lunes, 12 de diciembre de 2011

Madre no hay más que una...


Curiosa frase. A pesar de tratarse de un dicho que pasa de generación en generación, cada vez que se pronuncia "madre no hay más que una", puede estar agregándose un nuevo sentido. Depende de quién la pronuncie y de la intención con la que lo haga. Si lo hago yo como madre, probablemente esté aludiendo a amor, coraje, lucha,... Si lo hace un@ hij@ que siente que ocasionalmente "padece" a su madre, probablemente añadirá la coletilla de "...¡y gracias a Dios!" :-).
Pero hay más posibilidades. Tantas como personas que la pronuncien. Y de vez en cuando, si lo escuchamos de una tercera persona cuando estamos hablando del tema de las altas capacidades de nuestr@s hij@s, una no sabe muy bien cómo tomárselo. Normalmente, duele.

Las altas capacidades no son un invento moderno. No es una mera etiqueta que queremos colocar a nuestr@s hij@s para demostrar al mundo que son más list@s que nadie (o que nos queremos colocar nosotr@s mism@s). Son una condición. Son un don, cierto, pero que como gran parte de las cosas importantes en la vida, no crecen por sí solas. Y si no se les permite desarrollarse, diseñando un marco adecuado para potenciarlas, pueden llegar a ocultarse. ¿Y cuál puede ser la consecuencia? Que cuando dejamos de aceptar lo que sentimos y lo que somos, cuando no tenemos la posibilidad de exponerlo con naturalidad o cuando nos topamos una y otra vez con una continua incomprensión (ya no sólo institucional, sino también social), es cuando dejamos de hablar de "don" para empezar a hablar de "problema".

¿Ayuda o caridad?
Cuando leí ese comentario a propósito del último post de este blog, que acabo de utilizar para poner título al presente, he de reconocer que me embargó la ira. Y comenté algo, lo cual posteriormente eliminé, porque no me gustaría que llegara a malinterpretarse. Contesté que si en lugar de estar hablando de la alta capacidad de mi hijo, lo hubiese hecho de algún tipo de discapacidad, probablemente no hubiese osado a hacer ese comentario. Y lo borré precisamente porque lo que deseo es que se entienda lo que quiero decir realmente.
Cuando un@ niñ@ posee algún tipo de discapacidad, hay mucha mayor probabilidad de que se le coree:
- ¡Ánimo, que tú puedes!
- Sácale el máximo partido a lo que puedes hacer
- No te centres sólo en lo que no puedes conseguir
- Acepta tus límites, pero luchas por tus potencialidades...

Y cuando se consigue algo que parecía "supuestamente  increíble", entonces sale en las noticias, hay un programa especial, se da difusión al mensaje "coraje de superación"....
No nos engañemos. Si bien es cierto que es necesario que se hable de nuestr@s niñ@s cuando poseen algún tipo de excepcionalidad, sea del tipo que sea, nos suele hacer un flaco favor que el tono de la noticia vaya más encaminado hacia la compasión y la caridad que hacia lo que cada un@ de est@s niñ@s necesita realmente: empatía, comprensión y que se les escuche a ell@s, sus necesidades reales y diarias.
Es complicado no estar dentro de la normalidad estipulada dentro de la campana de Gauss... da igual que sea hacia el este, que hacia el oeste. En cambio, lo que sí es cierto, es que el mensaje que se da parece que debe de ir acompañado de algún "pero" o "a pesar de", porque de lo contrario, no hay noticia. Si una chica es una excelente abogada, a pesar de que le falten ambos brazos, o si un chico consigue sacar la carrera de magisterio, a pesar de tener síndrome de Down. Y en el caso de l@s niñ@s de altas capacidades, también hay que buscar ese "a pesar de"... así genera al menos compasión y se convierte en noticia.
Pero no queremos dar pena. Y si intentamos difundir el mensaje en positivo, no centrado en "esos pobrecit@s niñ@s que aunque son tan list@s, sufren tanto, son un@s inadaptad@s y fracasan en la escuela" (¿ves? si en realidad merece la pena ser normalit@, ¿para qué sirve ser inteligente?), si intentamos huir de esa carga más prejuiciosa que real, entonces es cuando se recibe por respuesta madre no hay más que una.
Pues es una lástima que no se nos quiera ni escuchar... no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Tiritas para todos los males
"Los españoles somos los de la tirita"... nos recordaba mi amigo José Luis Sánchez, haciéndose eco de las palabras de Echanove. Efectivamente, en ese momento, comenté que había tenido una especie de dejà-vu, aunque en realidad sí que era algo mucho más profundo que todo eso.

Cuando en una ocasión hablé en otra entrada acerca de los sentimientos que en mí afloraban cada vez que voy al colegio y las "soluciones" que proponen al "problema" de mi hijo, acabé por darme cuenta de que en realidad, antes de llegar a determinar nada en firme, antes de llevar a cabo un proceso exhaustivo de evaluación con el niño y con su entorno (tanto nosotros, el padre y la madre, como la propia maestra), sin querer ni llegar a considerar el informe privado, sin que después de 2 años se me haya entregado informe alguno por parte del orientador (con el que SÍ que he hablado, SÍ que le ha pasado pruebas, SÍ que ha obtenido resultados, según sus palabras espectaculares para su edad)... antes de todo esto, ya se le estaban poniendo las oportunas "tiritas". A lo cual, el curso pasado, tanto mi marido como yo nos opusimos: NO se llevará a cabo nada extraordinario con el niño hasta que no haya interés real por entender a mi  hijo de manera global.
Se escapa de mi comprensión que sin conocer a un niño, tan sólo guiándose por "posibilidades", ya se pretenda aportar lo que llaman una solución a.... ¿a qué? me he preguntado una y otra vez. Si es imposible que lo sepáis, porque por el momento, no existe el más mínimo interés. No han habido aportación de soluciones construtivas, sino tiritas: si veo que te cuesta relacionarte.... voy a trabajar eso.
Pero es que hay considerar un pequeño-gran detalle: ¿por qué se da este hecho? Sólo cuando se busque una respuesta, la actuación posterior será la adecuada. Y la actuación posterior también ha de pasar por lo que a mi hijo le convenga. Pero lo que le convenga realmente, no lo que los demás puedan opinar acerca de "lo que le conviene".
Cuando obviamos el porqué de las cosas y aún así nos empeñamos en aportar una solución, lo que en realidad estamos haciendo es colocar una tirita: parece que estamos haciendo algo, pero lo que en realidad lo que sucede es que tapamos aquello que consideramos inoportuno.
Y lo que es peor aún: cuando la tirita se coloca sobre tejido sano, éste no está en contacto con el aire y la luz, tan necesario para que lo sano siga su curso, lo cual puede hacer que el tejido enferme.
A esto, me niego en rotundo. Me da lo mismo que me acusen de "madre despreocupada" por no aceptar la supuesta ayuda que pretendían prestar a mi hijo (que de hecho así fue) o de "madre prepotente" porque me empeñe en demostrar que las altas capacidades (de mi hijo o de cualquier niñ@) NO SON UN PROBLEMA, porque quiero aportar una visión positiva del concepto. Porque aunque a veces sea duro, no lo es tanto por nuestr@s niñ@s, sino por la gran cantidad de incomprensión y falta de empatía con la que de vez en cuando nos hemos de enfrentar.
.... al fin y al cabo, es que "madre, no hay más que una...."...y padre.




sábado, 10 de diciembre de 2011

¿"CUÁNTA" INTELIGENCIA O "CÓMO" ES LA INTELIGENCIA?

A lo largo de un cierto tiempo vengo realizándome una serie de preguntas, en cuyas respuestas (o al menos la reflexión que necesariamente hay que llevar a cabo para lograrlas) pueda apoyarme para llegar a entender un poco más a conciencia el concepto de "inteligencia". Porque pienso que hasta que no nos centremos de manera eficaz sobre este concepto, que aunque intangible, en absoluto es abstracto, no lograremos la tan ansiada comprensión. Y en consecuencia, los instrumentos utilizados para su medida seguirán poseyendo demasiadas taras.

Y precisamente creo que nos acercaremos un poco más a la realidad del constructo "inteligencia" cuando empecemos a entenderlo en términos algo más cualitativos que cuantitativos. Es decir, que no nos preguntemos tanto CUÁNTA inteligencia puede poseer una persona, y optemos más por el CÓMO ese individuo desarrolla y utiliza su capacidad intelectual. Asimismo, también CÓMO resulta de diferente cuando esa persona posee alta capacidad intelectual. Porque quizá deberíamos llegar a plantearnos que en realidad no sólo supone ser más rápid@ que alguien tenga una inteligencia comúnmente denominada "normal" (aunque pienso que "habitual" es una palabra más adecuada a este respecto). La rapidez de respuesta está más ligada a la práctica que a la capacidad en sí misma.

Voy a poner un ejemplo: mi hijo empezó a hacer puzles cuando aún no había cumplido los 2 años de edad. Dicha cualidad fue desarrollándola progresivamente conforme crecía, pero lo más llamativo del asunto en cuestión ya no resulta lo tempranamente que empezó a desarrollar sus capacidades (o habilidades) visoespaciales. Lo que ha sido mucho más interesante que esto, es precisamente que nadie le enseñó, lo cual implica que él mismo los llevaba a cabo a su manera, la cual siempre ha sido sustancialmente diferente a lo que hasta el momento había venido observando en las demás personas de mi entorno. Él no empezaba los puzles por las esquinas, para seguir por los bordes y continuar a partir de ahí observando de vez en cuando el dibujo orientativo de la caja. Comenzaba tirando todas las piezas, poniéndolas de tal forma que pudiera ver la parte del dibujo y, prescindiendo de la imagen final que había de conseguir como orientación, comenzaba a encajar piezas de tal forma que él mismo entendiera su propio método. Y al finalizarlo, lo primero que hacía (y aún hace, aunque ahora con 5 años, su abanico de intereses es mayor) era llamarme para enseñarme su logro. Lo segundo, destrozarlo para hacerlo de nuevo. Eso sí... con otro método diferente. Perfeccionando la técnica :-)


Por eso, pienso que lo que menos importa realmente no es que el niño tenga MÁS inteligencia que los demás, sino que aquellas personas que le rodeamos, en todo caso, nos esforcemos por observar CÓMO hace las cosas y supongamos un apoyo a sus habilidades. Sin temer a lo desconocido. Sin prejuicios sobre los que orientar nuestra labor educativa y docente. Entendiendo que esa persona que tiene delante, no sólo hace sumas y restas antes que los demás niñ@s, o lee a la perfección cuando la mayoría de sus compañer@s aún silabean. Esto puede ser lo más llamativo, pero no necesariamente lo más importante. Lo que esa persona necesita, tenga la edad que tenga, seguramente sea sentirse aceptada, escuchada y por qué no decirlo, también admirada cuando consigue un nuevo logro o desarrolla un pensamiento complejo. Y poder compartirlo con los demás. No olvidemos que la autoestima es una noción que está en continua evolución y para la cual se necesita no sólo de esfuerzo personal, sino también de apoyo social.

Porque cuando alguien, con toda la "buena intención" del mundo, pretendía orientar a mi niño para que ese puzle se hiciese "correctamente" (es decir, indicarle el método tradicional para desarrollarlo), lejos de ayudarle, lo que conseguía era que el resultado no acabase siendo tan satisfactorio como cuando se le dejaba que desplegara sus alas, sintiéndose tremendamente orgulloso de sí mismo, y simplemente.... empezara a volar.

viernes, 2 de diciembre de 2011

SOMOS DE CARNE Y HUESO

Cuando llega un momento determinado en el que se habla de algún tema concreto con mayor asiduidad de lo que antes se hacía, se tiende a pensar (por otro lado, erróneamente) que acaba de surgir una nueva moda. Como si en épocas pasadas, este tema no fuera importante o ni si quiera existiera. Y una cosa es bien cierta, recordemos: "aquello de lo que no se habla, simplemente no existe". O al menos no existe para la "mayoría".
Recuerdo cuando al acoso escolar se le acuñó el nombre de bullying. Fue posteriormente al desgraciado suceso del suicidio de Jokin, un adolescente en Hondarribia, a raíz del acoso que en repetidas ocasiones venía recibiendo por parte de sus "compañeros" de clase.... y lo que me parece aún más grave: el desinterés y ausencia de implicación por parte de la comunidad escolar. De pronto, se empezó a hablar en los medios, se vendían libros de expertos que trataban del tema y la sociedad empezó a hacerse eco de un problema que de moderno tiene muy poco: siempre han existido los abusones, los acosadores.... y pocas veces se les ha hecho frente con los medios con los que ha de hacerse, es decir, tanto desde las familias (normalmente sólo se implican las de las víctimas, no tanto las de los acosadores), como de la institución escolar.

¿Qué está sucediendo, pues, con el tema de las Altas Capacidades Intelectuales? Cuando aparecen en las noticias, creo no equivocarme si me aventuro a calcular que entorno al 90% de los titulares van acompañados de palabras que intentar inspirar lástima "el drama de ser el más listo", "no se relacionan porque no encajan en su grupo de iguales", y el más repetido: "el fracaso escolar de los superdotados". A una le da la sensación de que para que se hable del tema ha de existir algún  tinte dramático de fondo al que no se le busca explicación, ni por supuesto solución, porque de lo contrario no tiene objeto la noticia. Son titulares escritos sin criterio, sin emociones.
O quizá deberíamos empezar a llamarlo ""High Abilities"... seguro que si acuñamos un término en inglés, despierta mayor interés...

Aún así, yo sigo en mis trece. Prefiero atender a palabras que se desarrollen con criterio:

Somos de carne y hueso.
No somos extraterrestres ni nada por el estilo.
Aunque casi con toda probabilidad, si estás leyendo esto, es porque alguna vez te habrán hecho sentir así.
¿Te preguntas si eres o no superdotado? Pues... ¡a quién le importa eso!

¿Sorprendido? Verás, "oficialmente" eres superdotado si tu C.I. (cociente de inteligencia) es superior a 130. A nosotros no nos interesa el numerito, sino la muy probable carga de malestar que, eso sí, podría estar tras él. Un superdotado no es una persona que habla nueve idiomas, que estudia cuatro carreras, y que toca además catorce instrumentos (ni falta que hace tampoco). Un superdotado es un ser humano implicado por sus características propias en una situación difícil y que, lamentablemente, puede por ello llegar a alcanzar un sufrimiento dolorosamente profundo.
¿Por qué? Porque a nadie le agrada no ser comprendido y sentirse por tanto, rechazado.

¿Sabes cuándo algo es considerado normal? Cuando la mayoría lo asume así. Pero... ¿Qué ocurre cuando alguien puede contemplar cada situación desde un punto de vista un poco más peculiar?
Ocurre que puede cuestionar. Y si puedes cuestionar lo asumido, entonces puedes dejarlo atrás. Y si puedes dejar atrás lo considerado normal, entonces tú mismo dejas de serlo.
Eres un ser, pero te tratan como a una entidad a-normal. Seguramente tú puedes hacer lo que otros no pueden, y ésa es una situación muy delicada. La otra cara de la moneda es que a lo mejor tú no puedes hacer lo que ellos sí pueden, y ésa es también una situación muy delicada, porque se ha de vivir en el mundo. La diferencia margina, y el marginado, sufre. Y, sufriendo, debe vivir en el mundo y en la sociedad que le hace sufrir.
Pero... ¿Por qué? ¿Por qué se tiene que dar esa situación conflictiva? Por las características propias del superdotado, que básicamente son las siguientes:
§ Inteligencia. Para la mayoría de la gente, pensar se trata más bien de un esfuerzo. Pero... ¿tú no puedes evitar pensar y darte cuenta de las cosas, verdad?
§ Tesón. Para la mayoría de la gente, concentrarse en algo resulta sencillamente agotador. Pero... ¿tú no puedes evitar concentrar todas tus energías en aquello que te apasiona, verdad?
§ Creatividad. Para la mayoría de la gente, las cosas están bien así como siempre han sido. Pero... ¿tú no puedes evitar tratar de hacer algo completamente novedoso, verdad?
§ Sensibilidad. La mayoría de la gente, vive. ¿Pero tú no puedes evitar sentirte profundamente herido y conmocionado en tu delicado interior, verdad? ¿Verdad que a ti te cuesta vivir?
Estas características giran en realidad en torno a un mismo punto común: el superdotado es interiormente efervescente, bullicioso, caótico..., todo un volcán en erupción de pensamientos, ideas, proyectos, inquietudes, emociones, sensibilidades, sufrimientos... La mayoría de las personas no son así. No son ni mejores ni peores que nosotros; simplemente son diferentes. Simplemente, su ritmo interno de vida es por naturaleza más sosegado que el nuestro. Así las cosas, es normal que se acabe por denominar a nuestro modo natural de operar como "alta capacidad". Sin embargo, nosotros no podemos adaptarnos a una forma de vida y de ser que se nos antoja ralentizada, absurda, insensible..., y de ahí nuestro escaso margen de adaptación en la sociedad. Vivimos con "claustrofobia", y nuestra vitalidad se resiente. Incluso en casos extremos podemos llegar a perder las ganas de vivir.
Pero si un superdotado se caracteriza por algo, es porque se trata de alguien a quien, sin duda, no es posible clasificar.

Ramón Fernández García de Zúñiga

jueves, 1 de diciembre de 2011

MÁS FICHAS PARA LA AUTOESTIMA

Daniel Goleman, ya en las primeras páginas de su "best-seller", "Inteligencia Emocional" habla acerca de que la inteligencia, entendida como racionalidad, no es condición suficiente para acceder al éxito. Para ello se necesitarían otros factores más de tipo emocional, que nos permitirían desarrollar nuestras ideas de tal forma que consiguiésemos hacerlas llegar adecuadamente al resto de la humanidad.
En fin, aun con el aluvión de críticas que personalmente se me pueden ocurrir a propósito del desarrollo del libro anteriormente mencionado, algo si es necesario reconocer: algo importante para cada un@ de nosotr@s va a ser la aceptación de lo nuestro por parte de los demás. Colocando un límite, por supuesto... nuestra vida no puede hallarse condicionada cara a conseguir el beneplácito de todo aquél que se cruce en nuestro camino. Pero ¿qué ocurre con los individuos que nos rodean y que son significativamente importantes para nosotr@s?... o lo que es lo mismo, aquellas personas a las que guardamos un lugar privilegiado dentro de nuestro corazón.

Y enlazando con la anterior entrada, esas palabras mal dichas en un momento determinado, o esa actitud no deseable en determinadas circunstancias en las que lo esperable sería la comprensión y el apoyo, actúa directamente sobre nuestra manera de percibir el mundo, a los demás. Y lo que es aún más profundo: actúa sobre la forma que podemos tener para analizar nuestra propia existencia, la manera en la que nos podemos definir (autoconcepto) y más concretamente, sobre el aprecio que cada un@ pueda llegar a desarrollar hacia sí mism@.... nuestra AUTOESTIMA.
Y quiero dejarlo así, en mayúscula y en negrita, porque considero que he ahí la base de nuestra manera de encontrar soluciones a nuestros problemas, el cimiento de la madurez personal para afrontarlos y salir adelante con la cabeza alta... hayamos o no alcanzado la solución deseada.
La felicidad no es un estado continuo de auto-enamoramiento.... es un estado más bien de plenitud, con sus altibajos, pero en el cual podemos apoyarnos, tanto para valorar todo lo bueno que nos rodea, como para superar lo más negativo de nuestra existencia.

Quisiera finalmente, agradecerle a mi amigo Ramón que un día hubiese colocado en mi camino este vídeo. Sólo con ese pequeño gran gesto, ya me aportaste miles de fichas ;-)
ENLACE AL VÍDEO "TRABAJAR LA AUTOESTIMA EN LA INFANCIA (When the chips are down)"
http://www.youtube.com/watch?v=fBWcO-RNc94

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Cuida tus palabras....

La capacidad para poder usar el lenguaje es un don maravilloso. Gracias a él, podemos expresar claramente un "te quiero", un "me encanta lo que haces", un "aprendo de ti".... efectivamente, gracias al lenguaje podemos comunicarnos y expresar mucho más que simples palabras.
Pero como la gran mayoría de las cosas importantes en la vida, puede resultar un arma de doble filo. Un uso inadecuado podría infligir un daño tal, que con tan sólo una palabra puede asumirse un rol con el que se llega a manejar el resto de la vida. Sólo una palabra mal colocada, o en un momento inadecuado, y se genera una etiqueta, por otro lado, tan difícil de arrancar. O se crea una falsa expectativa acerca de lo que un@ mism@ puede (o no puede) llegar a hacer. O simplemente, una palabra hiriente...duele.

Por este motivo deberíamos de esforzarnos con especial ahínco en conseguir expresar adecuadamente lo que sentimos. Puede ser una expresión positiva, o una negativa, pero en todo caso, habrá que esforzarse para que esté correctamente diseñado aplicando no sólo la corrección, tanto en cuanto a pronunciación (en el caso del lenguaje oral), como en cuanto a ortografía (en el escrito), sino también aplicando una justa dosis de empatía hacia la persona a la que nos estemos dirigiendo.... quizás por eso voy a añorar a las maestras de mis 2 hijos cuando tengan que dejar paso a l@s que han de ocupar su plaza. No digo que l@s otr@s maestr@s lo hagan mal. Sólo que, tanto a Ana, como a Rocío... ¡en fin! las echaré de menos :-)


"Cuida tus palabras, y más aún si te diriges a un@ niñ@, pues lo que le digas lo asumirá como una verdad. Si tus palabras son amorosas florecerá como los almendros en primavera, si son palabras feas y negativas, se marchitará. Decir a un@ niñ@ en el mes de noviembre que va a repetir curso no es sólo altamente dañino para su autoestima, sino, además, es asegurar una mentira. Nadie sabe lo que va a suceder, ni docente ni el/la niñ@. ¿No es acaso más útil olvidarse de los números (las notas) y ayudarle para que llegue un momento en que se crea capaz de lograrlo y lo consiga finalmente?. Se trata de enseñar con amor, de ayudar a la persona a descubrir en su interior la capacidad que posee y potenciarla. Se trata de impulsar, no de limitar. Se trata de amar, no de menospreciar. Se trata de generar seguridad y autoestima, no de hundir en la miseria. Se trata de ayudar a todos/as, no de dejar a un lado a los más débiles y quedarse sólo con los que aparentan mayor fortaleza. Se trata, en definitiva, de unir, no de separar.
Por favor, reflexionemos sobre ello, es importante para todos/as."

martes, 29 de noviembre de 2011

EL MACHISMO NO ES COSA DE HOMBRES

Hace unos meses escribí algo al respecto de las altas capacidades y de cómo las mujeres nos quedamos al margen de su detección con una probabilidad alarmantemente muy superior a la de los hombres. Nunca ha sido mi pretensión culpabilizar al género masculino por ello, generalizando al extremo sin determinar un análisis más profundo en este tema. Es de índole muy seria... demasiado como para frivolizar con ella.
El machismo y la violencia patriarcal no es cosa de hombres. Es un asunto social, propio de tod@s nosotr@s. Esto nos convierte en responsables no sólo de nuestros actos u omisiones, sino también, y en concordancia con esto, de consentir, apoyar, tapar, ignorar los actos que consideramos "ajenos". Y especialmente, somos tod@s responsables (que no culpables) en mayor medida de educar para estos actos.

Cuando una mujer es víctima de violencia machista, sea de la índole que sea, física, psicológica o ambas (por otro lado, la más común), no suele ser víctima sólo de un hombre, de una pareja "despechada", de un ex-marido "dolido" o de un hombre que "sufre" porque no puede alcanzar tu amor. Estas excusas son las más utilizadas, y desgraciadamente las que suelen hacer que se goce de mayor comprensión hacia el agresor.
Pero en realidad, cuando una mujer, cualquier mujer, se convierte en víctima del patriarcado, también lo es de la familia de ese agresor, en un lamentable elevado porcentaje de casos. Y de manera activa, no sólo por negación de apoyo hacia la víctima y apoyo hacia el maltratador, sino también con actos, amenazas y vejaciones.
Cuando una mujer, cualquier mujer, es víctima de actos violentos propios de la mentalidad machista, también lo es de la sociedad en su conjunto. De manera pasiva, por cerrar lo ojos y no preocuparse por este problema tan desgraciadamente común, "siempre que a mí no me toque...".
Pero he aquí el peligro real: esa ceguera no sólo es externa. No sólo por haber cerrado los ojos, dejas de ver lo que te rodea en el exterior, al modo del viejo refrán "ojos que no ven, corazón que no siente". Lo peor de esta ceguera, es que es probable que sí que te esté tocando de una u otra forma. Pero al tener cerrados los ojos, lo que no se ve es el interior... afecta tanto que llega a a lo más profundo del corazón. Y un corazón ciego, no vive: su latido no significa nada más allá del ruido que emite cuando acercamos el oído al pecho.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

DESMONTAR LOS PREJUICIOS SOBRE LAS ALTAS CAPACIDADES INTELECTUALES

Llevo un tiempo leyendo acerca de las altas capacidades. Es un interés personal, por supuesto, aunque tampoco puedo evitar implicarme de manera profesional. Al fin y al cabo, la psicología no sólo es mi profesión, sino que además ha sido y es mi elección, diría incluso que vocacional. Y mucho de lo que llevo leyendo (no puedo decir que la mayoría, ya que hay publicaciones serias y muy interesantes) está basado tan sólo en prejuicios acerca de lo que se supone que tiene que ser una persona con ACI.

Y en un esfuerzo de comprensión, puedo entender (aunque sólo relativamente) que alguien ajeno al tema, como algún(a) periodista tire de mitos para convertir una noticia que podría haber sido seria e interesante en unas cuantas líneas cargadas de prejuicios, que en todo caso, tan sólo seguirán aportando aún más confusión. Pero no puedo entender, quizás porque ni tan siquiera deseo hacerlo, que un organismo o institución pública, ni profesionales implicados en esta temática continúen con esa marea de atacar, en ocasiones sistemáticamente, a personas normales, simplemente por poseer una capacidad intelectual significativamente diferente a la suya.

Y lo más adecuado en estos casos, no es tirar de alguien que pueda aportar muchas teorías al respecto, de tal forma que se vuelva a desatar el debate acerca de lo que es o no es inteligencia o de qué medidas pueden resultar las más adecuadas en el sistema educativo para trabajar por y para alumn@s con alta capacidad intelectual. Lo mejor, sin lugar a duda, es escuchar a personas implicadas. ¿Qué opinan de esas medidas? ¿Qué piensan? ¿Qué y cómo se siente? Porque nadie está en su mente. Nadie puede conocer tan de primera mano como ellas qué es lo que se siente. Escuchémolas, pues.

Claudia D., María. L, Ángeles V., Clara V, Belén B, Alba V y Celia V. alumnas de ESO y bachillerato del Programa PIENSA, ante el Plan de Detección de Altas Capacidades que puso en marcha la Junta de Andalucía y el descontento que está produciendo en los orientadores y orientadoras de nuestros centros educativos y los comentarios, muchas veces despectivos, que sabemos que se está...n vertiendo sobre e...l alumnado con estas características, manifestamos que:

- No somos una moda educativa que se ponga y se quite al antojo de determinadas personas, partidos políticos, dirigentes, empresas, etc,


- No lo sabemos todo, como dicen por ahí, no somos unos “sabelotodo”. Sólo tenemos la capacidad de aprender más rápido, lo que nos ofrecen.

- No tenemos poderes mágicos, ni aprendemos por “ciencia infusa”, necesitamos ayuda.

- No nos creemos ni sentimos seres superiores. Somos como cualquier otro alumno o alumna, quizá sí algo más sensibles.

- No somos calculadoras humanas, ni enciclopedias andantes; no nos pregunten como si fuéramos wikipedia.

- No somos el ojito derecho del profesor, más que nada porque la mayoría de las veces ni saben que estamos en sus aulas.

- No somos frikis de gafas de vaso, pajarita y chaleco de rombos. No vivimos en una bibilioteca ni delante de un ordenador.

- No pretendemos tener una educación apartada ni elitista; solo nos gustaría poder aprender al ritmo que cada uno de nosotros y nosotras podamos o, al menos, no aburrirnos en las clases.

- Tenemos amigos, somos personas sociables, que nos gusta salir y como a cualquiera, ir a fiestas y pasarlo bien.


- Cometemos errores y tenemos derecho a ello.

- Tenemos altos valores morales que nos llevan muchas veces a sufrir por circunstancias que nos parecen injustas.

- Tenemos derecho a que se nos trate con respeto, no se nos humille, no se nos insulte. A nadie se le ocurriría humillar a otros niños y niñas con características diferenciales.

Así que, por favor, respétennos y a ver si alguna vez, antes de pensar por nosotros, consúltenos qué queremos y qué no queremos…igual se sorprenden.
Gracias por leernos.


....GRACIAS A VOSOTRAS.

De lectura altamente recomendable: http://federacion-fasi.blogspot.com/2011/11/desmontando-mitos-prejuicios-y.html

miércoles, 16 de noviembre de 2011

MÚSICA PARA MIS OÍDOS

Pienso que hay ocasiones en los que infravaloramos el oído. Si me paro a pensar, quizá los momentos más hermosos de mi vida me los ha dado este sentido: cuando alguien especial te dice "te quiero", o cuando oí por primera vez el latido del corazón de mis hijos en la primera ecografía. O su risa a carcajadas. Jamás he tenido la ocasión de escuchar sonidos tan hermosos, melódicos y llenos de significado: VIDA.
Y siempre he dicho que me gusta todo tipo de música. Sí. prácticamente toda. Porque posee una expresión tan variada que en realidad, dependiendo del momento, del día y especialmente del estado de ánimo puedo escuchar y disfrutar de una pieza de música clásica, como de un temazo de Michael Jackson, e incluso de una rumbita de esas con las que se te escapan los pies....y el resto del cuerpo ¡al final acaba yendo detrás!

Pero hoy es un día para abrazar la música. Al menos es mi opción de música del día.
Cerrar los ojos y disfrutar de cada nota, de cada acorde... hasta que llega un momento en el que no oigo, ni escucho, tan sólo siento la música. Especialmente cuando ha habido algún genio que ha creado estas maravillas, y además, otras personas no menos geniales han sabido darle forma, haciendo que cada instrumento no suene, sino que hable. Sea el instrumento que sea, en las manos adecuadas, puede aprender a hablar. Me quedo especialmente en este caso primero con el piano y después con el violín.




A veces da la sensación de que la estación de Vivaldi por antonomasia es la Primavera.... pero personalmente me quedo con el invierno. Lejos de hacerme sentir frío, hay momentos en los que lo que me hace sentir es viva...


Y por supuesto, la voz humana. Porque hay voces que penetran en un@ mism@, con independencia de la letra. Y concretamente hoy....me quedo con esta... ´cause life...is beautiful that way :-)

sábado, 12 de noviembre de 2011

UN FUTURO MEJOR

Ese es nuestro anhelo. Y al mismo tiempo, quizá, nuestro temor. ¿Qué pasará en el futuro? ¿Qué me ocurrirá mañana después de levantarme? ¿Seguiré con las mismas sensaciones que tengo hoy?... o por el contrario, meditar las cosas y consultarlas con algo tan inerte pero al mismo tiempo tan vivo, como lo es la almohada, hará que me levante por la mañana con otro espíritu, con fuerza renovada para enfrentar el nuevo día.


Es curioso, pero aunque el futuro sea incierto, la forma en la que lo intentamos visionar, al más puro estilo premonitorio, va a depender enormemente de la manera en la que vivamos el presente.


¿Optimismo o pesimismo? ¿Existe un término medio también en esta cuestión? Si lo entendemos como una especie de continuo, por supuesto que sí. Y por supuesto que dependerá del día, del pie con el que nos levantemos. Pero, si vamos más allá, volveremos a percatarnos que en cierta forma, si somos extremadamente pesimistas (en lo cual es muy fácil caer), ni viviremos el presente (porque además estaremos culpando al pasado), ni la perspectiva de futuro será demasiado halagüeña.


Pero estamos viviendo procesos de continuo cambio. Y no hablamos de futuro inmediato, del mañana entendido como "ese día que aparece tras finalizar el día de hoy". Nos referimos a ese futuro indeterminado, incierto....


¿Hay razones para ser optimista? Eduard Punset considera que así es. De hecho el próximo 22 de noviembre se publica su último libro: "Viaje al Optimismo". Y he de reconocer que me ha despertado la curiosidad, especialmente después de leer una de sus entradas en el blog, Nos sobran razones para pensar en un futuro mejor, donde enumera una serie de razones a modo de lo que él llama "Manifiesto del optimismo".
Son las siguientes:

No es cierto que exista una crisis económica planetaria, lo que existe es una crisis específica de países específicos.
La esperanza de vida aumenta 2,5 años cada década. Por primera vez aprendemos que hay vida antes de la muerte y que cualquier tiempo pasado fue peor.
La educación y la medicina avanzan hacia la personalización, y nos obligan a engendrar un nuevo modelo social. La prevención será más importante que la curación.
Un gran descubrimiento: el aprendizaje social y emocional. Por primera vez en la historia de la evolución empezamos a conocer y gestionar las emociones. Y sabemos que es tan importante aprender como desaprender.
Las redes sociales son lo que nos hace distintos del resto de animales. El origen de la interconexión actual está en las rutas de la Seda y del Incienso. Gracias a la revolución digital ahora la comunicación puede ser instantánea y universal.
Tras los avances de las ciencias de la mente, hoy conocemos la importancia del inconsciente con relación al pensamiento racional. Por primera vez constatamos que podemos confiar en la intuición.
Nunca habíamos sabido tanto sobre la naturaleza de la felicidad. Eso es lo esencial: la felicidad se encuentra en la sala de espera de la felicidad.
Otro de nuestros quebraderos de cabeza seculares: la belleza. Sabemos que la belleza es ausencia de dolor, o sea, la que refleja un rostro con un nivel de fluctuaciones asimétricas inferior al normal.
Evolutivamente, en tiempo de crisis, la manada se vuelve hacia los jóvenes para que ejerzan su liderazgo. Es pues, la hora de los jóvenes. No pueden defraudar.
Hace unos años estábamos convencidos de que la visión del universo correspondía a la realidad. Luego descubrimos que esa visión dependía del marco y de las emociones. Ahora sabemos que es el resultado de un modelo matemático: la incertidumbre envuelve a nuestro universo.

jueves, 10 de noviembre de 2011

MEDIO PAN Y UN LIBRO

Entrada recogida del blog de FASI (Federación Andaluza de Altas Capacidades Intelectuales). No quiero añadir nada más de mi cabeza... mis ideas , mis emociones y sentimientos quedan reflejados magistralmente en este texto. Grande, Federico García Lorca.


MEDIO PAN Y UN LIBRO

Alocución de Federico García Lorca al pueblo de Fuente Vaqueros (Granada) en septiembre de 1931:

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.

Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.

Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.

Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede,  que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?

¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!». Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz".

martes, 8 de noviembre de 2011

INMUNIZAD@S

Hoy mismo he tenido acceso a un enlace a través de facebook que me ha parecido bastante interesante. Pertenece a una de las numerosas peticiones que se vienen haciendo desde "Actuable", una web cuyo objetivo viene siendo la recogida de firmas para apoyar determinados fines. Me llamó la atención esta en concreto. Y al mismo tiempo me gustó porque pienso que la petición es altamente respetuosa, a la par que crítica (conceptos que en la mayoría de las ocasiones no suelen ir juntos, aunque deberían).

Trata de establecer una protesta contra el programa que emite la cadena Cuatro, "Supernanny". Siempre he opinado al respecto que ha tenido una labor fundamental, que es la de concienciar a padres y madres en la responsabilidad de sus actos con respecto a la educación de sus hij@s. Cosa que no siempre se tiene clara: cuando el niño o la niña hace algo que consideramos "bueno", nos atribuímos el mérito como educador@s. Cuando no ha sido adecuado su comportamiento, se dice con demasiada frecuencia aquello de "es que me ha salido torcid@"...¿cuántas veces habré oído "con lo buenos que son los padres, ¡hay que ver lo malo que les salió!...¡qué mala suerte!". O lo que es peor aún: lo que hace bien es gracias a nosotr@s, y lo que hace mal, a otr@s, que consienten demasiado. No, señores y señoras, habrá que indagar en el grado de responsabilidad de cada un@, mirar menos a "la paja en el ojo ajeno", y centrarse más en lo que sí está de nuestra mano: "la viga en el propio".

Pero, en lo que respecta a Supernanny... hay algo que falla. Y más que hablar de manera personal sobre ello, voy a dejar el escrito que aparece en una de estas peticiones que anteriormente mencionaba: Pedimos a la cadena ''Cuatro'' que cambie la perspectiva del programa ''Supernanny''

Hola

Nos dirigimos a ustedes para comentarles que después de ver varios programas de Supernanny nos hemos dado cuenta de que hay ciertos puntos que vemos positivos a la hora de llevar a cabo, como por ejemplo: no gritar, hablar bajito y sin subir el tono pase lo que pase. O reforzar los aspectos positivos del niño ...cuando hace algo bien e intentar no fijarnos solo en lo negativo o lo ''malo''. Incluso fijar algunas sus normas, que mas bien deberían ser costumbres, como cenar en la cocina todos juntos y cuando se acaba se puede ver la tele, recoger los juguetes después de jugar, o que cada uno ponga su granito de arena a la hora de ayudar en casa.

Pero a su vez consideramos que este programa tiene varios puntos débiles, con los cuales nos sentimos muy indignados:

1. Entorno familiar: Se trata de familias que, por una razón u otra, están estresadas, no se respira cariño y respeto, sino tensión, gritos (tanto de los padres como los hijos) y muy poca paz. Ese estrés se trasmite al niño, que responderá con más estrés. En cuanto a las muestras de cariño...son casi nulas, tanto entre los propios padres como los padres con los hijos y viceversa. En definitiva, en muchas de las ocasiones (por lo que hemos podido comprobar en los programas que hemos visto) se trata de un entorno poco estable y armonioso. Incluso, a veces (no siempre) de padres poco expresivos y ‘’frios’’, o al menos esa es la imagen que da desde fuera. En algún programa se ha podido ver como a la hora de cenar estaban los padres con los hijos viendo la tele, sin decirse ni una sola palabra, sin mirarse a la cara, sin dialogar… una familia que es así para eso…lo suele ser para casi todos los aspectos ¿qué pretendemos entonces?

2. Normas impuestas: Desde el primer día Supernanny entra a la casa, observa la situación familiar durante un tiempo y ella misma es la que decide las normas a cumplir sin dar razón o explicación alguna u opción a modificarlas. En ningún momento vemos que las normas se hagan entre todos los miembros de la familia o se consensuen entre padres e hijos, y al fin y al cabo ¿una familia qué es una democracia o una dictadura? Además, cuando las cosas se hacen ‘’por que las cosas son así’’ con el paso del tiempo tienden a perder efecto y, lo más importante, la ESENCIA, que en este caso sería cumplir una norma porque hemos entendido la importancia de esta. También nos resulta curioso que a los padres también se les da unas normas en cuanto a su comportamiento, para que mejoren y resulta que ésas no se ponen escritas en la pared y eso que ellos si saben leer. En cambio, si los padres incumplen algunas de las normas no se les castiga, pero a los niños si.

3. No hay diagnóstico previo: En ningún momento hay un diagnostico previo, no se cuestiona por qué un niño actúa de una manera u otra, no se cuestiona el problema de fondo. Supernanny trata a todas las familias y niños por igual como si todas las personas fuésemos iguales y no tuviésemos diferentes necesidades. Quizás tengan celos, quizás tengan hiperactividad, quizás tengan falta de apego o un apego inseguro y ‘’portandose mal’’ es su única herramienta de llamar la atención de los padres. Este nos parece un aspecto fundamental a la hora de tratar con niños.

4. No se habla de los sentimientos: En ningún momento se habla de los sentimientos. No se ve diálogo entre padres e hijos tipo: ‘’¿cómo nos sentimos?’’, ‘’¿por qué nos sentimos así?’’, ‘’¿qué podemos hacer entre todos para solucionarlo?’’. En definitiva, parece que hablar de nuestros propios sentimientos está mal visto y nos hace débiles, pero no es así, sino que contra más exterioricemos (de manera siempre respetuosa) nuestros sentimientos mejor nos sentiremos, mejor conoceremos a la otra persona y sabremos cómo solucionar los problemas que, en mayor o menos medida, incluye a toda la familia.
5. Falta de empatía: en este programa se usa mucho la técnica de ignorar al niño cuando tiene un comportamiento malo, o cuando llora. Con esto el niño puede que al final termine obedeciendo pero ¿por qué lo hace? porque sabe que a su padres les da igual lo que él sienta y piense. Lo grave del asunto es que con esto le estamos demostrando al niño que no nos importa sus sentimientos o sus pensamientos. La palabra empatía es fundamental en la educación, es decir, saber ponerse en su piel (como hacemos con los adultos).

En una ocasión pudimos ver como una madre ''luchaba'' una y otra vez para que su hija se pusiese el cinturón de seguridad, la niña no quería (o no comprendía por qué tenía que ponérselo), y la madre insistía que si y en ningún momento le dio una breve explicación de la importancia de ponerse el cinturón mientras se conduce. La actitud de Supernanny ante esta situación fue más o menos la siguiente: ''Déjala, ya les ha dicho lo que le tenías que decir, no la mires'', vamos lo que viene siendo a ''ignórala''. ¿No hubiese sido más eficaz utilizar un poco nuestra empatía? Por ejemplo: ''cariño, se que es molesto ponerse el cinturón, a nosotros también nos pasa, pero es muy importante ponérselo en el coche mientras se conduce porque si tenemos un accidente no nos hacemos daño. ¿Qué prefieres que te lo ponga mamá, papá, o incluso quieres intentarlo tu solita/o?''.
Estamos seguros de que con esta actitud por parte de los padres el niño se siente comprendido porque sabe que no está loco por no querer ponerse el cinturón de seguridad. Es más, el niño hará caso porque ha comprendido lo importante que es ponérselo, no porque ''mamá o papá lo dice''.

Hemos puesto este ejemplo, pero podríamos poner muchos como este que ocurren en este programa. Con esto no queremos decir que haya que ceder ante todo, simplemente queremos resaltar la importancia de la empatía hacia nuestros hijos, valorar sus sentimientos y pensamientos y, que aunque no cedamos, al menos se sientan comprendidos. A los adultos nos pasa exactamente lo mismo, la mayoría de veces preferimos que nos digan ''la verdad que entiendo que te sientas así porque...'' a que nos den un sermón.

5. Lenguaje peyorativo: Hemos podido oír comentarios con un lenguaje peyorativo (por parte del narrador) como por ejemplo: ''la pequeña manipuladora'', ''el pequeño tirano''... y en ningún momento se habla así de los padres. ¿Por qué tan poco respeto por los niños en tono jocoso?

En un programa incluso se justificaba que un padre pegase a su hijo: Alejandro tenia desesperados a sus padres porque se pasaba el día insultando y tirando cosas (que está mal pero no es para desesperarse tanto). Los pobres padres ''lo paran como pueden, a veces con gritos y con algún bofetón'', decía el narrador de este programa. Bien... ''Con gritos y algún bofetón''

6. Uso de técnicas conductistas: Hemos podido observar técnicas conductistas para ''enseñarles a dormir'', o la sillita o rincón de pensar. Nos parece indignante que ese tipo de métodos salgan en la televisión porque atentan contra la dignidad y respeto de los niños, y porque confunden a muchos padres. Primero habría que informar sobre las consecuencias de esto (que las hay y muchas, véase ''dormir sin lágrimas'' de Rosa Jové, Eduardo Punset y su video titulado ''El cerebro del bebé'' etc. ) y dar información REAL y no ese método como única y exclusiva opción. Además, consideramos que ningún programa es nadie para decidir cómo y con quién duermen los padres y los hijos.

Por su parte, el rincón de pensar nos parece que carece de sentido de la manera en la que se aplica, ya que se les manda a los niños a un rincón a pensar y punto. En ningún momento Supernanny les dice a los padres que vayan con el niño y que reflexionen juntos, al contrario, el niño tiene que reflexionar solo, pero seamos realistas...un niño de estas edades por si solo no reflexiona, o puede que lo haga pero que su reflexión sea errónea. Lo idóneo en estos casos no es mandarles a ningún rincón a pensar, sino estar con ellos y reflexionar con ellos, dialogar, y hacerle pensar en la medida de lo posible (teniendo en cuenta siempre la edad de cada uno). Ante cualquier cosa que hagan deberíamos reflexionar con ellos y hacerles ver lo bueno y lo malo de su conducta. Así estamos seguros de que aprenden lo que verdaderamente deben aprender

En definitiva, consideramos que no hay un respeto mutuo (lenguaje peyorativo hacia el niño), no hay nada de empatía (no se ponen en ningún momento en el lugar del niño, aspecto importantísimo en la educación), no hay autoridad en horizontal sino en vertical (las normas se dictan desde arriba, sin que padres e hijos expongan sus necesidades y consensuen las actuaciones), y el amor seguro que también es incondicional en esos padres (en ningún momento se pone en duda) pero...¡que poco se ve en esas imágenes!

Con los niños no existen recetas mágicas, consideramos que en tema de educación las cosas se hacen despacio y bien, no rápido y, a la larga, mal.

Por tanto, esperamos que tengáis nuestra opinión en consideración y, a su vez, les sugerimos un cambio de perspectiva en este programa y que de verdad valoréis y analicéis los puntos anteriores. También agradeceríamos una respuesta por vuestra parte.

Un saludo

domingo, 6 de noviembre de 2011

EL DESARROLLO MORAL 29SEP08

Se ha tendido a mantener la creencia, que aún persiste, de que los niños y las niñas son como una especie de seres indefinidos que algún día serán personas cuando se conviertan en adultos. Como si eso fuera un premio, ¡pobrecitos!. Y para lograr esta meta se hace necesario inculcarles un código moral, unos valores con los que regirá su vida. Así tendrá que ser, efectivamente, pero hemos de cambiar muchos prejuicios... demasiados, para que este logro resulte beneficioso, no sólo al niño o la niña en cuestión, sino también al resto de la sociedad.


Prejuicios acerca de la infancia


1) El prejuicio desgraciadamente más extendido es el mencionado ya en la primera línea de este texto: el empeño en tratar a la infancia como si no fuesen personas con los mismos derechos que el resto de la humanidad. Y esta cuestión es la que probablemente haya que erradicar para lograr que deje de existir el castigo físico (me da igual lo "fuerte" que se le dé, o la parte del cuerpo donde se aplique) como medida "educativa" válida.
Por supuesto que esto no implicaría empezar a tratar a niños y niñas como personas adult@s en pequeñito, sino simplemente como seres humanos con unas características muy concretas propias de la etapa del desarrollo en la que se encuentran. Todas las etapas de la vida tienen sus particularidades. Sus puntos fuertes y débiles. En la infancia existe una mayor posibilidad de adquirir conocimiento, mayor apertura a todas las novedades que puedan ir encontrándose cada día. Pero no todo es tan idílico, tan libre de dolor, tan ausente de tristeza, como algunos adultos se empeñan en recordar. La sensibilidad ante la injusticia social se desarrolla tempranamente, especialmente por no considerar muchos de sus derechos en los entornos más cercanos. Y de ello se dan perfecta cuenta.


2) Para que el niño o la niña aprenda, el método quizá con menos efectividad real (aunque el que lo aplica puede tener la falsa creencia de que funciona) es el método "porque lo digo yo". No resulta válido para el aprendizaje, sólo se aprende a "cómo hacer las cosas sin que mi papá/mamá se entere" ;-). Puede resultar relativamente cierto que cuando el niño aún no está lo suficientemente desarrollado cognitivamente como para entender lo que está bien o lo que está mal (o mejor aún, lo adecuado o lo inadecuado), lo que impera es más bien la norma más guiada que consensuada. Pero cuidado de no sobrepasar ciertos límites.

El mejor método: guiarles y dejarles compartir, consolar y ayudar

Una cuestión a recordar sería que la "moral", los "valores positivos" no tienen por qué ir necesariamente ligados a lo tradicional. Si bien es cierto que existen valores que persisten, también hay que considerar que han de ser adaptados conforme a la evolución social y personal, por lo que se irán añadiendo ciertos matices.

Cuando oigo que se hace necesario retornar a la "familia tradicional", de manera prácticamente inmediata me pregunto ¿a qué se están refiriendo? ¿a que la mujer se dedicaba a su casa y sus hij@s? Quizá aquí dentro no están metiendo a la mujer que vivía en zona rural, que a parte de estas tareas, trabajaba el campo y con el ganado... ¿una vez más, confundiendo los concepto de trabajo y empleo remunerado? Además, ¿me están intentando convencer que pasar 24 horas al día en casa y con un@s niñ@s va a hacer que estés siempre con la sonrisa puesta?

En todo caso, a la hora de considerar no sólo el momento del desarrollo de cada niño, así como lo que hacemos de manera explícita para contribuir a que la adquisición de "valores" se desarrolle de una forma óptima, me gustaría que tuviésemos en cuenta además lo que mostramos de manera implícita, o lo que es lo mismo, lo que hacemos (no sólo lo que decimos). Más que retórica en estas preguntas, pretendo incitar una vez más a la reflexión crítica...
1) ¿Estamos seguros que esconderse para llorar va a ser siempre positivo en el desarrollo del niñ@? Aunque con ciertos límites (no confundamos el drama con la expresión de sentimientos). ¿Realmente puede resulta adecuado ofrecerle el modelo de que si estás triste, has de escondérselo a los demás? Que nos escondamos, no significa que ell@s no se den cuenta. Quizá permitirles que entiendan el motivo de la tristeza,  e incluso que te consuelen resulte más adecuado para su desarrollo....

2) Un@ hij@ es lo más grande. Evoca los sentimientos más profundos y fuertes que ningún ser humano podría llegarse a imaginar. Pero ¿estamos segur@s que renunciar a todo por un@ hij@ es proporcionar un buen modelo? Suelo poner un ejemplo: si a la hora de la comida, uno quiere repetir, ¿es adecuado que la madre se quede ese día sin ese plato? ¿no puede estar sucediendo que le estemos dando un mal ejemplo de "sumisión"?

3) De manera bastante temprana, disfrutan haciendo cosas ell@s sol@s . Es parte del desarrollo de su autonomía. Cuando vamos con prisa a todas partes, a veces no les permitimos vestirse sol@s, calzarse, recoger,... No creo que mostrarles que las tareas no son divertidas, ni agradables porque hay que hacerlo todo rápido sea lo más adecuado. ¿Por qué extrañarnos de que conforme van creciendo, más reticentes se hacen a la hora de desarrollar ciertas tareas en el hogar?

Estos 3 puntos (y con toda probabilidad alguno más) son importantes por la sencilla razón de que las actuaciones justas y sociales se deben en principio más al desarrollo de la capacidad de empatía que a la propia capacidad de razonamiento cognitivo en sí.

Si esto se desarrolla adecuadamente, la razón va admitiendo progresivamente la importancia del desarrollo emocional. En este punto, l@s niñ@s irán aprendiendo a reflexionar, éticamente hablando, acerca de sus propias actuaciones... eso que solemos llamar desde la edad adulta, RESPONSABILIDAD.


(v.) Etapas del DESARROLLO MORAL según L.Kohlberg

martes, 1 de noviembre de 2011

LA ESCUELA OLVIDADA

Cuando hablamos de cambio educativo, tendemos a pensar en modernidad, por lo tanto, en futuro. Esto conlleva una lógica sensación de incertidumbre ante los hechos que aún estén por venir, y que en función de lo único que poseemos realmente, que es el presente, el futuro no parece demasiado alentador.


En cambio no tiramos la toalla. Todo lo contrario: seguimos reflexionando, pensando e ideando diferentes maneras de trabajar para conseguir lo justo en cuanto a educación se refiere. Porque no sólo repercute a l@s niñ@s del hoy. La enseñanza es válida y necesaria para tod@s, por lo tanto, ha de ser creada por y para tod@s, sin exclusión.


Ahora bien, ¿será factible en un futuro relativamente próximo? ¿Seremos capaces de afrontar nuevos retos? ¿Estaremos preparad@s ante tanto cambio, ante tal modernidad? Preguntas lógicas y de hecho deseables para que mediante el trabajo desempeñado no se dejen cabos sueltos. Pero... ¿y si lo venidero es el fruto de una huella pasada?


Hace unos dos meses, me encontré un documental muy interesante que había sido emitido en la 2 a principios de este año. Hay ciertas cosas que no me gusta que pasen desapercibidas... aunque ya sabemos que tod@s vemos los documentales de la 2 ¬ ¬  :-)


En todo caso, cuando se menciona, no sin ausencia de una denotada añoranza, la necesidad de retorno a "lo tradicional".... quizá a esta escuela no me importaría retornar.


La Escuela Olvidada
Un análisis de la educación, desde el punto de vista histórico, económico, pedagógico y político. Repasa un siglo de historia de la educación en España, a partir del impulso modernizador que vivió el país a principios del siglo XX con el ensayo pedagógico, mixto y laico del Instituto-Escuela.
Voces como el ex director general de Educación, Alejandro Tiana, o el ex presidente de Cataluña, Pasqual Maragall, opinan sobre las aportaciones del Instituto-Escuela. Asimismo, antiguos alumnos como las hermanas Zuloaga, Oriol Bohigas o Ángeles Barnes, trasladarán al espectador a aquellas aulas a través de sus recuerdos.
El documental quiere rendir tributo a este experimento sin precedentes que trabajó para elevar el nivel cultural de la nación con la máxima de respeto absoluto al niño. A pesar de su enorme contribución a la modernización del país, solo los investigadores recuerdan su influencia.
El documental recupera personajes claves de la historia de España, como Giner de los Ríos, José Mª Cossío o José Castillejo, que lucharon por el progreso del país.


Para ver el DOCUMENTAL COMPLETO, pincha en  el siguiente enlace: LA ESCUELA OLVIDADA

PREPARARNOS PARA UN CAMBIO EDUCATIVO

"La misión principal de la escuela ya no es enseñar cosas" "Internet lo hace mejor", dice Francesco Tonucci

El pedagogo italiano no cree en la doble escolaridad.

"La misión de la escuela ya no es enseñar cosas. Eso lo hace mejor la TV o Internet." La definición, llamada a suscitar una fuerte polémica, es del reconocido pedagogo italiano Francesco Tonucci. Pero si la escuela ya no tiene que enseñar, ¿cuál es su misión? "Debe ser el lugar donde los chicos aprendan a manejar y usar bien las nuevas tecnologías, donde se transmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo", responde.
Para Tonucci, de 68 años, nacido en Fano y radicado en Roma, el colegio no debe asumir un papel absorbente en la vida de los chicos. Por eso discrepa de los que defienden el doble turno escolar.
"Necesitamos de los niños para salvar nuestros colegios", explica Tonucci, licenciado en Pedagogía en Milán, investigador, dibujante y autor de Con ojos de niño, La ciudad
de los niños y Cuando los niños dicen ¡Basta!, entre otros libros que han dejado huella en docentes y padres. Tonucci llegó a la Argentina por 15a. vez, invitado por el gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, a quien definió como "un lujo de gobernante".

Dialogó con LA NACION sobre lo que realmente importa a la hora de formar a los más chicos y dejó varias lecciones, que muchos maestros podrían anotar para poner en marcha a partir del próximo ciclo escolar.
Propuso, en primer lugar, que los maestros aprendan a escuchar lo que dicen los niños (y l@s padres y madres); que se basen en el conocimiento que ellos traen de sus experiencias infantiles para empezar a dar clase. "No hay que considerar a los adultos como propietarios de la verdad que anuncian desde una tarima", explicó.

Recomendó que "las escuelas sean bellas, con jardines, huertas donde los chicos puedan jugar y pasear tranquilos; y no con patios enormes y juegos uniformes que no sugieren nada más que descarga explosiva para niños sobreexigidos".
Y que los maestros no llenen de contenidos a sus estudiantes, sino que escuchen lo que ellos ya saben, y que propongan métodos interesantes para discutir el conocimiento que ellos traen de sus casas, de Internet, de los documentales televisivos. "¡Que se acaben los deberes! Que la escuela sepa que no tiene el derecho de ocupar toda la vida de los niños. Que se les dé el tiempo para jugar. Y mucho", es parte de su decálogo.

De hablar pausado y de pensamiento agudo, Tonucci transmite la imagen de un padre, un abuelo, un educador que aprendió a ver la vida desde la perspectiva de los niños. Y recorre el mundo pidiendo a gritos a políticos y dirigentes que respeten la voz de los más pequeños.

-¿Cómo concibe usted una buena escuela?
-La escuela debe hacerse cargo de las bases culturales de los chicos. Antes de ponerse a enseñar contenidos, debería pensarse a sí misma como un lugar que ofrezca una propuesta rica: un espacio placentero donde se escuche música en los recreos, que esté inundado de arte; donde se les lean a los chicos durante quince minutos libros cultos para que tomen contacto con la emoción de la lectura. Los niños no son sacos vacíos que hay que "llenar" porque no saben nada. Los maestros deben valorar el conocimiento, la historia familiar que cada pequeño de seis años trae consigo.

-¿Cómo se deberían transmitir los conocimientos?
-En realidad, los conocimientos ya están en medio de nosotros: en los documentales, en Internet, en los libros. El colegio debe enseñar utilizando un método científico. No creo en la postura dogmática de la maestra que tiene el saber y que lo transmite desde una tarima o un pizarrón mientras los alumnos (los que no saben nada), anotan y escuchan mudos y aburridos. El niño aprende a callarse y se calla toda la vida. Pierde curiosidad y actitud crítica.

-¿Qué recomienda?
-Me imagino aulas sin pupitres, con mesas alrededor de las cuales se sientan todos: alumnos y docentes. Y donde todos juntos apoyan, en el centro, sus conocimientos, que son contradictorios, se hacen preguntas y avanzan en la búsqueda de la verdad. Que no es única ni inamovible.

-¿Cuál es rol del maestro?
-El de un facilitador, un adulto que escuche y proponga métodos y experiencias interesantes de aprendizaje. Generalmente los pequeños no están acostumbrados a compartir sus opiniones, a decir lo que no les gusta. Los docentes deberían tener una actitud de curiosidad frente a lo que los alumnos saben y quieren. Les pediría a los maestros que invitaran a los niños a llevar su mundo dentro del colegio, que les permitieran traer sus canicas, sus animalitos, todo lo que hace a su vida infantil. Y que juntos salieran a explorar el afuera.

-Varias veces usted ha dicho que la escuela no se relaciona con la vida. ¿Por qué?
-Porque propone conocimientos inútiles que nada tienen que ver con el mundo que rodea al niño. Y con razón éstos se aburren. Hoy no es necesario estudiar historia de los antepasados, sino la actual. Hay que pedirles a los alumnos que se conecten con su microhistoria familiar, la historia de su barrio. Que traigan el periódico al aula y se estudie sobre la base de cuestiones que tienen que ver con el aquí y ahora. Esto los ayudará a interesarse luego por culturas más lejanas y entrar en contacto con ellas.

-¿Cómo se puede motivar a los alumnos frente a los atractivos avances de la tecnología: el chat, el teléfono celular, los juegos de la computadora, el iPod, la play station?
-El colegio no debe competir con instrumentos mucho más ricos y capaces. No debe pensar que su papel es enseñar cosas. Esto lo hace mejor la TV o Internet. La escuela debe ser el lugar donde se aprenda a manejar y utilizar bien esta tecnología, donde se trasmita un método de trabajo e investigación científica, se fomente el conocimiento crítico y se aprenda a cooperar y trabajar en equipo.

-¿Es positiva la doble escolaridad?
- En Italia llamamos a este fenómeno "escuelas de tiempo pleno". La pregunta que me surge es: ¿pleno de qué? Esta es la cuestión. La escuela está asumiendo un papel demasiado absorbente en la vida de los niños. No debe invadir todo su tiempo. La tarea escolar, por ejemplo, no tiene ningún valor pedagógico. No sirve ni para profundizar ni para recuperar conocimientos. Hay que darles tiempo a los niños. La Convención de los Derechos del Niño les reconoce a ellos dos derechos: a instruirse y a jugar. Deberíamos defender el derecho al juego hasta considerarlo un deber. .

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