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martes, 24 de marzo de 2020

CON ALTAS CAPACIDADES Y EN CONFINAMIENTO

Aunque quizá sería lo que toca en esta ocasión, no voy a hablar del COVID-19. Voy a hablar de las consecuencias que puede tener para muchas familias el confinamiento, que ahora sabemos que se va a prolongar otras 2 semanas más de lo inicialmente pautado.

Si contamos el día de hoy (24 de marzo de 2020) la gran parte de las familias españolas llevamos ya 12 días confinados en nuestras casas. En mi caso concreto, he de decir que mis hijos están encantados de la vida porque siempre han sido bastante caseros. Incluso alguno me ha dicho que está aprendiendo más en casa que cuando va a clase (no voy a decir el nombre para evitar posibles repercusiones futuras jeje).
Hay personas que convivimos con otras, lo cual hace que la sensación de aislamiento se mitigue por momentos, aunque también podamos vernos expuestos a las no tan positivas consecuencias de una convivencia de 24 horas al más puro estilo Gran Hermano... y aprovechando el símil, a más de uno o de una les gustaría ser nominado para salir de la casa jeje. Sin embargo y en general, resulta mucho más ameno el confinamiento en compañía. Hay otras personas que por circunstancias de la vida tienen que pasar esta etapa de cuarentena sol@s en su domicilio, aunque el acceso a redes sociales e internet también vienen a paliar esa sensación de soledad que puede llegar a invadirles. Hay que tener en cuenta sin embargo a aquellos colectivos más vulnerables que no disponen de este tipo de tecnología... urge notablemente centrarnos en ellos.

Lo cierto es que la lógica para toda esta amalgama emocional existe: disponemos de numerosos estudios psicosociológicos que nos relatan cuáles suelen ser las consecuencias del aislamiento social. Pero en estos estudios se hace habitualmente referencia a situaciones mucho más extremas, por tanto no me voy a referir a ellos.
Sí me voy a referir sin embargo al tema que nos compete y que se encuentra reflejado en el título: ¿Hay algún tipo de posible consecuencia derivada del confinamiento para las personas con altas capacidades?
En este punto, quiero realizar un análisis centrándome una vez más en la Teoría de las Sobreexcitabilidades de Dabrowski.

SOBREEXCITABILIDAD INTELECTUAL
La necesidad de ir más allá de la mera información recibida en esa búsqueda constante de llegar al punto de conocimiento que nos permita la comprensión de un fenómeno es una de las características más significativas y probablemente positivas en las altas capacidades intelectuales o superdotación. Sin embargo, en este momento en el que nos encontramos, hay determinadas cuestiones que hay que tener en cuenta (y no sólo en las altas capacidades):
- Huir de la difusión de bulos en torno al virus o a la pandemia.
- Ahora más que nunca urge utilizar el pensamiento crítico para poder llegar a un grado de razonamiento tal que nos permita discernir entre lo factible y lo poco probable. En este punto quisiera hacer un comentario acerca de algunos medios de comunicación que repiten una y otra vez imágenes de personas irresponsables que se saltan la cuarentena decretada por el estado de alarma. Haberlos, haylos.... pero somos much@s más quiénes optamos por la responsabilidad que nos corresponde.
- Buscar información a través de fuentes fiables. Los grupos de whatssapp no siempre son el medio más adecuado para informarse (aunque sí para pasar un buen rato compartiendo chistes jeje).

SOBREEXCITABILIDAD IMAGINATIVA
Es habitual escuchar que el aburrimiento puede agudizar el ingenio y la imaginación... cierto, pero ¡cuidado! No siempre puede resultar así, ya que estamos hablando de personas que necesitan en numerosas ocasiones un incentivo para que se desate dicha capacidad imaginativa y si eso no se produce lo que puede ocasionarse es un bloqueo mental que puede incluso llegar a impedir que se lleven a cabo las tareas caseras más cotidianas.
Es importante por lo tanto seguir buscando estimulación de tal forma que se retome el espíritu creativo (como por ejemplo, "voy a retomar el blog, que lo echo de menos".... y no miro para nadie jajaja!!!).

SOBREEXCITABILIDAD MOTORA
Cuando no se tiene posibilidad de salir, la sensación de inquietud puede llegar a embargar a una persona. No sé sabe qué hacer: se empiezan cosas que no se terminan porque necesitas levantarte una y otra vez, se come más rápido, del sofá se pasa al suelo y de ahí a saltar encima de la cama,....
Hay numerosos consejos de Educación Física que nos están aportando desde la mayoría de los centros para poder desarrollarlos en casa, y aunque en mi opinión no deben de ponerse como imposición, sí podrían resultar de bastante utilidad en este caso.

SOBREEXCITABILIDAD SENSORIAL
No estamos ni mucho menos ante una situación de deprivación sensorial desde una perspectiva física, pero sí social, lo cual puede desencadenar una serie de consecuencias que algunas personas, especialmente aquellas con altas capacidades que perciban con una especial intensidad la estimulación del entorno. En estos momentos, pueden hacer aparición algunas sensaciones que aunque racionalmente sabemos que no son reales, sí pueden ser percibidas como tales. Pueden ser acústicas, como ciertos sonidos, pitidos o mayor grado de alerta ante algunos ruidos que en otro tipo de circunstancias pasarían desapercibidos; o también sensaciones visuales a través de la percepción de movimiento dentro del campo visual, cuando sabemos que no se ha producido; o táctiles (mayor sensación de picor, al frío o al calor) u olfativas, increméntandose la capacidad de detectar cambio de olores en el ambiente. Suelo poner un ejemplo a este respecto: en la infancia es habitual tener miedo a la oscuridad especialmente a la hora de dormir, precisamente por tratarse de deprivación visual y auditiva. Esto hace que se desencadene un mecanismo de hiperpercepción tal, que su mente más imaginativa completa esa ausencia de información sensorial... y así un abrigo en una percha se transforma en una persona mirándole e incluso moviéndose o el sonido que emana de su propio cuerpo se convierte en la respiración de alguien "que está a su lado".

SOBREEXCITABILIDAD EMOCIONAL
Es la primera vez para muchos de nosotr@s que nos encontramos ante semejante situación, donde se mezclan diferentes emociones con igual intensidad, lo que hace a su vez que haya momentos en los que no seamos capaces ni siquiera de decidir qué emoción o sensación es la que más nos domina en ese momento. Puede ser el miedo, el aburrimiento, la solidaridad, agradecimiento, ternura, desasosiego,.... todas ellas y muchas más se apoderan de nuestra mente cada día. Voy a centrarme en la que ahora mismo más me preocupa: el miedo. Tantos días recluidos pueden hacernos sentir que estamos a salvo en esta pequeña burbuja que es nuestro hogar, pero ya han habido varias personas que se ponen en contacto conmigo para contarme que les aterroriza e incluso paraliza el hecho de tener que salir a bajar la basura o tener que desplazarse para hacer las compras básicas, no soportan tocar nada con las manos, ni siquiera el pomo de su puerta para entrar en casa de nuevo.
Lo único que puedo aconsejar es que tengamos precaución, eso siempre y a raudales, pero esforcémonos por aplicar también esa sobreexcitabilidad racional que también nos caracteriza para no permitir que el miedo nos paralice. Si estamos paralizados, no actuamos correctamente y en consecuencia.
Y es importante seguir con la responsabilidad que la mayoría de nosotr@s hemos aceptado como nuestra. Vamos por el camino correcto.....

jueves, 6 de noviembre de 2014

LA VERTIENTE EMOCIONAL EN NIÑOS Y NIÑAS CON ALTAS CAPACIDADES

Hace ya más de 2 años que tuve la oportunidad de asistir a esta ponencia de Izaskun Etxebarria, pero he de reconocer que sigue siendo la persona, que desde mi punto de vista, mejor ha abordado la temática del desarrollo emocional en niños y niñas con altas capacidades, aportando no sólo conocimientos teóricos, sino también casos reales y una buena dosis de empatía.

Estas fueron las diapositivas de su ponencia, y aunque no es lo mismo leerlo que escucharla en persona, os dejo el aporte:
http://es.slideshare.net/bnagusia/120530-aacc-izaskun#

CARACTERÍSTICAS Y NECESIDADES EMOCIONALES Y SOCIALES
- Sentido del humor
- Perfeccionismo
- Gran sensibilidad e intensidad emocional
psicomotora, sensorial, imaginativa, intelectual y emocional

DESARROLLO MORAL/ÉTICO
- Independiente
- Justicia
- Idealismo
- Verdad
- Empatía
- Equidad
- Transcendencia

RECOMENDACIONES
- Sentir que son comprendid@s y aceptad@s
- Aceptarles y valorarles en su totalidad, con sus errores y aciertos
- Quitar seriedad y miedo al hecho de tener altas capacidades
- Desafiarlos no sólo intelectualmente, sino también emocionalmente
- Enseñarles a expresar sus emociones
- Trabajar el permiso a equivocarse
- No minimizar sus sentimientos
- Permitir que se relacionen con personas de mayor edad
- Trabajar el aspecto ético. Nada es neutral. Inclusión en el curriculum
- Debatir sobre el sentido de las normas, los comportamientos, sus consecuencias
- Concederles tiempo, escucharles
- Permitir su individualidad, no conformismo y capacidad crítica

lunes, 3 de noviembre de 2014

ALTAS CAPACIDADES Y DESINTEGRACIÓN POSITIVA

En el momento en el que una persona empieza a indagar e investigar en torno al tema del desarrollo de la inteligencia y de manera más concreta, en el de las altas capacidades, efectivamente nos encontramos por numerosos artículos donde divers@s estudios@s del tema nos suelen mostrar su visión, su opinión, investigaciones, conclusiones,.... todo ello con mayor o menor grado de acierto o atino, según opiniones.

Pero hay un antes y un después cuando accedes a las teorías de Kazimierz Dabrowski.

Ya he dedicado varias entradas a este autor... considero que es el teórico que más se ha aproximado a la realidad del desarrollo en las personas superdotadas:
** DISTINTOS NIVELES EN EL DESARROLLO MORAL (DABROWSKI) 
** SOBREEXCITABILIDAD EN NIÑ@S DE ALTA CAPACIDAD

Y si algo no podemos obviar, es la intensidad emocional con la que se vivencia el mundo en las altas capacidades.
Dicha intensidad hace disfrutar de los aspectos positivos de la vida de una forma mucho más plena y placentera... hace que lo bueno sea muy bueno, muy positivo, muy placentero.
Aunque también es cierto que lo negativo puede llevar a ocasionar un dolor indescriptible. Y es que la tristeza ante las malas experiencias, que por otro lado son tan habituales como las positivas, hace que nos podamos sumir en una larga apatía y desinterés por todo aquello con lo que hemos estado disfrutando durante gran parte de nuestra vida.... exagerad@s, nos llaman quienes nos conocen.

No creo que la vida sea un camino de rosas, de la misma forma que tampoco considero que lo sea de espinas. Simplemente, mirado de la manera más objetiva posible, se trata de una senda cambiante, versátil en ocasiones, que nos proporciona sorpresas inesperadas, algunas buenas y otras no tanto.

Tampoco creo que la felicidad sea un estado perpetuo de alegría y ausente de malestar. Pienso que se disfruta mucho más en su búsqueda que en su hipotético encuentro.., y ante esto sí que es mucho más importante la actitud que mostremos ante esta senda vital y todo lo que pueda acaecer a lo largo de su tránsito.

En todo caso, en el momento en el que aparecen las espinas en el camino, debemos permitirnos el lujo de sentir el dolor. Y digo bien: "el lujo", porque en ocasiones preferimos optar por la huída en búsqueda de la tan ansiada felicidad, sin pararnos a sentir lo que es lógico sentir en ese momento: dolor.
Cuando nos detenemos en este sentimiento cuando las experiencias que estamos viviendo son percibidas como altamante negativas, es cuando acabamos poseyendo mayor capacidad de análisis y reflexión, de tal forma que poco a poco vamos desintegrando positivamente todas aquellas creencias que hasta ese entonces hemos estado manteniendo, y por cuyo motivo, hemos podido llegar a la situación de casi desesperación actual.
Lejos de hundirnos, las malas experiencias pueden suponer una balsa para acabar saliendo no sólo a flote, sino con una consistencia mucho más consolidada y férrea incluso.

Cuando escribo estas líneas, lo hago desde mi perspectiva personal... aunque he de reconocer que cuesta un poquito más cuando la perspectiva cambia hacia mi visión de madre: me apetecería quitarles el dolor, evitarles el sufrimiento, sentir su felicidad por encima de cualquier mala experiencia... pero también sé que eso no está en mi mano, y si lo estuviese, realmente tampoco sería algo que les sirviese para seguir creciendo en plenitud.

¿Qué debemos hacer entonces ante su sufrimiento? ¿Dejarles sol@s? ¿Esperar a que pase?
Tenemos una gran responsabilidad ante sus malas experiencias, y no es otra que la de ser su soporte, su apoyo, su hombro sobre el que llorar, su lucha, su dignidad,... la persona que les aportará todo el cariño que necesiten mientras pasan por ese proceso.
Si encuentran en nosotr@s, su FAMILIA, todo eso... no habrá malas experiencias en el mundo que puedan hundirles de manera definitiva, ni mucho menos. Saldrán reforzad@s y con mucha más confianza en sí mism@s... para ello.... debemos empezar por lo más importante: CONFIAR EN ELL@S.

lunes, 7 de julio de 2014

JUEGOS VIOLENTOS

HABLANDO EN CONFIANZA
Temporada 2013/2014
PROGRAMA 17
¿Podríamos afirmar que el ser humano es violento por naturaleza?
Estamos habituad@s en nuestra cultura y otras similares, al uso de la violencia. El ser humano, a lo largo de siglos, milenios incluso, se ha visto inmerso en largos episodios de violencia: guerras por la dominación del otro, establecimiento de estados de represión y miedo, etc... de ahí que existan tendencias que afirmen que como especie, tendemos a la extinción.
Es por ello que no creo que ahora de manera especial haya un problema explícito vinculado a este tema, por la aparente afición creciente a películas violentas, o a la proliferación de videojuegos con escenas de crueldad extrema con el "enemigo".
El único cambio que podemos estar experimentando en todo caso puede ser debido al medio a través del cual recibimos dicha información (internet): sabemos que la procesamos de manera diferente ya no sólo si nos llega por vía visual, auditiva (e incluso táctil), sino que el universo multimedia nos está descubriendo otra forma de proceder.
Sin embargo, en cuanto a la forma de manifestación de la violencia en el día a día, no podríamos llegar a afirmar que el ser humano nace violento, sino que viene al mundo en todo caso con una predisposición a sentir determinadas emociones, entre ellas, la ira o la rabia, con lo que la reacción deberá ser consecuente a la emoción sentida.
En este punto es donde nos podemos encontrar un abanico de numerosas posibilidades de posible reacción, las cuales irán desde el extremo aparentemente más pasivo (violencia interna, hacia un@ mism@) hasta el más agresivo (expresando violencia muy explícita hacia las demás personas).
Ningún extremo es deseable en este caso...
Cómo se genera la ira
Recordemos que la ira, el enfado, aunque nace de un@ mism@, no se desencadena solo: debe existir un elemento (externo o interno) que lo provoque.
Habitualmente, el elemento externo puede ser una una situación o una persona que ejerce algún tipo de represión, de tal forma que puede estar suponiendo impedimento para desarrollar aquello que se desea. La intensidad del sentimiento de enfado podrá ir en aumento en la medida en la que, como añadido, la persona deba intentar ocultar lo que siente por imposición externa, es decir, porque socialmente no "está bien visto" mostrar enfado en ese momento concreto, como es el caso de las rabietas en la infancia.
Lógicamente, por este motivo puede resultar tan complicado ejercer la paternidad/maternidad: porque parte de la responsabilidad de asumir este rol, será pasarse parte de su vida buscando el equilibrio justo entre 2 extremos opuestos, igualmente peligrosos para el desarrollo de la autoestima:
1. Dejar hacer sin importar las posibles consecuencias:  poseemos la necesidad de sentirnos queridos y apreciados. Sentir que lo que hacemos importa, tanto en sentido positivo, como negativo. Esta es también una forma de desarrollar nuestra propia identidad.
Vamos probando, tentando, ensayando actuaciones para con los demás a lo largo de toda nuestra vida con el objetivo de comprobar las reacciones que nuestros actos generan en los demás.... y cuando NO vemos consecuencias, lo que sentimos es que "no importamos", de ahí que se desencadenen posibles reacciones violentas en hij@s cuyos padres/madres sean excesivamente permisivos.
2. Represión constante de las "necesidades" percibidas por sus hijos/as: cuando una persona asimila que todo aquello que hace o siente es coartado por una "autoridad", llega a desarrollar que vive en un entorno hostil, y por tanto actúa en consecuencia, es decir, desatando su ira al menos desde dos puntos de vista:
a) Habitualmente no lo hace en ese entorno hostil, sino que aprovecha otros entornos en los que pueda sentir que posee ese papel autoritario (colegio, entre amigos, cuando crea su propia familia, etc)
b) Manifestando retraimiento y poca voluntad de relacionarse con el entorno, probablemente por haber asumido una generalización de dicha hostilidad al resto de situaciones de su vida.
¿Es "normal" disfrutar con la violencia?
Si se "disfruta" con la violencia, se da de manera especial cuando nos muestran que vivimos en continua competición: o pisas... o te pisan.
Paradójicamente, la gran mayoría de nosotr@s nos situaríamos en el bando de los buenos, aunque lo que pidamos o deseemos sea sufrimiento ajeno (porque es el de "los malos"). Este tipo de situaciones sería entendibles, y también explicables, cuando estamos ante una situación de dolor extremo. En todo caso, nunca debería ser justificable. Lógicamente, cuando una persona ha sufrido mucho por la actuación de otra, es lógico que se desencadene este tipo de sentimientos, ahora bien, la pregunta a hacernos sería la siguiente: ¿podría ser este tipo de situaciones la base que justifique el "ojo por ojo"?

La base real de la justicia, no está en las armas. No son ellas quienes provocan cambios profundos. Son las PALABRAS.... especialmente las buenas palabras. He aquí el origen y fin de toda lucha.

Y en lo referente a la infancia... ¿qué sucede con los juegos de violencia? No es negativo en sí mismo disfrutar ocasionalmente utilizando esta actividad lúdica, siempre y cuando no sea la única oportunidad de disfrute en nuestra vida. El peligro real puede sobrevenir en el momento en el que abusamos de ese tipo de juegos en los cuales somos protagonistas activos que infligen daño a otros personajes.
Si existe una continuidad en estas actividades, se corre el riesgo de que disminuya (e incluso se elimine) el desarrollo de empatía hacia el rival, con lo que cuando estamos hablando especialmente de la infancia, en lugar de estar encaminando su educación hacia la asertividad, les estaremos inculcando que en esta vida, el que en definitiva gana... es el más poderoso. Peligrosa actitud. MUY PELIGROSA.

viernes, 4 de julio de 2014

ALTAS CAPACIDADES Y HABILIDADES SOCIALES: ¿SABEMOS RESOLVER CONFLICTOS?

Una de las señas de identidad de las Altas Capacidades en torno a la que más frecuentemente se viene hablando es del desarrollo emocional.
Cuando desde las familias nos percatamos que nuestr@s niñ@s no son como los demás, no siempre estamos aludiendo precisamente a que desarrollan tempranamente habilidades. En la mayoría de las ocasiones me atrevería a decir que es otra cosa bien diferente que a veces no sabemos muy bien como explicar, es un "algo" que percibimos cuando vemos interactuar a otr@s niñ@s y nos damos cuenta de que el nuestr@ es diferente. Asimismo, también nos suele llamar la atención cuando conocemos a otr@s niñ@s con altas capacidades, e incluso nos llegamos a sorprender por la forma en la que nos recuerdan al nuestr@.

Ese "algo" nos puede enorgullecer preocupar al mismo tiempo.
Enorgullecer, porque vemos reacciones en ocasiones de una madurez asombrosa para su edad, como que a los 2 años se preocupe por qué hacer con una niña que acaba de caerse en el parque y quiere ayudarla, o que piense en cómo ayudar a su amiga del cole porque hay un niño que se mete con ella y la hace llorar... ante este tipo de reacciones, por un lado, no podemos evitar pensar que "algo estamos haciendo bien en la manera de educarles", aunque también es cierto que en el fondo sabemos que ell@s mism@s desarrollan esa sensibilidad, y que no ha hecho falta que nadie externo se lo indique, como si les saliese del corazón antes que del cerebro.
Preocupar, porque también sabemos que en este mundo, hay veces que quien pone la cara, es al primero a quien se la parten. Y tenemos que hacer un verdadero esfuerzo para hacerles entender que eso que están haciendo está muy bien, aunque nos invada un miedo inmenso ante la idea de que alguien les acabe haciendo daño.
Les conocemos. Sabemos que su sensibilidad les puede hacer reaccionar de manera noble con la misma intensidad con la que pueden llegar a sufrir e incluso enfadar ante la frustración que genera la incomprensión de su manera de sentir y de actuar en consecuencia.
A veces, este tipo de situaciones nos afectan también en la vida adulta, así que supuestamente deberíamos estar más capacitad@s para convertirnos precisamente en las personas que más les comprendan y apoyen... Ahora bien: si nadie nos ha enseñado a nosotr@s ¿cómo podemos ser su guía en el camino de la adecuada gestión emocional? ¿cómo mostrarles la manera óptima de desarrollar su asertividad?

Desde luego, no se trata de estipular cómo han de ser, sino de aceptar cómo son.
Sin embargo, hay ciertas cuestiones que no forman parte de su ser, sino de su actuar, aunque obviamente ambas están íntimamente relacionadas.
En el actuar  sí que nos podemos centrar, al menos para analizar los motivos y poder en todo caso encauzar una actuación en consecuencia para apoyar al niño/a o a su familia.
Concretamente en esta ocasión, me voy a centrar en dos aspectos de sus reacciones emocionales, que podemos intentar guiar hacia un desarrollo asertivo:
1. Las reacciones de agresividad
2. Las reacciones de pasividad

Las reacciones de agresividad
** Reacciones de agresividad "por impulso"
Cuando nos enfadamos, solemos manifestarlo con reacciones de enfado lógicamente, incluso de ira si el sentimiento que nos ha evocado es o lo percibimos como muy intenso.
No se trata de coartar lo que sienten (sería absurdo), sino de comprenderlo en primera instancia, para luego poder actuar.
Comprender no significa justificar, ni "dejarlo pasar", sino en todo caso, no juzgar los sentimientos de la otra persona. Implica por tanto efectuar un análisis de la situación, y aplicando la empatía, ponerse en su lugar, lo cual suele resultar muy complicado puesto que en la edad adulta, tendemos a olvidar con relativa facilidad aquello que sentíamos cuando éramos niñ@s y solemos "juzgar" lo que observamos en la infancia desde una perspectiva actual y de personas mayores.
Una vez que hayamos comprendido cómo se siente, lo más adecuado en todo caso es analizar las reacciones de su entorno, incluyéndonos a nosotr@s mism@s... cuando disculpamos a un@ niñ@ que ha pegado a otr@ porque "el otro pegó primero"  estamos justificando su reacción, lo cual hace que quienes realmente debamos modificar nuestra actitud, seamos nosotr@s mism@s.

Tenemos que tener en cuenta ante todo que sea de la índole que sea, o esté detrás el motivo que esté, cuando alguien desarrolla agresividad ante otra persona, está faltándole al respeto porque está intentando imponer por la fuerza su propio criterio e intenta quedar "por encima".
Lenguaje no verbal: mirada agresiva, fija, aumento del volumen de la voz, gestos o posturas de amenaza, etc.
Consecuencias: positivas (a corto plazo) porque la persona consigue sus propósitos, dejando los derechos de los demás y negativas porque la persona puede experimentar sentimientos de culpabilidad. Negativas (a largo plazo), pues puede ir acumulando tensión en sus relaciones con los demás, o rencor  por parte de éstos. (Fte: http://www.saludality.com/evitando-conflictos-a-traves-de-la-asertividad/
** Reacciones de agresividad tras periodos de "paciencia infinita"
En ocasiones se define a las personas con altas capacidades como impulsivas, lo cual nos puede llevar a cometer el error de fomentar la creencia de que todo lo que hace y experimenta en su vida es debido a un impulso. Craso error. Dependiendo de cada persona (niñ@ o adult@), esa impulsividad puede ser una seña de identidad o por contra se puede manifestar sólo ante determinados contextos, especialmente en aquellos que le aportan mayor seguridad (con mayor probabilidad en aquellas personas con tendencia introvertida).
Esto nos lleva a entender que no tod@s l@s niñ@s con altas capacidades tienen reacciones agresivas de manera impulsiva... de hecho, lo que puede suceder (tal y como me definió una niña de 6 años en una ocasión ;) ) es que tengan más paciencia que el Santo Job. Pero llega un límite en el que no se soporta ni un segundo más y el estallido es monumental.
No tiene por qué ser frecuente, pero obviamente, sí muy llamativo e inesperado desde el punto de vista del observador externo, que se limita a ser testigo de una reacción emocional considerada impropia para esa persona.

Las reacciones de pasividad
Suele ser muy llamativo (y doloroso para padres y madres) ser testigos de la pasividad con la que algun@s niñ@s con altas capacidades reaccionan ante las burlas, gritos e incluso desprecios de algun@s compañer@s (e incluso profes u otras personas adultas).
La primera reacción que se suele tener es la de angustia, seguido de un deseo de reacción por parte del niño/a... sea la que sea, pero que no permanezca con esa pasividad. Además suele ir acompañada de una comunicación no verbal muy explícita: una mirada de tristeza que nos parte el alma, un bloqueo que le impide incluso el movimiento, perplejidad, incomprensión...

Hemos de llevar a cabo pasos similares a los descritos ante las reacciones agresivas: observemos y analicemos la situación.
En ocasiones se tiende a pensar que ese tipo de reacciones es típica de niñ@s sobreprotegid@s y muy vinculados a su padre o a su madre, pero nada más lejos de la realidad. Esta creencia es peligrosa en el sentido en que la reacción o el "consejo" inmediato suele ser el de que tenemos que dejarlos ser más independientes y no "mimarlos tanto".... ¿a nadie se le puede haber ocurrido que simplemente pueda tener que ver con un desarrollo emocional asíncrono?
Puede tratarse de un@ niñ@ con la suficiente capacidad como para no poder evitar que no se le escape ni una sola de las reacciones que el entorno tiene hacia él/ella, pero al mismo tiempo, no encontrarse preparad@ emocionalmente para entender el motivo de dichas reacciones. Y eso... resulta doloroso.
Es probable que esté anteponiendo sus propios derechos en favor de los de los demás porque aún no ha conseguido desarrollar ese equilibrio necesario entre el respeto por los demás y la defensa de sus propias necesidades y derechos. Por eso el apoyo que proporcionemos especialmente desde la familia en esos casos, será fundamental, de la misma forma que lo será la reacción que podamos tener.
Lenguaje no verbal asociado: bajar la mirada, voz vacilante, movimientos corporales nerviosos  o inapropiados, etc.
Consecuencias: La persona pasiva se siente incomprendida, manipulada, con sentimientos de culpa, depresión, baja autoestima, etc. El interlocutor no sabe si se está o no aprovechando de la persona que no está diciendo realmente lo que quiere decir, además se puede sentir cargado de responsabilidad, porque es él quien tiene que tomar las decisiones. (Fte: http://www.saludality.com/evitando-conflictos-a-traves-de-la-asertividad/

En conclusión....

“La asertividad es la habilidad de expresar nuestros deseos de una manera amable, franca, abierta, directa y adecuada, logrando decir lo que queremos sin atentar contra los demás. Negociando con ellos su cumplimiento”.

La conducta asertiva
Lo primero de todo es tener claros nuestros objetivos, qué queremos conseguir, o los límites que no queremos que traspasen, hasta dónde estamos dispuestos a aceptar. Es importante que valoremos si nuestro objetivo es más importante que “quedar bien” con el otro o “quedar por encima del otro”. Estas dos reacciones tienen premio, pero sólo en el corto plazo. Durante la conversación, no pierdas de vista el objetivo.
Otro aspecto importante es no tener prejuicios sobre las intenciones del otro. Esto puede enturbiar nuestro comportamiento y reaccionar de forma negativa. Sobre todo hay que mantener la calma y recordar que debemos tratar de entender las verdaderas necesidades del otro.
Elegir el momento y lugar adecuado. Normalmente, las situaciones conflictivas no se planean. Si tu reacción no ha sido la deseada, piensa en crearte una segunda oportunidad para hacer ver tu opinión a la otra persona. No te lo guardes!!.
Preparar las líneas generales de lo que vamos a decir. Puedes escribirlo e incluso después, ensayarlo.
Los pasos clave de un diálogo asertivo son:
 1. Describir los hechos concretos. Tal como han ocurrido, de modo que el otro no pueda negarlos o rebatirlos. Por ejemplo: no se trata de decir “eres un irresponsable que llegas siempre tarde” sino “la última semana has llegado 3 días 1 hora tarde”. Huir de juicios de valor.
2. Manifestar nuestros sentimientos y pensamientos. Es decir, comunicar de forma contundente y clara cómo nos hace sentir aquello que ha ocurrido. Lo que sientes tú es imposible que nadie lo rebata. En lugar de decir “me tienes harto y no quiero verte más” puedes decir “me siento decepcionado y triste por esos retrasos”.
3. Pedir de forma concreta lo que esperamos del otro.  En lugar de decir “quiero que respectes más el trabajo de tus compañeros o los horarios de la oficina”, puedes decir “quiero que todos los días llegues a tu hora, que son las 9:00. Son conductas concretas que el otro puede entender y hacer.
4. El Banco de Niebla y el Disco Rayado. En el momento en el que tenemos que hablar al otro podemos utilizar el Banco de Niebla (dar la razón al otro en lo que está diciendo: “puede que lleves razón; pero…” y a continuación dices y repites si hace falta (Disco Rayado) aquello que no pudiste decir o donde fuiste interrumpido. Aunque parezca una tontería, es efectivo!

martes, 3 de junio de 2014

ALTA SENSIBILIDAD

Cuando hablamos de prejuicios, en numerosas ocasiones no nos remitimos exclusivamente a etiquetas impuestas a determinadas personas en función de determinadas "características" que comparten entre sí (y a su vez les diferencia de otras personas).
Los mitos o prejuicios también son extrapolables a determinados conceptos, como es el caso de la sensibilidad, concepto con multitud de acepciones, pero ninguna de ellas hace alusión a "sinónimo de debilidad". Sin embargo, tiende a asumirse con demasiada frecuencia dicho prejuicio.

Y dado que con mayor frecuencia se habla de la "alta sensibilidad" también como rasgo  definitorio característico (aunque con matices individuales) de las altas capacidades, quizá la mejor forma de desmitificar el término es ir desgranando y analizando las acepciones que sí se encuentran recogidas y reconocidas por la RAE, más allá de las puramente referidas a acepciones más inertes (como el grado o medida de la eficacia o precisión de ciertos aparatos):

** Capacidad propia de los seres vivos de percibir sensaciones y de responder a muy pequeñas excitaciones, estímulos o causas.
A pesar de tratarse de una definición excesivamente "conductista" (estímulo-respuesta) para mi gusto, sí que hay que reconocer la aportación de comprensión a una cuestión que en ocasiones genera confusión cuando nos referimos a las altas capacidades: cuando una persona reacciona de una manera percibida desde el exterior como desmesurada, no es por una condición innata propia de la condición de AC, sino debida a una reacción provocada por una sensación desmesurada. Es decir: el enfado, la alegría, la tristeza, el miedo.... todo ello surge del individuo, pero por un motivo habitualmente externo, o lo que es lo mismo, por haber percibido algo en el entorno que obra como la causa de la dicha reacción. Un@ niñ@ llora y dice no querer ir al colegio porque hay algo ahí que le hace sentir mal; protesta constantemente en casa, porque es probable que no se sienta comprendid@ por parte de personas importantes para él/ella.... prácticamente todo en esta vida tiene un porqué y el hecho de que no lo conozcamos no significa que no exista.
** Tendencia natural del ser humano a sentir emociones, sentimientos.
No podemos evitar sentir. Cualquier hecho, situación o persona.... nos evoca un sentimiento, que puede situarse en un continuo de tal forma que se inclina más hacia el aprecio o hacia el desprecio (o la indiferencia en el término medio, que en todo caso también es un sentimiento).
Por eso cuando hablamos de "aprender a controlar emociones en las altas capacidades", más bien deberíamos centrarnos una adecuada gestión de las mismas. La intensidad con la que se siente no es susceptible de control, ahora bien, a la hora de gestionar su expresión (y expresividad) hay un amplio abanico de posibilidades.
Cuando sentimos ira o enfado, en ningún momento está justificada la agresión hacia otra persona... y esto es fundamental hacérselo entender especialmente ya desde la infancia.
** Capacidad de entender y sentir ciertas cosas, como el arte.
Quizá entra en íntima relación con otros dos conceptos más de suma importancia: el desarrollo de diversas habilidades diferentes a las puramente académicas (como la expresión corporal o la inteligencia musical) y la capacidad de abstracción que nos posibilita la necesidad de búsqueda de más de un sentido ante una misma percepción.
De ahí que ante una misma experiencia percibida por 10 personas distintas, hará que con toda probabilidad surjan 10 historias diferentes, acorde a la diversidad con la que ha sido percibida.

Lo cierto es que no sólo se percibe con mayor intensidad, sino también se recibe mayor cantidad de estimulación. ¿Podemos hablar de "don"? Honestamente, no creo que nada en esta vida sea un don o una maldición per se.... todo va a depender una vez más, del ojo que lo mire (y del cerebro que lo interprete)

domingo, 25 de mayo de 2014

LA GESTIÓN DEL PERFECCIONISMO (II)

HABLANDO EN CONFIANZA
Temporada 2013/2014
PROGRAMA 16
Tal y como planteaba en la primera parte (LA GESTIÓN DEL PERFECCIONISMO (I)), esta tendencia actitudinal no tiene por qué resultar negativa en sí misma: dependerá de la forma en la que se enfoque o de cómo se afronte su gestión para sacar el mejor partido posible de ello, partiendo de una perspectiva individual (de tendencia a la mejora personal) en lugar de enfocarla hacia el exterior (consideración de mediocridad en las demás personas), lo cual sí resultaría desadaptativo.

En ese sentido, cabría por tanto diferenciar entre autoexigencia equilibrada individual (acerca de la cual hemos hablado en la entrada anterior) y la exigencia emitida desde el exterior hacia el propio individuo, donde podríamos diferencia asimismo entre:
- Exigencia externa desmesurada: sin tener en consideración las posibilidades reales de la persona, ni la influencia del entorno en la consecución del éxito. Este sería el caso de aquellas personas que presionan para que otra tenga un rendimiento "perfecto", pero sin aportar el apoyo necesario, ni tener en consideración la diversidad de circunstancias que rodean al individuo,  tanto situaciones como estados emocionales y/o motivacionales.
- Exigencia externa guiada: o lo que es lo mismo, ejercer mentorazgo hacia una persona, para lo cual ha de tomarse en consideración algunos puntos, tales como:
                  * Conocimiento de fortalezas y debilidades del entorno del individuo, así como de las amenazas y oportunidades que puedan hallarse en el entorno que le rodea (análisis DAFO).
                 ** Aporte de una visión externa, de tal forma que no sólo se posee una visión de un@ mism@,  sino también se obtiene un feedback o retroalimentación de la imagen que se proyecta al exterior.
               *** Apoyo para fomentar el autoconocimiento, y en consecuencia, para poder sacar lo mejor de  sí mism@.
             **** El mensaje emitido desde el mentorazgo ejercido eficientemente sería "no te conformes y aprovecha tu potencial".
Todos estos puntos, obviamente, no tienen por qué ir regidos solamente desde la alabanza. Habrá momentos en los que se hará necesaria la crítica constructiva para poder percatarse de las propias debilidades.

¿CUÁNDO PUEDE CONVERTIRSE EL PERFECCIONISMO EN ALGO NEGATIVO?
Es necesario identificar este tipo de cuestiones para no dejarse llevar por lo que podríamos denominar un "exceso de optimismo" que pudiera apartarnos de la realidad.
** Desde una perspectiva INDIVIDUAL:
1) Cuando posee un efecto paralizante en lugar de impulsor: no se consiguen terminar los proyectos que se empiezan porque se pierde el interés y la motivación por los mismos en el momento en el que se percibe que no pueden ser "perfectos" (o que no sale todo como esperábamos). Suele ser habitual cuando al ir trancurriendo el desarrollo de la idea inicialmente planteada en ausencia de fallos, en lugar de ir adaptándose a los cambios que han de plantearse cuando se va tornando realidad, se estanca al no poder ponderar adecuadamente los resultados a corto plazo que se van logrando. Es decir, que se produce un desencanto por no ver cercana la meta final, en lugar de fijarse más en los pequeños logros obtenidos que nos encaminan hacia ella (la idea de "bosque" no nos permite percatarnos de los árboles que lo componen).
Este tipo de cuestiones pueden observarse en algunas personas con altas capacidades intelectuales, con marcada tendencia al perfeccionismo: va desapareciendo paulatinamente (incluso a veces de manera repentina) la motivación que nos impulsa a continuar trabajando en el proyecto, lo cual hace que la persona se sienta absolutamente incapaz de continuar adelante... necesita aislarse de este tema y empezar a establecer un nuevo objetivo.
¿Qué problema puede acarrear esta cuestión en el desarrollo de esa persona con AA.CC. en la vida adulta? Ciertamente que constantemente la creatividad fluye y se tienen ideas y proyectos muy interesantes y atractivos, pero los resultados no suelen acompañar porque no se llega a ejecutar hasta el final. Se abandona a mitad del camino.
Esta tendencia puede observarse desde la infancia, de ahí que se haga tan necesario el trabajo de mentorazgo para un apoyo en la adecuada gestión del perfeccionismo como tendencia o actitud individual.
2) Sentimientos de anhedonia: o incapacidad para sentir placer en aquello que se ejecuta, al no conseguir discernir la importancia de los pequeños pasos que encaminan hacia el producto o resultado final.
3) Culpabilización al entorno: al no haber establecido un análisis DAFO (debilidades/fortalezas individuales y amenazas/oportunidades del entorno) y no haber conseguido con rapidez el objetivo final, puede existir una tendencia a culpabilizar a los demás por este hecho:
    a) La exigencia hacia los demás cuando es desmesurada puede impedir ver todo lo que éstos han hecho por nosotr@s dentro de sus posibilidades reales.
    b) Se puede caer en el error de pretender que los demás sean quienes suplan nuestras carencias a la hora de conseguir que todo sea "perfecto", y culpabilizarles por algo que en realidad no tendría por qué ser su cometido.
    c) En el momento en el que empezamos a culpabilizar a los demás, podemos ser nosotr@s mism@s quienes pongamos trabas a las posibles soluciones que puedan ir aportándose, sin ser realmente conscientes de estar haciendo eso. En ese momento, el entorno se vuelve caótico y la convivencia puede llegar a deteriorarse sustancialmente.
** Desde una perspectiva EXTERNA al individuo:
(1) Empeño en vislumbrar las dificultades por encima de las potencialidades de la persona: es una tendencia bastante común, especialmente a la hora de entender la educación. Consiste en basarse más en que "eso hay que mejorarlo" en lugar de centrarse en potenciar lo positivo de cada persona.
¿La excusa que se pone? ....le hago ver en lo que falla, para que mejore.
¿Lo que se consigue en realidad? .... no permitir un desarrollo óptimo de las potencialidades de cada persona.
Si pudiésemos aplicar un poco más de empatía hacia los demás, podríamos entender cómo se siente alguien a quien no se le pondera en absoluto sus habilidades, y por contra, constantemente estamos haciendo hincapié en sus "defectos". Pocas cosas suelen desmotivar tanto...
(2) No posibilitar el aprendizaje a partir del error: Si llegásemos a partir del concepto de que una habilidad o destreza sólo está adquirida cuando se hace perfecta y NUNCA se produce una equivocación al respecto, entonces estaríamos impidiendo que la humanidad avanzase.... las grandes mentes han llegado a grandes conclusiones más a partir de sus equivocaciones que de sus aciertos.
No se trata de NO corregir equivocaciones, sino de llegar a la comprensión de que para que sean un aspecto positivo en nuestro desarrollo, más que ser corregidos de manera externa, en el proceso de enseñanza habría que mostrar el camino para que sean ell@s mism@s quienes corrijan sus propios errores.
Esta debería ser una parte ineludible del proceso pedagógico....

sábado, 10 de mayo de 2014

ALTERNATIVAS DE ACTUACIÓN ANTE "LO INCORRECTO"....

Sirva como ejemplo esta costumbre llevada a cabo por esta tribu africana:

SAWABONA - SHIKOBA

Cuando alguien hace algo incorrecto o perjudicial para los demás, la tribu lleva a esa persona al centro de la aldea y tod@s vienen y le rodean.
Durante 2 días, acudirán a decirle todas las cosas buenas que esta persona ha hecho.
Esta tribu cree que todo ser humano viene al mundo como un ser bueno. Con cada un@ de nosotr@s viene el deseo de seguridad, de amor, de paz y felicidad. Pero a veces, en la búsqueda de estos deseos, cometemos errores.

La comunidad ve este error cometido como un grito de ayuda, por lo que se unen para luego levantar a la persona y volver a conectarla con su verdadera naturaleza, recordarle quién es en realidad, hasta que vuelve a ser plenamente consciente de la verdad de la que había sido desconectada temporalmente a causa de su mala acción.



LA GESTIÓN DEL PERFECCIONISMO (I)

HABLANDO EN CONFIANZA
Temporada 2013/2014
PROGRAMA 16
Tendemos a afirmar y sabemos, de hecho, que la perfección no existe, que una buena autoestima se consigue cuando aceptamos nuestras debilidades, cuando conocemos nuestras fortalezas y especialmente cuando trazamos un camino utilizando como punto de apoyo o impulso lo segundo. De esta forma y de manera progresiva las dificultades que se vayan generando en nuestro entorno, podrían ir siendo superadas.
Solemos enfocar nuestra atención en lo que consideramos los motivos de dichas dificultades halladas, de tal forma que tendemos a buscar en los extremos: o creemos que son debidas a nuestras debilidades individuales (con el consiguiente daño hacia nuestra autoestima) o por contra las achacamos a las debilidades ajenas (lo que es lo mismo: echar balones fuera)... y aunque si bien es cierto que en ocasiones las de los demás nos pueden llegar a suponer un férreo obstáculo para continuar creciendo, de lo que se trata en realidad sería de esforzarnos por efectuar un ejercicio de reflexión y análisis tal que nos enfoque hacia el grado de responsabilidad que ambas partes podemos tener.

¿Es negativo el perfeccionismo?
Una vez más, nos encontramos con la eterna pregunta de si esta tendencia al perfeccionismo es innata, nacemos con ella, o por contra, es un patrón adquirido.
Si nos centrásemos en que efectivamente, se trata de una tendencia existente dentro de lo que denominamos nuestro "carácter", podría llevarnos a afirmar que por lo tanto no podría ser susceptible de modificación. En cambio no deberíamos centrarnos tanto en su origen como en la gestión que del mismo podamos llevar a cabo. En ese caso, no se trataría de una cuestión preocupante en el sentido de que inexorablemente esta característica propia de algunas personas, conlleva sufrimiento al no lograr la tan ansiada "perfección". Por contra, si realizamos una correcta gestión, se verían reforzados los siguientes puntos:
1 - Incremento del espíritu crítico (que no "criticón") al no ser conformistas con la primera respuesta o solución aportada ante un determinado fenómeno. Esta cuestión posibilitaría entonces la obtención de múltiples soluciones ante un mismo problema, o de múltiples respuestas ante una misma pregunta, ampliándose el campo para la reflexión.
2 - Luchar contra el conformismo, puesto que se parte de la idea básica de que las cosas se pueden (y/o se deben) hacer mejor, desde 2 perspectivas:
     2.1 - Anticonformismo social.- Cuando tomamos consciencia de la posibilidad de estar sometid@s ante ciertas estrategias de manipulación mediática, se produce una contra-reacción que podría ser considerada como un acto de rebeldía social. No se trata de ser "antisistema" (palabra utilizada de manera tan excesiva como errónea), sino de una necesidad de búsqueda de lo que podríamos denominar justicia social, donde no se acepta el "no hemos tenido otra opción" como única respuesta... de hecho lo más probable sería que ante esto, se propusiera un "no te preocupes... yo te daré varias opciones".
    2.2 - Anticonformismo personal.- Solemos plantear la idea de que no resulta beneficiosa la búsqueda de metas excesivamente elevadas en consideración con nuestras posibilidades. Efectivamente, es un buen punto de partida, pero no implica necesariamente que tengamos que conformarnos con el mínimo, sino que efectivamente, podemos optar a esforzarnos hacia el máximo. Para ello se hace necesario y es importante un buen ejercicio de autoconocimiento, donde podamos ser conscientes de nuestro nivel óptimo de rendimiento en función del conocimiento que manejemos en torno a nosotr@s mism@s... en definitiva, que cada un@ sepamos "hasta dónde podríamos llegar".
En este sentido, se puede empezar a trabajar para modular el ser hacia una tendencia de mejora personal e individual, exenta de comparaciones con otras personas y en lucha por la consecución de un nivel óptimo de rendimiento. Sería una forma de esfuerzo contra la mediocridad que puede llegar a originar el conformismo excesivo: "sé que puedo dar más de mí, por lo que no me voy a conformar con menos".

viernes, 9 de mayo de 2014

ALTAS CAPACIDADES: ¿MANEJÁNDOSE ENTRE EXTREMOS?

En medio de la reflexión acerca de las dificultades en el reconocimiento de las altas capacidades por parte de ciertos colectivos, así como de las "dudas" que en ocasiones se generan incluso dentro de las propias familias, no hace demasiados días me encontré manteniendo una conversación que pienso que me puso en camino de alguna aportación a este respecto.
Una persona hablaba de lo curioso que resulta la enorme destreza musical que tiene un niño tocando el piano a la edad de 6 años, pero por otra parte, en el terreno de desarrollo motriz no era precisamente habilidoso.
Esa puede ser una de las grandes paradojas que tendemos a encontrarnos en las altas capacidades: un potencial asombroso en un aspecto determinado del desarrollo, pero al mismo tiempo, y en una faceta similar, se muestra escasa habilidad.
Esto pienso que suele resultar bastante común y en cierta manera también curioso: la forma en la que parece que nos manejamos entre extremos en lo referente a una determinada capacidad: o desarrollamos la habilidad extraordinariamente bien, o por contra, extraordinariamente.... mal.

Han venido a mi recuerdo algunas de estas cuestiones paradójicas que quisiera compartir:

1. La anteriormente mencionada: en lo referente a la motricidad, se muestran más bien torpes (tanto en la fina, escribiendo, como en la motricidad gruesa, saltando o corriendo) pero al mismo tiempo son capaces de desarrollar esa misma habilidad de manera brillante en determinadas tareas, como tocar un instrumento musical (para lo cual, obviamente se necesita un cierto grado de desarrollo motriz fino, así como un gran sentido del ritmo) o como dibujar desplegando todo su talento artístico.

2. En prácticamente todos los "listados" de características, nos encontramos un punto común: "gran capacidad memorística desarrollada incluso en edades muy tempranas, antes de la primera infancia".... lo cual, aquellas personas que convivimos de alguna forma con las altas capacidades, podemos dar buena fe de cómo incluso a los 2 años (o antes), recuerdan eventos, personas e incluso situaciones de una manera sublime.
Sin embargo, por otro lado, también tendemos a encontrarnos con la misma frecuencia la otra cara de la moneda: los despistes. No sé cuántas veces habré dicho a alguno de mis hijos que pregunta por su chaqueta que simplemente, si se da lal vuelta, la tiene justo detrás.... y cuando se gira ¡¡sigue sin verla!!

3. En cuanto a la capacidad de organización, me encuentro también una gran paradoja: ¿cómo es posible que una persona que dentro de su cabeza tiene organizada la información de tal forma que no se le pasa un sólo detalle, tenga su habitación hecha un auténtico caos??
Tiendo a distinguir en este caso entre "organización" mental" y "organización física" o también solemos hablar de caos organizado, especialmente cuando le decíamos a nuestra madre aquello de "¡no me ordenes nada, que luego no encuentro lo que busco!".
Pero seamos realistas (porque en este grupo paradójico he de incluirme personalmente): la habitación parece una auténtica leonera, y cuando por fin la ordenamos, se siente un elevado grado de satisfacción... y las cosas que buscamos se encuentran más fácilmente ;-)

4. En lo referente a la capacidad de atención, quizá es lo que tiende a causar mayor sensación de asombro e incluso estupefacción en el observador externo: aquello sobre lo que se centra el interés, hace que se atienda al más mínimo detalle que pueda poner en la pista de una mayor comprensión global del fenómeno, o lo que es lo mismo: como haya un tema que en un momento determinado resulte de interés, se podrían pasar horas e incluso días observando, reflexionando, informándose... en definitiva, mostrando la máxima atención para nutrirse al máximo de aquel tema que le resulta fascinante.
Pero con la misma intensidad que viene... un día simplemente se va y ya no es capaz de atender a aquello que el mes pasado copaba todo su interés.
A este respecto además, nos encontramos con otra cuestión más paradójica aún: lo que llamamos la tendencia a la dispersión. Es decir, hay momentos en los que por mucho empeño que se ponga, no se es capaz de centrar la atención sobre ello.... lo cual no deja de suponer un cierto hándicap especialmente cuando la maestra está explicando en el aula un tema importante de "conocimiento del medio" o cuando al día siguiente se tiene un examen sobre esta materia en concreto.

Es por ello, que pienso que quizá uno de los grandes prejuicios que debamos desterrar es el de esperar vislumbrar la perfección en aquellas personas con altas capacidades.
Una vez más, la vida real nos puede poner en el camino de algo que se acerca sustancialmente más a la realidad: una misma característica, dependiendo del contexto, podrá tornarse una gran virtud... o un gran defecto a gestionar.
Y cuando estamos hablando de un grado significativamente más elevado, obviamente, este tipo de cuestiones, si no nos esforzamos por comprenderlas pueden aparecer a la vista ajena como grandes paradojas.

viernes, 2 de mayo de 2014

EL SENTIMIENTO DE VENGANZA

HABLANDO EN CONFIANZA
Temporada 2013/2014
PROGRAMA 15
Hay ocasiones en las que nos preguntamos si el hecho de poseer sentimientos negativos nos convierte en peores personas.
Las propias relaciones sociales están impregnadas de sentimiento de esta índole hacia otras personas, aunque sepamos que somos seres sociales por naturaleza y que dicha condición nos posibilita el alcance de una vida más plena.

TENDENCIA A PENSAR EN TÉRMINOS DE CAUSAS Y CONSECUENCIAS

De ahí parte la propia noción de justicia, entendida en términos de equidad social en cuanto a comportamientos. En este punto nos podríamos remitir una vez más a cuestiones referidas al altruismo.
El altruismo hemos de entenderlo desde la perspectiva de la necesidad de reciprocidad: "todo lo que hagas, tarde o temprano tendrá su consecuencia". Así, las acciones positivas que dirigimos hacia l@s demás, no van en un sentido de obtener recompensa inmediata, sino con la perspectiva de que actuamos de la misma forma en que quisiéramos que los demás nos trataran a nosotr@s en una situación de índole similar.

Lógicamente, cuando no hablamos en términos positivos, ¿qué sucede cuando algún acto de otra persona nos causa daño o nos ofende de alguna manera? Puede emerger entonces el sentimiento de venganza.
Por lo tanto, el altruismo sería aquel sentimiento propio y resultante de las buenas acciones; por contra, la venganza lo sería de las malas acciones de otras personas.

¿QUÉ PUEDE LLEVARNOS A EJECUTAR UNA VENGANZA?
 La sensación de venganza no implica maldad. Simplemente se trata de un sentimiento típicamente humano, que emana de una sensación de enfado con cierta intensidad.
Ahora bien, el acto de vengarse (llevar a cabo o ejecutar la venganza) se trata ya más bien de una cuestión puramente cultural, aunque mediada también por características personales:
**IMPULSIVIDAD: el sentimiento de venganza suele ser inmediato al acto.
Hay mayor probabilidad de llegar a actuar en el momento en el que llega la ofensa cuanto mayor grado de impulsividad se posea.
**AUTOESTIMA / AUTOCONCIENCIA: el odio hacia los demás y el interpretar "mala intencionalidad" en la mente del otro va a depender en gran medida de cómo nos encontremos emocionalmente nosotr@s mism@s.
**INTROVERSIÓN / EXTRAVERSIÓN: En la introversión, la tendencia a manifestar el enfado es de manera interior. En la extraversión, por contra, existe una mayor necesidad de "sacarlo fuera".
**PERFECCIONISMO / CONFORMISMO: todo tiene que ser y que quedar "perfecto" desde una perspectiva individual. Obviamente, si lo entendemos sólo como tendencia, no resulta problemático en absoluto (al contrario más bien). Sin embargo, cuando no genera sensaciones placenteras, se es excesivamente meticulos@ y no se aplica el grado de empatía adecuado, con una excesiva exigencia no sólo hacia un@ mism@, sino también hacia los demás, se puede incluso a perder un cierto contacto con la realidad, y por tanto, juzgar determinadas situaciones con un grado de subjetividad muy elevado.
Si dichas situaciones generan sentimientos negativos, también poseerán un elevado grado emotivo... lo cual puede ocasionar mayor probabilidad de deseo de ejecutar una "venganza".

En lo referente a este tema, pensemos que no se trata de pensar en términos de la existencia del bien o del mal, sino de las repercusiones que nuestros actos (e incluso nuestras actitudes) pueden llegar a tener sobre los demás.

sábado, 19 de abril de 2014

...CUANDO EMPEZAMOS A SENTIRNOS INDEFENS@S

HABLANDO EN CONFIANZA
Temporada 2013/2014
PROGRAMA 14

Necesitamos sentir que controlamos nuestra vida.
El ser humano tiende a necesitar sentirse no sólo útil para sí mismo, sino también para los demás, y poder conformar así la propia autoestima. Necesitamos además sentir que se posee un cierto grado de control sobre la naturaleza, sobre el ambiente que nos rodea. Esto no significa ni implica que con ello podamos caer en la afirmación de que por eso se explica que vivamos en una sociedad donde unos controlan a otros como si de una tendencia natural se tratara, sino más bien al contrario. Si de algo nos dota la experiencia con prontitud es precisamente de la comprensión de que existen toda una serie de variables con las que hemos de aprender a convivir para poseer una calidad de vida óptima. Y una de esas variables, no es otra que el azar.
Por ejemplo, por mucho que avance la ciencia meteorológica, no siempre se va a poder predecir a ciencia cierta y con exactitud el tiempo que hará mañana.
Este ejemplo es una muestra de que efectivamente, esto es una de las primeras cuestiones que aprendemos cuando empezamos a manejarnos entre una ciencia: no se puede hablar de exactitud, sino más bien en términos de porcentajes, de tal forma que cuando afirmamos que un fenómeno X es debido a una variable Y, en realidad lo que afirmamos es que hay un porcentaje de probabilidad lo suficientemente alto como para determinar que X tiene lugar gracias a Y... pero también hay un porcentaje de probabilidad (aunque poco elevado) que nos indica que pueden existir otra serie de variables que pueden estar mediando, incluyendo la probabilidad e azar, especialmente en lo referente a la relación con otras personas.
Y ante este hecho, no deja de existir quien opine que no existe el azar, sino el destino, que aunque sea indemostrable, al menos no genera tanta sensación de incertidumbre. Sin embargo, si esto fuese así (que el destino es la explicación a hechos impredecibles o con poca probabilidad de ocurrencia), ¿de qué valor estaríamos dotando pues al esfuerzo por conseguir los diversos logros a lo largo de nuestro ciclo vital?

¿CUÁNDO APRENDEMOS A SENTIRNOS INDEFENS@S?
Imaginemos una situación de nuestra vida cotidiana que supuestamente deberíamos manejar con un cierto grado de control... ¿qué podría suceder si de pronto tomamos consciencia de que nada de lo que hagamos parece tener efecto sobre las consecuencias?
1- Que no estemos dotad@s de las estrategias necesarias para hacer frente a esa eventualidad. Por ejemplo, cuando un amigo con el que nunca hemos discutido, de pronto nos contesta a gritos, o como cuando en el colegio se nos informa de una actitud de nuestro hijo, la cual es totalmente diferente a la que observamos en casa.... necesitamos tomarnos nuestro tiempo para reaccionar.
2- Que sean cuestiones relativas al azar las que hayan poseído un mayor peso que nuestro esfuerzo. Por ejemplo, cuando nos hemos preparado una presentación de manera exhaustiva, pero el día que tiene lugar la misma enfermamos, o llegamos tarde por un atasco.
3- Que sean otras personas quienes nos impidan avanzar. En este caso y cuando se repite en el tiempo, hay una elevada probabilidad de generar el fenómeno de Indefensión Aprendida.

CÓMO ACTUAR ANTE EL SENTIMIENTO DE INDEFENSIÓN
En primer lugar, cabe preguntarnos ¿por qué es necesario saber de dónde viene el origen de esta sensación?
No siempre se hallan respuestas en el origen (e incluso no siempre se halla el origen a todo lo acontecido), pero sí que es cierto que en su búsqueda podemos ir encontrando pequeños acercamientos al porqué, lo cual nos dota progresivamente a su vez de mayor sensación de seguridad en nosotr@s mism@s.
Habría que partir de la base de que no somos grandes expert@s, sino etern@s aprendices. Sólo con el mantenimiento de esta actitud, habrá mayor probabilidad de no caer en el sentimiento de culpabilidad por no haber conseguido un determinado logro.
Cuando dejamos de dotarnos del grado de "experto en", somos conscientes de que cuanto más sabemos, de más información carecemos. Es decir, si ante una determinada situación no hemos sabido reaccionar adecuadamente, o nos hemos sentido paralizad@s, quizá es por no haber poseído toda la información necesaria para haber podido actuar en consecuencia.
Esto no nos exime de responsabilidad, pero sí en muchas ocasiones, de culpabilidad.

domingo, 6 de abril de 2014

CONVERSACIONES CON EL VIENTO

** De mi amigo Alberto Cadenas :)

- Viento dime, ¿qué puedo hacer?
- Deslízate -me contestó-
- Pero, ¿cómo lo hago? si están aquellos que tratan de impedírmelo, con sus prejuicios y sus opiniones?

- Has subido esta montaña ¿a que sí?
 Y has podido ¿a que sí?
¿Cuántos te dirían que estas loco o que te juegas la vida por subir y encontrarte encerrado en la niebla, medio perdido?
...y sin embargo aquí estás, tú solo, sin miedo, sin temor a que en este instante te juzguen o critiquen, o te digan que no sigas subiendo; es más, aunque te lo dijesen harías caso omiso y seguirías subiendo ¿a que sí?
- Es cierto Viento
- Pues haz lo mismo con el resto de tu vida

martes, 1 de abril de 2014

IDENTIFICAR Y DESARMAR LOS "VIRUS" MENTALES

HABLANDO EN CONFIANZA
Temporada 2013/2014
PROGRAMA 13
 ¿Por qué la denominación de “virus mentales”?
La mayoría de las cosas en la vida no son buenas o malas en sí mismas, tan sólo lo son en función del uso o interpretación que se haga de ellas.
Por eso hay determinadas características en el ser humano que en función de cómo se hayan aprendido a gestionar, pueden resultar un apoyo o por contra, ser un lastre en el camino hacia un desarrollo personal digno. Por ejemplo, hemos hablado en numerosas ocasiones de que somos seres sociales por naturaleza, es decir, que buscamos y necesitamos el apoyo de los demás. Este tipo de cuestiones evolucionan también en un sentido de reciprocidad, en el momento en el que sentimos la necesidad también de ser nosotr@s mism@s un apoyo también para los demás.

Vivimos en sociedad, nos relacionamos en pequeños grupos sociales (en búsqueda de nuestro propio grupo de referencia) porque eso tiende a mejorar nuestra calidad de vida. Sin embargo, puede convertirse en un lastre en el momento en el que supeditamos nuestras necesidades a las de los demás, sólo por el hecho de sentir que esta es la única forma de “encajar”.
En ese momento, ya podríamos hablar de actuar bajo el influjo de virus mentales, cuando empezamos a gestionar ciertas creencias y/o actitudes en un sentido que nos impide un desarrollo personal digno.
En definitiva, dichas creencias asimiladas desde el exterior (culturalmente hablando) suponen un hándicap para conseguir un desarrollo en plenitud, de la misma forma que un virus cuando entra en el organismo provoca un mal funcionamiento de nuestros órganos, impidiendo que funcionen de manera natural.
Suponen por tanto:
1 – Un obstáculo para la creación de relaciones sociales sanas y plenas.- Se pueden elegir determinados grupos sociales que nos pueden resultar dañinos, manteniendo la creencia de que éstos tienen más éxito social.
2 – Un impedimento al desarrollo individual.- Habitualmente la elección de grupos sociales inadecuados supone un retraimiento en la manera de SER y de sentir de cada persona.

¿Cómo detectar la influencia de “virus mentales”?
La detección de estos “virus” suele ir determinada en la medida en que empezamos a manejar ciertas creencias como verdades absolutas, y por tanto, nos están suponiendo un impedimento para seguir avanzando. ¿Cuáles pueden ser estas creencias?
1) LECTURA DE PENSAMIENTO: cuando en lugar de preguntar una duda, interpretamos directamente en función de nuestras propias opiniones y experiencias (sin aplicar la empatía). Suele ser debida por una excesiva confianza en la propia intuición.
2) TODO O NADA: excesivo perfeccionismo. Se trataría de la tendencia a pensar en términos absolutos, de tal forma que o”todo me sale bien” o de lo contrario “lo considero un fracaso absoluto”.
3) EXCESIVA GENERALIZACIÓN: en función de tu propia experiencia individual, determinar leyes generales por las que se rige el universo. Quizá también por un déficit de empatía, se tiende a focalizar las propias experiencias como una cuestión generalizada a las demás personas. Se trataría de un pensamiento egocéntrico del estilo “si yo lo siento así, todo el mundo ha de sentirlo de la misma forma”.
4) IMPULSIVIDAD: toma de decisiones de manera excesivamente inmediata, sin previa reflexión.
5) FOCALIZACIÓN SOBRE LOS ASPECTOS NEGATIVOS: probablemente por temor a hacerse ilusiones y que luego salga mal.
6) DISTORSIONES COGNITIVAS: manejar pensamientos distorsionados como verdades absolutas.
7) PERSONALIZACIÓN EXCESIVA: propia de una cierta tendencia egocéntrica. Por ejemplo: susceptibilidad, darnos por aludid@s cuando alguien hace un comentario general.

En este punto, se hace necesaria una reflexión personal: cuando llega el momento en el que se siente que se tienen varios frentes abiertos, con varias personas de distintos contextos y sin relación entre sí, sería cuando cabe pensar que quizá nuestro grado de responsabilidad es mayor de lo que pensábamos, en el sentido en el que probablemente estamos bajo la influencia de determinadas creencias prejuiciosas que nos impiden un desarrollo digno (“virus mentales”) y sería importante iniciar un proceso de reflexión en torno a los puntos anteriormente mencionados.

Análisis y Afrontamiento de las Creencias Prejuiciosas
Afortunadamente, de la misma forma que el organismo a través de nuestro sistema inmunitario lucha y vence a esos virus invasores, nuestra psique también mantiene una tendencia a luchar contra todo aquello que le daña. Obviamente, habrá ocasiones en las que se necesite algún apoyo (en el caso de una infección, a través de antibióticos; en el caso de un “virus mental”, a través del apoyo profesional adecuado).

El paso previo a cualquier afrontamiento sería efectuar un exhaustivo análisis de la situación para determinar la forma en que tendemos a manejarnos en nuestra vida cotidiana y el porqué estamos manteniendo dicha tendencia. No siempre somos plenamente conscientes de ambas cosas.

** CÓMO ACTUAMOS ANTE UN PROBLEMA:
- Ocultándonos
- Abandonando la situación
- Imposición del propio criterio
- Practicamos la escucha activa
- Mantenemos una postura de desconfianza en el otro (atacamos antes de que nos ataquen)
- etc, etc....

** CÓMO GESTIONAMOS FRACASOS
- Cuando tomamos consciencia de nuestros errores, actuamos para aprender de ellos.
- Manejamos un sentimiento de incapacidad de afrontamiento.
- Nos esforzamos por percibir los aspectos positivos de una determinada situación (incluso
ante situaciones claramente hostiles)
- Locus de Control: a quién o a qué responsabilizamos de los resultados de una situación
(a nosotr@s mism@s, al elementos externos, siempre a otras personas, etc...).

Fuente: http://www.seapremur.com/La_salud_por_la_integridad/psicologia_cognitiva.htm

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