, y la diferencia entre necesidades reales y necesidades creadas (vaya, el uso de una estrategia de manipulación mediática, mediante la cual te hacen preocuparte por una carencia inexistente para que demandes un servicio que no resulta necesario: "¡señora! ¡¿pero no ve que el detergente de su vecina lava más blanco!?).
Escuchar a esta señora hablar, elogiando el sistema educativo finés (que aplica el método pedagógico de Freinet http://es.wikipedia.org/wiki/Pedagog%C3%ADa_Freinet), a la par que critica el modelo de escuela comprensiva y el paidocentrismo, es algo que no me termina de cuadrar. De la misma forma que no me cuadra una escuela con un funcionamiento ejemplar con la extraordinaria subida a la tercera fuerza política del partido "Auténticos Finlandeses" en las últimas elecciones en el país, el cual mantiene una ideología homófoba y xenófoba (http://olahjl2.blogspot.com/2011/04/finlandia-en-el-punto-de-mira.html)... recordemos que los efectos de la educación en los niños los vamos a ir viendo progresivamente, más a largo plazo, como la señora Enkvist bien reconoce también cuando ha afirmado que "estamos educando al soberano". Entonces.... no soy capaz de casar un aspecto con el otro. Quizá me faltan datos. Si consigo recabar más datos al respecto, volveré a "reflexionar" en el blog, para seguir argumentando en el mismo sentido o rectificar si me hago con información que me convenza de lo contrario.De momento, seguiré siendo tremendamente crítica con esta idea neoliberal de entender la pedagogía, que es la que está desarrollado la sra. Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid.

Lo único que sí me llega a cuadrar es el hecho de que en Finlandia se trabaja hacia la consecución de objetivos del grupo, tendiendo a que todos sus miembros adquieran el nivel del más destacado del mismo. Si queda algún rezagado, se le apoya para que logre el nivel esperado. Pero esto no es atención a la diversidad, sino una tendencia a la homogeneidad. ¿Y qué ocurre si algún niño no puede alcanzar dichos objetivos por un problema en su capacidad? ¿Y si lo que ocurre es que el niño posee una alta capacidad intelectual? Este sistema de homogeneización no sería justo para ninguno de los 2. Lo único que he conseguido encontrar al respecto es que la respuesta educativa va destinada hacia otro centro especial donde se acojen a niñ@s con este tipo de necesidades educativas especiales. Y si además le sumamos que se trata de un país con excasa inmigración,...et voilà!!. Nos quitamos de un plumazo los problemas que la señora Enkvist plantea: la inmigración, y más concretamente la PROCEDENCIA, los países de origen. En mi opinión, esto dista bastante de la noción de escuela inclusiva...

Entonces ¿cuál puede ser el motivo de su éxito educativo? En los resultados obtenidos en el informe PISA, el programa internacional de evaluación de estudiantes de diversos países miembros de la OCDE (aunque de cultura y costumbres diversas). Dicho informe, mide RENDIMIENTO, no CAPACIDAD. Que unos alumnos posean muchos conocimientos, no implica que luego vayan a aplicarlos correctamente, ni que lleguen a desarrollar la noción de pensamiento crítico; y queda demostrado en cuanto a lectura, que aun a pesar de ser los que me recuperación de información e interpretación de textos poseen, este nivel no es congruente con su deficiencia en lo que a reflexión sobre los mismos se refiere.

No es que todo sea malo, pero el debate roza el absurdo, convirtiéndose así en un tema estéril, si lo que se pretende es emular los puntos buenos de un sistema. Pienso que hacia lo que deberíamos tender es a olvidarnos de esta postura ecléctica de tomar lo mejor de cada casa, y centrarnos en nuestro propio paradigma para crear sólidas teorías, válidas en nuestra cultura y manera de entender la educación y la vida.

La homogeneidad grupal no es inclusiva

Un aspecto que no me gusta que se hable de él como "uno de los secretos del éxito educativo" es el de la educación centrada en el grupo.
Fomentar, favorecer y apoyar el desarrollo de las diferencias individuales en el marco del aula inclusiva. Esto implica ir más allá de la mera "integración", que parece limitarse a mezclar diferencias, olvidando la esencia de una mejor convivencia: el respeto mediante el apoyo a aquellas necesidades individuales de cada uno. Y para llegar a aquí, se requiere esfuerzo y trabajo. Esfuerzo para comprender la necesidad de un cambio en las actitudes. Trabajo para demostrar que gracias al esfuerzo intelectual y físico, la inclusión educativa no es una utopía, sino perfectamente factible.
 (http://www.reproduccionsocial.edusanluis.com.ar/2009/06/es-lo-mismo-integracion-que-inclusion.html).

Para conseguir alcanzar nuestro objetivo de escuela inclusiva, pienso que deberíamos trabajar como base, 2 aspectos mínimos:
1- Fomento de la responsabilidad personal (trabajo individual).
2- Trabajo grupal basado en el respeto y apoyo entre las diferencias, donde el personal docente ha de dar ejemplo (parece obvio, pero desgraciadamente, en ocasiones hay demasiadas carencias a este respecto).

ESTO sí es contructivismo, y no "esa idea de que los chicos, nuestros hijos, son una especie de buen salvaje y que ellos solitos, si se les deja experimentar, acabarán aprendiendo por su cuenta todo porque en realidad tienen las ideas innatas en su cabeza y van a salir solas a flote". Una escuela cuyo funcionamiento se base en el paradigma constructivista, se centrará en la educación, no en el "amaestramiento". Vamos a evitar volver a caer en el error de juzgar algo en base a una mala interpretación, o una idea sesgada de la misma.

Constructivismo. Esta era la base de nuestra ahora ya tan criticada LOGSE. Este es el sustento ideológico en el que se basan las leyes referentes al sistema educativo. Mi conclusión por lo tanto es que nuestro sistema no va mal encaminado, pero sí que falta encarrilar algunos aspectos:

1) Exponer CÓMO ha de llevarse a cabo.
2) Formar a todos los profesionales implicados en la tarea docente y escolar. Exigir unos mínimos más elevados en cuanto a profesionalidad e incidir en su continua formación a lo largo de los años (formación no sólo en cuanto a docencia, sino también en cuanto a la necesidad del trato individualizado del alumno, dento del grupo heterogéneo).

En la variedad está el gusto. Esta es una frase que en más de una ocasión hemos podido escuchar a propósito de la importancia de lo diferente. Sin embargo, ¿tenemos claro que ser diferente no necesariamente implica ser mejor o peor?
La diferencia como concepto en realidad adquiere significado propio, per se, no por comparación con nada ni con nadie.
¿Soy realmente tan diferente? ¿Estoy sola? creo que en realidad, más bien todo lo contrario: pertenezco a un grupo muy elitista, y lo es tanto, que cualquiera puede entrar: el SER HUMANO. Eso es lo que quiero que aprendan mis hijos, no sólo mediante mis enseñanzas, sino también a través de la institución ajena a la familia que más importancia probablemente tiene para ellos: la escuela.

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